La formación de un estudiante tiene diversas influencias y en esa conjunción se va creando,

generando, estableciendo una nueva persona. Ese es el gran sentido educativo: cambiar a la gente.

Viéndolo bien, eso es más mágico que lo que hace Chriss Angel, que es pura ilusión de pajas en la televisión.

Al profesor le toca trabajar con material y personas de veritas, con las que a veces,

el truco no resulta a la primera, y debe esforzarse para que el cambio (alma, corazón, mano) se logre.

El profesor es un mago en serio. Un mago que se prepara antes de la temporada y antes de cada función.

Claro, entre estos magos están los que hacen su trabajo de magia por pura necesidad de ganar, sin amor por los trucos y sin alegría por la alegría causada en el otro.

Están los magos que no quieren hacer truco y que solo hacen su labor sin saber si la magia dio resultado.

Cuando este "mago" recibe a los alumnos el primer día de clases se enfrenta a un público que quizá no quiere asombrarse, o no desea estar en este circo. O sencillamente no pretende saber si el mago es bueno o es malo. Solo quiere que se den cuenta que estuvo ahí.

La tarea del "mago", en estos casos es sacar su chistera y con un acto de brujería, hacer volar al primer pajarillo. ¿No llamó la atención? Que pena, porque ahora hay que buscar un segundo truco que logre tocar al cerebro del estudiante.

Y este segundo truco debe llenarse de expectativa, de esperanza: "Ahora van a ser testigos de algo fenomenal, increíble, fabuloso, espeluznante". Cuando uno dice eso, los estudiantes, quiero decir el público no tiene mas que ponerse atento. Ya lo que sigue, es el procedimiento truquístico. ¿Hubo magia?

Y cada clase, perdón, cada función del circo está llena de cosas nuevas, de trucos nuevos, de números inimaginados, y el público dice "quiero ir al circo hoy, porque no me quiero perder los nuevos trucos de magia del profe, -perdón- del mago".

Cierre de temporada. El mago está cansado pero contento, logro hacer magia. El publico está satisfecho, quiere mas magia.

Los estudiantes saben que aprendieron y que muchas cosas cambiaron en su alma, en sus corazones, en su forma de hacer las cosas. La magia de la educación.