Cuando iniciamos a pensar en este documento, considerando que en los alumnos existía un potencial para recolectar información a través de entrevistas con personas mayores, pensamos solamente en que el resultado iba a ser compartido entre las cuatro paredes del aula y el grupo de ellos, los estudiantes.
Fue hasta más tarde que entendimos la necesidad de compartir de forma más amplia el material resultante, también analizando el vacío existente en torno a una compilación y sistematización de cuentos y leyendas, de comida salvadoreña y del sentido de las fiestas patronales de varios pueblos salvadoreños.
Esto lo fuimos entendiendo en la medida que mientras más buscábamos información sobre el tema, menos lográbamos obtener por diferentes fuentes. En este sentido, este documento es el resultado de un proceso didáctico, de la necesidad de utilizar a la realidad como instrumento auxiliar de la enseñanza y aprendizaje.

Pero, por otro lado, es también un producto contribuyente a fortalecer, difundir y promover la identidad nacional en una época en que el Real Madrid y el Barcelona han pasado a ser los mejores equipos nacionales de El Salvador, en que las pizzas y las hamburguesas se han convertido en lo mas ansiado de la comida salvadoreña y en que el Día de Acción de Gracias y Halloween se celebran de manera más profunda que el día de la Cruz y el Día de Finados.
La identidad nacional se construye a partir de conocer lo nuestro, de sentirlo apropiado (de “propiedad”, no de conveniencia) y de amarlo con la misma pasión con la que se ama a una madre. Guanacos somos es una colección de mitos y leyendas nuestras, que bien pueden ser de otros pueblos también, pero que son nuestras (¿existe propiedad y exclusividad sobre la cultura? Nunca.); es también una pequeña recopilación de algunas de las más famosas y deliciosas comidas nuestras (ahhh, el olor y el sabor salvadoreño!); y también es, una muestra descriptiva de algunas fiestas patronales, hecho de manera breve, para que no empalague.
Para recoger la información, los estudiantes recurrieron a familiares, vecinos y amigos de las diferentes zonas, la mayoría abuelas, abuelos que compartieron sus experiencias, por eso, en algunos momentos, la leyenda es contada como un hecho real, vívido, concreto en el tiempo y el espacio. En suma, un documento para ser disfrutado.


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