Anoche, tratando de quedarme dormido (ya uno de viejo tiene problemas para dormir) y tomando en consideración que me despierto muy temprano y e que me levanto igual, pues pensé que lo mejor era buscar dormirme tarde y ojalá, levantarme idem.

En esas estaba cuando buscando en la tele, me encuentro la conocida cara de Tom Hanks, y una película que quien sabe como se llamaría. Sabiendo de la calidad del actor sigo mirando.

EL tipo ha llegado a Nueva York, entrando por el JFK y en la entrada le dicen que su país Krakoshia, o algo así, está en una guerra interna. Golpe de estado. Este país seguro se encuentra en medio de "las europas", las orientales.

El oficial de migración (Stanley Tucci) le indica que no puede entrar a los EEUU debido a que su pasaporte no tienen ningún valor, siendo, pues que su gobierno en guerra no tiene reconocimiento de los "Estamos Jodidos", y que además la visa, pues, sencillamente es revocada en ese mismo instante, ya que por la misma razón anterior, se retira la visa. No puede entrar, tampoco puede salir del país.

Víktor Navorski, comienza a vivir en el aeropuerto, haciendo cualquier cosa, los empleados del aeropuerto ya le conocen, él, después de algunas semanas y siendo que ha encontrado a una azafata con la que conversa entre tierra y tierra, quiere invitarla a cenar, entonces busca trabajo para tener dinero para llevarla a comer "canelonis". En fin, una historia a los Steven Spielbergh, sin aburrimiento, con uno de sus actores preferidos y en un marco muy concreto de desarrollo, una terminal de aeropuerto, Gate 67. ¿Que mas? Entretenimiento puro.

Sin embargo, (!ay nosotros!), siempre estamos buscando algún pelo en la sopa, encontramos en el film, el ejercicio de una burocracia galopante, inmensa, descomunal, que trata por todos los medios de cumplir con un mecanismo procedimental. Aunque ese mecanismo implique graves dificultades para las personas. Eso no es propio del JFK (aeropuerto que no conozco en persona), forma parte también de un estilo de vida de alguna gente que asume cierto pequeño poder en el Estado y que a partir de eso son capaces de amargarte por completo la vida. Recuerdo hace pocos días en

una oficina del Estado, donde pregunté en un kiosko de información sobre la persona con quien debía reunirme y me responde la Wendy (nombre real de una pseudo empleada de CSJ en la primera planta. Lo de pseudo es porque un "empleado" se ocupa de algo, ella no) y me contesta que ella no sabía.

Le digo el nombre completo, le comento cual oficina es en la que trabajo, le indico su cargo, y la Wendy me responde: No sé, busque en otro lado, todo esto dicho de la manera menos cortés que le fue posible. Poder, el poder mínimo de contestar en manos de la persona con la máxima autoridad, una empleada de kiosko de la CSJ.

Casi lo mismo le sucede a Víktor, pasa todos los días donde "Delores Torres", la empleada encargada de entregar respuestas de solicitudes de visado en el aeropuerto, y ella, persistentemente le entrega su solicitud green light con el rótulito sellado en rojo "denied".

La chica con la que conversa Víctor, la azafata se me hacía conocida su cara, una azafata que ha vivido 20 años volando, amante de un hombre casado, del cuál espera su divorcio alguna vez, y nunca parece suceder eso. No lograba ubicar a la niña... hasta que me dí cuenta que era la misma que antes había visto en otro film con Michael Douglas y en otra con Banderas. En efecto, Catherine Zea Jones. Guapa, como todas las "aerohermosas".

Película para verla en un domingo por la tarde. No ofende, no daña, no tiene desnudos, no trata de drogas, no hay asesinatos, no hay malas palabras.

Según me entero, esta basada en la historia de Mehran Karini Nasseri, un iraní que vivió 18 años en un aeropuerto. Siempre hay historias que superan a la ficción. En la película La Terminal, de Spielbergh, Hanks vive nueve meses, apenas. Simpática la actuación de Diego Luna.