El diario de hoy publica esta nota, quizá por ignoracia, desconocimiento, maldad, perversidad.... no sé, a veces, uno encuentra absurdos como éste, y se queda sin palabras.
Aprendan inglés y chino no náhuat o kakawira
Las "panchas" desaparecieron hace tres cuartos de siglo, los campesinos no visten ya cotones ni usan caites, la totalidad de la gente en esta tierra se comunica en español
Una de las bendiciones que tenemos cuatro países centroamericanos --Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, y en muchos sentidos también Panamá-- es no sufrir de divisiones raciales, no estar clasificados como indios, blancos o negros. Unos somos más oscuros o claros que otros y, por desgracia, se padecen antagonismos y recelos, pero somos prácticamente todos descendientes de varias razas, resultado de la mezcla genética de las personas, familias y los grupos humanos que aquí arraigaron.
Hay, en verdad, pequeñas, casi minúsculas comunidades donde la tradición indigenista se cuida con orgullo, pero asimismo también en otras la tez blanca, el pelo castaño y hasta los ojos claros les distingue, como sucede en Chalatenango. Pero en este suelo nadie discrimina a nadie por creer o sentir que pertenece a una superior etnia o raza.
Un amigo solía decir, con una dosis de humor pero también de conocimiento de la condición humana, que el gran ecualizador fueron las guarniciones militares dispersas en pueblos y cantones que iban dejando simiente y rompiendo la uniformidad étnica.
Es importante como lo han propuesto en la declaración del Primer Congreso Nacional Indígena, patrocinado por las Secretarías de Inclusión Social, Técnica y de Cultura, estudiar las tradiciones, la literatura, los hallazgos, los idiomas de los antepasados indígenas, entre ellos el náhuat y el kakawira (antiguo idioma cacaopera), como lo hacen los escandinavos respecto a su desaparecida cultura vikinga, o los judíos al reconstruir sus raíces.
Pero de eso a pretender que "por disposición constitucional" hay que obligar el aprendizaje de lenguas precolombinas, la adopción de trajes de esos pueblos, a revivir "la ciencia" de los pipiles, etcétera, hay un enorme trecho. Nuestros jóvenes necesitan aprender idiomas como el inglés, el chino o el portugués para insertarse en el mundo actual, cómo ser diestros en computación.
Quieren ropa de marca, no taparrabos
Más grave todavía es querer atizar en El Salvador diferencias y conflictos que se dan en países con altos porcentajes de pobladores y comunidades indígenas, como Bolivia, Perú y Guatemala. Las "panchas" desaparecieron hace tres cuartos de siglo, los campesinos no visten ya cotones ni usan caites, la totalidad de la gente en esta tierra se comunica en español y a lo más usan frases y expresiones inglesas.
En cuanto a las ciencias de nuestros antepasados, estas desaparecieron como desaparecieron los sacrificios humanos, el culto al maíz y las plumas en la cabeza. Los cordobeses de hoy se curan con antibióticos, técnicas quirúrgicas que incluyen rayos láser, se toman placas, etcétera, pese a que en la Córdoba del Siglo XIII la medicina era la más avanzada del mundo de aquella época.
Suficientes problemas encara nuestro pueblo en la actualidad para implantar de manera artificial "y por decretos legislativos", diferencias raciales, étnicas y culturales que no existen. El anhelo de las comunidades que están rezagadas, y lo están porque no hay suficiente inversión para generar empleos formales e informales, no es pasarse danzando como los pipiles, sino ver programas de televisión, leer diarios, contar con Internet, comerse una hamburguesa y que los atiendan médicos, no curanderos.
Muchos pueblos como lo señala Cervantes, situaron la edad de oro en el pasado, no en el futuro ("dichosos siglos y siglos dichosos aquellos..."). Así los amish que rechazan los vehículos automotores, los que repudian las transfusiones de sangre, los talibanes queriendo forzar la vuelta al Medievo musulmán.
Pero si queremos desarrollo, lo tendremos sólo viendo hacia delante.


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