El cambio más evidente ha sido el surgimiento de la nueva clase social de la izquierda neoliberal cuyo trastocado símbolo es la “Hoz y el Martini”.
Luis Montes Brito
Exvicecanciller
Cuando muchos salvadoreños niegan que el gobierno del FMLN próximo a cumplir dos años en el poder, ha traído un cambio al país se equivocan rotundamente.
El cambio más evidente ha sido el surgimiento de la nueva clase social de la izquierda neoliberal cuyo trastocado símbolo es la “Hoz y el Martini”.
Aquellos que en el pasado eran los abanderados en señalar y denunciar la desigualdad social o la diferencia de clases patentizada en la inequidad de la forma de vida entre la gente del pueblo y la clase gobernante parece que ahora en el poder sufren Alzheimer o desvergüenza pura.
El gobierno del FMLN ha evidenciado el cambio, demostrando que el modelo actual ofrece oportunidades para algunos pocos, donde los frutos de la meritocracia que se predica se reflejan en el cambio de vida de la argolla gobernante el cual es innegable, vergonzoso y nada transparente.

El cambio de la izquierda gobernante inicia desde lo más alto de la cúpula, dando el presidente de la república el ejemplo con el sonado caso del “Disney Gate”, donde el mandatario guarda un prepotente silencio al no poder explicar de dónde, de quién y lo más importante, a cambio de qué su “familia ampliada” viaja en un lujoso jet, digno de un alto banquero de Wall Street o de un alto ejecutivo de una corporación capitalista transnacional, pero no así para un presidente de un pequeño país cuya población sufre grandes carencias acrecentadas con la subida de la canasta básica al reducirle los subsidios bajo el argumento que hay “otras prioridades” que atender.
El presidente del Órgano Legislativo, no puede quedarse atrás en el cambio. El también miembro del FMLN, desnuda en público sus gustos y hábitos de pequeño burgués (o de gran dictador) al confundir la otrora marcha reivindicativa de los trabajadores del primero de mayo con un desfile “fashionista” típico de alguna alfombra “roja”, al marchar acorde al cambio experimentado, atendido por un séquito de colaboradores y colaboradoras que cuidan de su imagen proletaria metrosexual al protegerlo con un paraguas de las inclemencias del sol, elemento tan perjudicial para el delicado cutis de este funcionario.
También se sabe por información surgida en blogs de la misma izquierda que otro alto funcionario gubernamental fue más práctico y desfiló junto a su pueblo, eso sí, sentado, con aire acondicionado en la comodidad que le brindó su amplia camioneta de lujo 4x4 que seguramente consumió durante la marcha al menos medio tanque de gasolina de casi $5 el galón, pero en estos tiempos eso que importa, si el cambio empareja esas pequeñeces.
Durante la fecha festejada en conmemoración de los trabajadores, la cual en El Salvador fue más de protestas que de celebración, el presidente Funes anunció orgulloso las mejoras que trae el cambio para el pueblo: un jugoso aumento salarial de 0.53 centavos diarios, aunque fue claro en manifestar su inconformidad con dicha cifra, ya que su propuesta para solucionar los problemas económicos del pueblo era de 0.66 diarios.
El “rebalse” del cambio también se refleja en las propiedades y los vehículos adquiridos por varios funcionarios de primer, segundo, tercer y hasta niveles más bajos, donde muchos muestran su buen gusto con la adquisición de carros europeos de marcas prestigiosas, eso sí para disfrazar su aburguesamiento los carros los adquieren de un revolucionario color rojo .
No es secreto para la población que el cambio ha llegado a El Salvador y es evidente en la saludable economía que de manera repentina ha surgido en varios dirigentes y allegados a la otrora cúpula proletaria.
La deuda sigue para el pueblo, para ese que sigue transportándose en destartalados buses donde además de exponer su vida por la condiciones de dichos vehículos, el riesgo se incrementa exponencialmente producto de la ola delincuencial que galopa por nuestro país.
Al conocer de este aburguesamiento de aquellos que con su nueva forma de vida han cambiado el otrora símbolo que representaba con la hoz a los campesinos y con el martillo a los obreros, han pasado a conformar la nueva clase arribista de la “hoz y el Martini” donde el único ingrediente que recuerda a la desaparecida Unión Soviética es el vodka con que se prepara dicha bebida, misma que es la preferida de su odiado y refinado archienemigo James Bond.
(artículo enviado por el dilecto amigo y doctorisimo René Portillo Cuadra)


Hoteles Florencia
1 jul 2011 | 12:32 PM
Pues esperemos queste movimiento se consense en el tiempo, porque creo que podrian hacer muchisimas cosas buenas por todos nosotros.