El hoy que nos toca vivir es un animal tenebroso, inflado y con cuernos, lleno de muchachos abandonados a su suerte, olvidados de su dios, enemistados con sus padres, corridos de su casa, aborrecidos por sus amigos, manchados de su piel, de su carne, de su alma.
El hoy, es un mundo de ausencias, de sobras inexistentes, de excedentes míseros que apenas alcanzan para no morir de repente; de niños que lloran de hambre, de madres que sufren de angustia, de viejitos que ríen sin saber por qué; de mujeres de vidas alegres en las que sobra llorar; de cuentas de ahorro sin acumulo, de alacenas sin tortilla, de refrigeradoras vacías, de no tengo, de ya me acostumbré a no comer.
El hoy, es un oído cansado de promesas, de cantos funestos, de sirenas encantadas que se desaparecen, de morteros soplados, de partidos de izquierda que son de derecha; de partidos de dercha que no son partidos; de partidos de centro que no son centrados, de políticos que comercian y de comerciantes que son políticos con ventas de muebles, dueños de distribuidoras de electrodomésticos, vaqueros y asquerosos golpeadores de mujeres.
El hoy, nos surte con noticias de periódicos que dan tristeza, que hacen brotar llanto, que no dicen nada, que venden anuncios pornográficos, que dicen mentiras, que intentan hacer política, que no sirven para nada, que no informan, que nunca han sido asépticos.
El hoy, es un vivir con hijos que no saludan, que se van temprano, que regresan tarde, que se drogan, que no dicen donde están, que no se bañan y que no conocen ni a su madre.
El hoy, es una tierra que tiembla, un país de volcanes en trepidar de siempre, un lago que escupe fuego, un cono que erupta agua caliente, un picacho que me mira de frente y amenazante, un izalco que no tira nada, una falla que se mueve cada vez que un angel se tira un ventoso.
El hoy es, a pesar de todo, un mundo que de cuando en cuando pero cada día, me logra dar una sonrisa cuando veo a un marero arrepentido, un padre que agarró empleo, un político que pierde poder, una revista de cómicos, un hijo que lleva de la mano a su madre, un valle como el jiboa.
El hoy, es el hoy. Este que nos toca sortear cada día. No hay mañana, ni ayer solo el hoy.


Escribe un comentario