En las últimas semanas ya hemos visto como algunos de los partidos políticos han iniciado su proceso de propaganda electoral para las elecciones del 11 de marzo del 2012, en transgresión de la legalidad establecida constitucionalmente en el artículo 81 de la CP que expresa que la propaganda debe ser iniciada cuatro meses antes del día de la elección, que sería, calendario en mano, el día 11 de diciembre.

No estamos en campaña aún, si usted escucha alguna alusión a candidatos o partidos, no es cierto, es su imaginación.

Va uno por las calles y escucha el sonido de los alto-parlantes con caravana incluida, gritando desaforadamente o cambiando la letra a una canción pegajosa de moda.

Nuestro calvario ha comenzado en la ¿hermosa? ciudad de San Salvador. Hemos comenzado a padecer de nuestra crisis de "eleccionitis" que cada dos o tres años nos ataca.

Quienes hemos estado de manera activa en puestos de campaña entendemos el significado del asunto: organización de comandos, visitas casa por casa, calendarios apretujados, visitas a las radios, reuniones con juntas directivas, asistencia a actos públicos, preparación de discursos, organización de la pinta y pega, olvidarse de los fines de semana familiares, en fin.

Hay por lo menos dos actividades que siguen siendo de Cantón, ni siquiera de pueblo:

La Primera, eso de salir con pequeños grupos de vehículos con el sonido a todo volumen, dando vueltas por las calles, recorriendo la ciudad, asustando a todo el mundo con los gritos desgañitados desde los micrófonos de un pick up a toda velocidad. Eso no le gusta a la población, más bien da un poco de molestia.

La segunda, la pinta y pega, esa actividad cruel con la limpieza de la ciudad, y que consiste en andar llevando grandes fajos de propaganda impresa en alguna de las imprentas de algún político o política favorecido con el negocio, galonadas de almidón y recorriendo la ciudad en la nocturnidad, sin que nadie lo vea a uno, para que al día siguiente, con asombro, la población encuentre tapizado los postes, paredes, aceras, y mas con la propaganda.

Bien recuerdo cuando propuse una campaña política de altura, con medios de comunicación que respetaran la intimidad de las personas y que eliminará la pinta y pega, y me dijeron: " Se oye bonito, pero la realidad es esta". Vaya.

Me parece que pintas, pegas, caravanas gritonas, ataques verbales, canciones rídiculas son acciones pueblerinas, producto de la sapiencia de los genios de la propaganda del PCN de los años sesentas y setentas, quienes regalaban pantalones azules y camisas blancas a los campesinos para que salieran gritando por las calles y pegaran la propaganda en las noches.

Hoy, los medios de comunicación se prestan para propagandizar de manera que, quien desee mirar a sus candidatos, lo haga y quien no, pues, le de vuelta a la página. Técnicas de propaganda como los debates televisivos, los stickers puestos a los vehículos que lo deseen, las camisas y gorras que se las pone quien quiera, la compra de espacios, en el periódico, la televisión y la radio (estableciendo límites, pues, ya me imagino comprando un periódico cuyas paginas sean solo propaganda...) uso de tecnologías de comunicación, y reuniones con juntas directivas que lo soliciten.

Mire, nada mas molesto que te toquen la puerta en la noche, cuando ya estas en tu casa descansando, abres la puerta y te encontrás con un tipo que dice ser candidato de no se que partido que quiere echarse un discurso político en tu casa, mientras vos queres dormir (y mandarlo a la mierda). Campaña política de cantón.

Ojala un día dejamos de hacer propaganda de cantón en esta ciudad que cada día, está mas fea, con peores habitantes, y a la que amo como el más fanático de sus hijos.