Es un día domingo, tenes 70 u 80 años, estás aburrido y ves hacia atrás en el tiempo.
En ese instante, tu mirada se vuelve hacia arriba, apretas los puños, y efectuas la valoración sobre lo que hiciste y has dejado de hacer. Miras en tu derredor y tus amigos, han ido colgando, despacio, poco a poco, sus propios nombres en sus propias tumbas, donde cada 2 de noviembre sus parejas, hijos y alguno que otro amigo, van a verle.
En ese momento recordas cosas que pensas que debiste haber hecho, y que no hiciste.
Pienso que debemos vivir la vida sin joder a nadie, sin buscar hacer daño a otros. Creo que es bueno bailar cumbia, regueton o rock´n roll de vez en cuando; contar un chiste blanco y uno rojo indistintamente, reírse a carcajada abierta cuando es posible y usar una camisa púrpura o verde limón, o del color que sea, olvidándose de lo que piensen los demás.
Valoro muchísimo el poder decir a los demás, con honestidad los sentimientos que se tienen; felicitar a los que obtienen logros, sin egoísmos y sin envidia; hablar bien de aquellos que lo merecen; no decir nada de los inmerecidos, mirar frente a frente cuando se hace un reclamo y el reclamo mismo, debe decirse sin enojo.
Veo que es importante para la vida, de vez en cuando tomarse un trago, leer cuanto libro caiga en tus manos, mirar las películas que llamen la atención, sentarse una tarde y reflexionar sobre lo actuado y ayudar a quien te lo pida si está dentro de tus posibilidades. No meterte donde no te han llamado, evitar tratar de conocer la vida de los demás si no te han invitado, ver, oír y callar ante cualquier cosa que suceda con otros y alegrarse de que esos otros tengan una vida buena.
Me parece necesario que una pueda admirar la belleza del corazón y del cuerpo, que no haya freno a una palabra bonita, que la boca diga lo que se piensa si eso no ofende y respetar las evasiones que muestren quienes quieren vivir en su privacidad.
Recomiendo decir a los hijos cuanto se les ama, darles un beso cada mañana, abrazarles cada vez que se pueda, darles un consejo aunque no te lo pidan, sentarte con ellos y preguntarles como van sus cosas, y sobarles su cabeza, como si todavía fueran niños pequeñitos. Esperarles despierto en la noche, cuando aun no han llegado y mantenerse atento sobre donde están, sin portarse inquisitivo, y eso sí, respetuoso de su andar. 
No se debe dejar que muera el amor con la pareja, porque ya no se recupera y porque la vida se puede volver un sacrificio, al vivir con una persona sobre la que no se tiene interés, y viceversa. La costumbre no debe ser la argamasa que te junte, si no el amor, la necesidad, la adicción, el placer de estar con el otro. Y con ese otro salir en la tarde o la noche, tomarse la mano, asistir a un concierto y darse un beso frente a todos, solo porque te da la gana hacerlo. Resolver tus diferencias, si existen, hablando y no gritando.
Creo que uno debe probar las comidas que no ha degustado: un cuy, una culebra, unos zompopos, una iguana. Platos extraños y exóticos que alguna vez te hayan ofrecido, aun las cosas que no son tan deliciosas, pero sí raras y que no hagan daño, si en alguna cultura las comen y uno se encuentra ahí, pues, a probarlo. Quizá te guste o quizá no. No se sabrá si no se hace.
No debe tenerse miedo a decir a un amigo o a una amiga que se le quiere si eso es así; y se debe tener el valor de alejarse de aquellos que representan un estorbo, un obstáculo a la fraternidad y la solidaridad.
Hay que tomarse un tiempito para escuchar música que a uno le guste, a solas; leer un poema acompañado; abrazarse con el amigo que encontramos después de varios años; decir buenos días a las personas que encontramos en la calle por las mañanas; saludar con cariño a los que hacen la vida mas llevable; y sonreír, sonreír ante todo.
No sé, pero me suena que una vida llevada así, cuando uno tiene setenta años u ochenta años, y mira atrás en el tiempo, la imagen que se tiene es de felicidad.
¿Que importa que vayan o no, a verte el 2 de noviembre si lo pasaste bien en la cortísima vida que los humanos tenemos?


Nabasin,pen name
9 nov 2010 | 05:10 AM
Luengos años llevo en mis espaldas,"una cacastada" dicen los guanacos y no es que pesan,de erdad,si Ud lo ha hecho todo en la vida..Debe de ser muy doloroso,amargo pasar de los 75 y llegar cerca del llegadero,sentado en una mecedora o en un chinchorro,lamentandose del porque no lo hizo todo cuando podia,porque ahora;comida no tiene dientes,pazseos,le duelen las piernas;gastar deinero en quesi d ya no puede...Lo unico que se puede hacer a esa edad,es cargarse uno de energia positiva y relalarla copiosamente Y no so energia,tambie se puede regalar una sonrisa contagiosa,un saludo efusivo,un piropo bien intencionado..En fin hay mucho que hacer y dar a sus familiares y amigos..a sus enemigos;brindele toda su nobleza vital!Hagase un ser feliz salvando a sus congeneres de la soledad...SISE PUEDE!BASTA LAVOLUNTAD!
mariorod
8 feb 2012 | 10:18 PM
asi es ,razon tienen tus palabras sigue por ese camino, que considero el mio tambien.
un beso