De repente, hay cosas en la vida que, uno, sabiendo que te hacen daño, ahí está, sigue con ellas. Mira que fumar te hace daño, si, como no, pero bueno, un cigarrito de vez en  cuando. El daño sigue. Te he dicho que no te juntes con esa persona que mas bien hace daño, no, ahí va juan "vendemelaconserva y sigue de necio.

Ahi está. Así son también las dependencias afectivas. Este caso que conozco ha sido siempre de desafectividades y sin embargo, ahí han pasado los años, en un ir y venir, sin que se encuentre la manera de consolidar.

Van a decir que soy un mal consejero, pero ya le he dicho, a uno de ellos que si los afectos no están, que si la desconfianza sigue su marcha, que si no alcanza ni para un abrazo, ni un buenos días, ni una mirada, ni un ¿como te fué? ni una palmadita de cariño, ni un darse la mano, ni un sentarse a la sombra de la tarde para tomarse un cafecito juntos... entonces, ¿para qué?. Ya sé que caigo mal por metiche, pero es que a veces uno no puede dejar de ver como son las cosas, y como van a terminar.

No es un error que solamente uno de los dos haga el esfuerzo para la sobre vivencia, el error está en considerar que esa es una situación normal. No es una situación delicada no trabajar, lo delicado está en que se piense que el otro está obligado a trabajar por los dos. No es malo que uno de los dos se dedique a las tareas domésticas, no, por nada. Lo malo está en que el otro crea que esas tareas domésticas son exclusiva responsabilidad del otro. No es algo terrible que de vez en cuando haya indiferencia, lo terrible está en que uno de los dos piense que el otro no merece ninguna atención. No está mal que haya reclamos alguna vez, lo malo es que eso se convierta en el pan suyo de toda hora. No es un pecado, incluso digo yo, no quererse. El pecado está en no ser honestos y mantener una relación a favor de las apariencias.

Hace algunos años, una persona conocida se metió en esas cosas de la triple A, los Alcohólicos Anónimos del Dr. Ayala, y me comentaba como, uno de los consejos de los que aprendió más y le ayudó a resolver su vida, era apartarse de una relación que le estaba haciendo daño con una persona a quien quería. Le dijeron en la triple A, "si esa relación no te deja vivir a gusto, apártate de la misma, y busca la paz y la tranquilidad". Eso se parece a Mateo 5:29, "si lo que ves con tu ojo te hace desobedecer, quitatelo y tíralo lejos". Lo hizo y salió ganando a corto plazo. Es que es así. El cáncer implica efectuar cortes para no terminar dañándose por completo y morir.  La vida requiere a veces, apartarse de lo que daña a las personas para que se pueda vivir a plenitud.

Sin ánimo de meterme en la vida de otro, y reflexionar para mí, creo que hay cosas a las que debo decir Zape, gato seco!! déjame vivir en tranquilidad!