Estoy de acuerdo con todos los argumentos del Mauricio Fumes en torno al hecho de haber vetado el decreto que intentaba prohibir una decisión personal. Es mas, la nota de devolución a la Asamblea me parece una obra de arte, jamas he visto yo, tal despliegue de sapiencia, astucia y justicia que la expresada de forma tan preclara, precisa e inobjetable.

Este Presidente tiene dotes de estadista, no tienen ningún parecido con alguno de los cualesquiera tantos presidentes que esta nación haya tenido. Este pueblo sí se merece a este paladín político. Es el mas inteligente de todos.

Como bien dice el Presidente, es importante conocer que una ley de este tipo es capaz de vulnerar la libertad del individuo, si cualquiera que fuma lo hace con sus propios pulmones, y el humo sale de su boca en forma de chorro, generalmente disparado hacia arriba, el humo sube a la atmósfera sin dañar a nadie mas. ¿O alguien ha observado tan solo una vez a un fumador tirando el humo con la cara hacia el suelo? ¿Verdad que no? Ahí esta la prueba irrefutable de que con fumar no se daña a nadie mas que  a uno mismo. Ese humo del tabaco es del fumador y solo de él.

Ya lo ha comentado Mauricio, la Asamblea Legislativa exagera, se sobrepasa, se da aires de todopoderosa, ¿a quien se le ocurre efectuar una prohibición que excede sus potencialidades? Solo a la Asamblea que hoy quiere darse las mismas poses que los cuatro magistrados, pero, no, no hay que permitir que se sobrepasen. Así que, a frenarles.

Expresa con claridad semidivina el Presidente, que se está buscando lesionar la libertad, el derecho que tiene cada persona a fumar y sobre todo, a hacer que todos los demás se echen, de forma involuntaria, un cigarrito. En todo caso, que volteen la cara hacia un lado, o que de perdida dejen de respirar un ratito, nada les va a pasar.

Pero el mejor y mas elegante justificativo de Fumes, es que se vulnera la libertad económica de las grandes y gloriosas empresas tabacaleras y eso no se puede permitir, nunca, es atentatorio contra el libre mercado y contrario al bolsillo de los grandes empresarios del cigarrillo.

No se puede permitir a estos 84 advenedizos, aprendices de políticos, que procuren detener la regia industria del tabaco o a las empresas de publicidad que van creando grandes y motivadores anuncios publicitarios altamente creativos e inducentes. El tabaco paga impuestos, las agencias de publicidad también, los hospitales en contrario, son públicos y van a seguir funcionando con enfermos por tabaco, o no.

Este presidente si que es razonable.

Viva usted y su familia señor presidente, largos años, y sigamos manifestando con grandeza, la tosudez de la que hacemos gala!!