Durante muchos años he escuchado el tal concepto, destinado a permanecer en nuestros periódicos, nuestros televisores y presentadores, en nuestras radios y en nuestras aulas: Cultura de la Violencia. ¿Qué que es eso? Bueno, ya se ha definido por ahí que una de nuestras costumbres es la de dedicarnos a lanzarnos gritadas, sopapos, piedras, cuchilladas, balazos, morteros, cañonazos y bombardeos. Sigo pensando que eso es solo un asunto mas relativo a algunos y no a la sociedad en su conjunto.
Quizá sea porque aceptar que la sociedad ha generado una cultura de la violencia, significa que todos estamos mal, que todos buscamos conflicto, que todos resolvemos nuestras diferencias tratando de botarle los dientes (o la vida al otro) y creo que no, que no es así.
Creo que hay subculturas de la violencia. Por subculturas me refiero a un comportamiento y actitud muy particular de grupos plenamente identificados e individualizados como diferentes por sus características, pero parte de la sociedad en la que nos corresponde convivir.
Entre los grupos o subculturas de la violencia logro identificar a las pandillas en cualesquiera de sus denominaciones, a los microbuseros, a algunos aficionados al futbol de un equipo en particular y no más. Puede que me quede corto en enumerar las subculturas de la violencia, y haya que incrementar esa lista corta, está bien.
Lo que sí, verdaderamente creo es que tenemos una cultura de la seguridad, que estamos todo el día pendientes que no vayamos a perder algo por robo, que tomamos muchas medidas de seguridad, mas de las que se toman en otros países, y creo que cuidamos de no ser violentados.
Eso es lo que llamo "cultura de la seguridad" esto que va de comprar un celular básico y barato, para llevarlo en el autobus de tal forma que si el pandillero o ladron sube a robar, que se lleve ese "bajero", mientras el I Phone, smart phone o BB se encuentra entre la pierna y el calcetín.
Esa cultura de la seguridad es la que nos hace contratar a un guardia de seguridad hasta en la tiendita mas pequeña del barrio, cerrar con doble llave la puerta, tener un perro feo, malo y bravo, poner razor, contar con cámaras, poner alarmas a los vehículos, salir sin efectivo y no usar reloj ni cadenas apara no llamar la atención.
Hay un especie de temor permanente para guardarnos la seguridad. Si vemos a alguien tatuado le quitamos la vista de encima y nos separamos, no vaya a ser que su instinto animal le indique que lo estamos retando.
La cultura de la violencia es un negocio. La cultura de la seguridad es un negocio. En la primera ganan los malos. En la segunda ganan... ¿Los buenos?


Escribe un comentario