Siempre que me corresponde abordar el contenido educativo de "la pobreza" en mi programa de estudios, trato de discutir conceptualmente menos y de llevar a un análisis sobre la vida en concreto, sobre como la pobreza se presenta en pragmatico, así, mis discusiones son de establecer preguntas y respuestas basadas en imagenes, sobre dos grupos socioeconomicos básicamente, ricos y pobres. Las preguntas son, por ejemplo:

- ¿Que transporte utilizan?

- ¿Que tipo de pareja les gusta?

- ¿Cuáles son sus propiedades?

- ¿Quienes son sus amigos?

- ¿Qué oportunidad tiene de conseguir un empleo justo?

Y así, mas y mas preguntas, todas dirigidas a identificar los aspectos más evidentes de la pobreza, esto, en un entorno conocido, el nuestro propio. Y es interesante analizar como los estudiantes de repente se identifican en un grupo social, en un estrato social y toman su propia conciencia de clase, o como se dice hoy, "se ubican".

La pobreza parece incidir mas en unas personas que en otras, probablemente dependiendo de como es asumida su condición social, su posición de clase. En varios casos, a pesar de que la persona logra conseguir una profesión universitaria, no logra superar ciertos aspectos estructurales en su personalidad, que le impiden aspirar a mejores puestos de trabajo, mas por actitud que por otra cosa.

En muchos casos, la pobreza se deja ver en varios aspectos individuales, tales como el lenguaje. El lenguaje tiende a ser limitado, simple y directo. Poco conceptual, mas concreto. Se deja influir por modismos y palabras muy coloquiales, incluso a veces, la mala formación del lenguaje oral le lleva a "mal-decir" las palabras. "Haiga" es una de esas palabras dichas con mucha frecuencia.

El lenguaje no verbal es mucho más amplio y por cierto mucho más simbólico.La complejidad de los gestos que acompañan su discurso, junto con el movimiento amplio de las manos, los ojos, y las entonaciones diferentes en la voz, dependiendo de la situación abordada en la conversación.

En lo que respecta a la disposición para enfrentar su destino, los que se dejan influir por las variables que provienen de los factores de la pobreza, viven el hoy, el ahora, el presente, sin preocupaciones por entender que pasará en el futuro, ni como se deberá enfrentar.

Su "locus" es hoy, y con menos disposición para superar las dificultades. Pareciera que hay una comprensión de los obstáculos de la vida como "insalvables". Todo se lo dejan "al destino", y sus frases son: "así lo quiso Dios" o bien, "Así es la vida", hay que explicar que su religiosidad es muy fuerte y deja que muchas cosas se las resuelva la divinidad, el santo o le dan más trabajo del que ya tiene a Dios.

Generalmente adoptan actitudes fatalistas, son mayormente pesimistas, más sumisos, mas dependientes.

¿De donde llegan estas cosas?

De una construcción social, de una historia de vida, de la costumbre de estar al final, de saberse que hay cosas que no se pueden alcanzar, de entenderse excluido, de saberse falto de.

Los menos afectados son los que actitudinalmente se reconocen con derechos, valoraciones, cualidades, potencialidades en equidad. También aquellos a quienes sus procesos de socialización les han permitido la comprensión de que la superación es el resultado de esfuerzos individuales. Actitud, actitud, mirar de frente, usar conceptualizaciones abstractas, leer y manejar un vocabulario amplio, pararse recto ante un auditorio y lograr expresarse de corrido, pienso yo que ayudan a evitar esos trazos que nos deja la pobreza.

Pienso igual, que muchos venimos de hogares de familia trabajadora, de ausencias de dinero, de debilidades económicas, sin embargo esa incidencia deberá marcar nuestra historia para marcar la vida con dignidad, no en postura de debilidad, de sumisión, de sometimiento o de dependencia.