La semana pasada una doñita amiga me pidió que conversara con los niños del cuarto grado donde estudia su hijo, sobre los origenes y efectos de la guerra en El Salvador. De inmediato me pareción un reto interesante, un desafío importante y una forma de aprender de mi lado, sobre como abordar este tipo de contenidos con cipotes. De inmediato dije que s{i, que me parecía una excelente oportunidad para buscar entender como hacerlo.
Me dispuse a preparar el material y me preguntaba ¿Donde debo comenzar?, ¿debo usar imágenes explícitas? ¿No debo usarlas?, que lenguaje debo utilizar en la exposición? Esas y mil otras preguntas, incluida la de como debía vestirme para esa ocasión.
Todo era dudas y nada era seguro. ¿Cómo abordar un tema que conceptualmente ni siquiera algunos profesionales entienden, sabiendo que de cierta forma, sus padres quizá ya hayan hablado algo sobre esto y que, quien sabe, los padres pueden haber ideologizado a los chicos?
Ni modo, a buscar maneras de hacerlo, me dispuse a buscar imágenes, conceptos, formas, y más, para explicarlo. Tenía claro que debía usar el lenguaje más sencillo posible y que las gráficas debían apoyar ese lenguaje.
El día llegó ayer, y estaba muy nervioso, mas que cualquier otro día en que hago mi trabajo normalmente en la universidad con estudiantes mayores a quienes puedo hablar con claridad, directamente y sin temor si les afecta ideológicamente o no. Se lo tragan o no se lo tragan y será su problema no entender.
Miré entrar en el salón de conferencias del Museo Universitario de Antropología a los casi sesenta cipotes con sus dos maestros, y empezaba a temblar. No dije, no puede ser, "aquí es donde se prueban los machos".
Así que comenzamos a conversar con ellos agradeciendo su interés en saber sobre su propia historia, sobre su propio país. Y luego... ¿qué es el conflicto? Expliqué o busqué explicar que siempre que uno vive en relación con otros, es muy posible el conflicto ya que este obedece a opiniones diferentes sobre una misma situación, lo que puede deberse a intereses diferentes, ideas diferentes y a si uno tiene oportunidades en la vida o no; que las oportunidades las brinda la facilidad económica. Que hay gente que tiene mucho dinero y otros que no tienen nada, que hay unos que piensan que su dinero es producto de su astucia y otros que piensan que sus salarios bajos contribuyen a enriquecer a otros.
Para ejemplo, expresaba que "había personas antes, que comían faisán en la noche mientras otros buscaban dormirse antes que el hambre fuera insoportable" En esas estaba cuando, uno de los cipotes me pregunta: "¿Que es un faisán?" Bueno, explique, es un ave parecida a una gallina pero más linda, hay de diversos colores, y las mas conocidas tienen colores verdes y rojo en la cabeza.
Luego continué mi conversación en torno a las diferencias entre grupos sociales y económicos, comentando que mientras unos tenían mucho, otros tenían poco. Que mientras algunos buscaban mantener una posición de privilegios, otros deseaban al menos tener la seguridad que sus hijos comerían al día siguiente. Que mientras unos pensaban tener derecho a todo, otros pensaban que no tenían derecho a nada y eso les molestaba, y por eso iniciaron a reunirse y a organizarse para reclamar juntos.
Vino la otra pregunta, "¿Los faisanes son ricos?" Pues deben ser, nunca he probado uno porque no tengo dinero suficiente para comprarme uno y comerlo. "¿Entonces son caros?" Pues, son tan caros que en el país no hay, pero en Europa, los reyes comían faisán. Hoy día, también se come faisán, y deben costar ya cocinados unos $100 dólares.
Vinieron varias preguntas, tales como:
- ¿Había ricos y pobres?
- ¿Quienes eran los buenos?
- ¿La guerrilla quemaba casas?
- ¿El FMLN se enfrentaba con ARENA?
- ¿Los guerrilleros mataban gente?
- ¿Y por qué se metían los cubanos?

Empecé a buscar como responder a cada pregunta de tal forma que sin tomar una postura ideologizada, ofreciera una respuesta correcta. Comenté que en una guerra no hay buenos y malos, sino gente enfrentándose para ganar una disputa, que siempre debe pensarse en apoyar a los que son desfavorecidos, que cada parte hizo cosas terribles, que la guerra no era una cosa buena, que nunca debe llegarse a la guerra, que lo mejor era resolver los problemas conversando, que a veces hay diálogos de sordos y que un partido de futbol, es como un conflicto, cada uno quiere vencer al otro.
"¿Donde puedo conseguir un faisán?" Ve, ya hablaremos de los faisanes al final, ahora debo seguir explicando sobre el conflicto. No te olvides de preguntarme cuando haya terminado y ya veremos si comemos faisán hoy.
Continué explicando que el uso de la fuerza generó respuestas de fuerza, que no se puede pegar a otro y esperar que le regrese un ramo de rosas, que lo mas seguro era que devolvieran la fuerza y mas, en fin.
Abordamos el asunto de los acuerdos de paz, y me preguntaron si alguno ganó la guerra. Respondí que no, que la guerra solo sirvió para que los fabricantes de armas tuvieran mas dinero, mucha gente muriera y hubiera sufrimiento. Que lo mejor, siempre debió ser que se hablara. Uno de los niños hizo la última pregunta:
- ¿Puede haber otra guerra?

Contesté como yo valoro las cosas: No, no puede haber otra guerra, los que ya la vivieron no quieren regresar a ella, y los más jóvenes tienen hoy mecanismos de dialogo, porque el mundo ha avanzado mucho en su humanización. Mostré esta foto del general Vargas tomado de la mano del hijo de Schafick, de Schafick el hijo. Solo para mostrar, que no vale la pena una nueva guerra y que la paz ha llegado para quedarse.


Escribe un comentario