En la vida de cada uno, hay historias contadas y ocultas. Incluso hay historias inventadas y las hay invisibilizadas, es decir, esas historias que en efecto han sucedido pero que no se quieren recordar. El ejercicio de sincerarse consigo mismo es importante porque saca a flote cosas que de manera consciente o inconsciente se han dejado al final del baúl.
Hace pocos días, una persona me decía lamentándose de su suerte, que había perdido muchas cosas materiales y que eso le hacía sentir desdichada y subestimada por su grupo de amigos y amigas. Yo pregunté, bobo, que era eso tan importante que había perdido, entonces, hecha un "mar de llanto" (frase de mi mamá, qddg) me contó sobre el carro BMW que le habían quitado embargado por unas deudas de una tarjeta de crédito.
Juro que en ese momento pensé en regalarle el mío, un BMW Z4, negrito que tengo estacionado en mi librera y que es el resultado de un regalo otorgado con cariño. Luego me dí cuenta que esta persona en realidad añoraba sus día de be eme.
Luego me siguió contando que si por esta persona fuera, buscaría como regresar los años para poder tener las cosas de las que gozó cuando era menos adulta. En ese instante pensé, que muchos de nosotros tenemos la alegría, la felicidad de contar con una familia, con el pan vuestro y nuestro de cada día, y con la inmensa dicha de tener un techo donde dormir hoy y mañana.
Por otra parte, también pensé que lo que cada uno de nosotros tenemos es el resultado de nuestras acciones, no hay tales que Dios le haya quitado a uno, ni que Dios le haya dado, de hecho, para los creyentes, la palabra sagrada dice: "Miren las aves que vuelan por el aire: ni siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer", sin embargo hoy día mucha gente muere de hambre, a pesar de todo.
No soy, como saben, un hombre de fe, quizá mas bien creo que cada uno de nosotros tiene su propio poder, y que el resultado de lo que somos es el resultado de lo que hacemos. No me he puesto a pedir que me caiga pan del cielo, ni a solicitar las bendiciones en forma de dinero o cosas terrenales.
Me sorprendió mucho que una persona cristiana diera un mayor valor y precio a lo material cuando
hay tantas cosas buenas en la vida que deben agradecerse.
A mí, me encanta la palabra de mis amigos que si me ven triste me cuentan un chiste para alegrarme.
Me gusta mucho el abrazo de mis hijas e hijo, a quienes adoro y pienso que son el mayor regalo que la vida me ha dado, soy capaz, literalmente de dar la vida por cualquiera de ellas o él.
Pienso que no hay mayor banquete que un plato de frijolitos salcochados con queso y una tortilla.
Que no hay mejor ni mas fresca bebida que una limonada y que no hay hogar mas bonito que el mío.
Creo que mi trabajo es el mejor del mundo y pienso, sobradamente que los dos pesos que tengo en la bolsa son suficientes para invitar a alguien a un desayuno.
Cuando la segunda ocasión que hablé con la infelíz persona, me comentó que su vida era una desdicha, que no tenía la oportunidad de viajar seguido, y que estaba preocupada porque no podía comprar toda la ropa que ansiaba, me dió un poco de risa, me miró muy mal, con ojos enturbiados y me dijo "¿Te reís de mi suerte?". No, le dije, me río porque yo soy esclavo de mi alegría, es lo único que no quiero perder alguna vez.


Emma Gonzalez
12 jul 2011 | 11:40 PM
Por otra parte, también pensé que lo que cada uno de nosotros tenemos es el resultado de nuestras acciones, no hay tales que Dios le haya quitado a uno, ni que Dios le haya dado, de hecho, para los creyentes, la palabra sagrada dice: "Miren las aves que vuelan por el aire: ni siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer", sin embargo hoy día mucha gente muere de hambre, a pesar de todo. Esto es muy cierto
Cielito
19 jul 2011 | 12:38 PM
Juro que en ese momento pensé en regalarle el mío, un BMW Z4, negrito que tengo estacionado en mi librera y que es el resultado de un regalo otorgado con cariño. Con carino no, con amor