"When you're weary, feeling small, when tears are in your eyes, I will dry them all, I'm on your side.
Oh, when times get rough, and friends just can't be found, like a bridge over troubled water, I will lay me down, like a bridge over troubled water, I will lay me down..."
Simon and Garfunkel, 1970
¿Quien dice que no es este el sentimiento que los citadinos tenemos cuando a la mara se le ocurre poner un estado de sitio, la inseguridad se apropia de cada uno de los que debemos trabajar diariamente para poder conseguir un mal sueldo y dedicarlo a la supervivencia, en un país donde, día a día, la esperanza del cambio se transforma en una tremenda decepción y desilusión por haber entregado la confianza a un gobierno inepto e inoperante conductor del estado, cuya preocupación principal es la de ver cuanto dinero va a tener en la partida secreta para su uso discrecional?
Son tiempos de lluvia, días grises que se miraban venir hace rato, cuando las manos duras no tenían efecto alguno. Más atras, cuando la exclusión formó parte de la política de estado. Más atrás, cuando la conversión del FMLN en partido político le otorgó la victoria al sistema político. Más atrás cuando la negociación para lograr acuerdos de paz determinó que lo único posible de conseguir era promesas, y nada iba a cambiar estructuralmente en El Salvador. Lo dije en su momento, y me dijeron: No, esta negociación va a fundamentar las bases para la nueva nación. Tu abuelita en calzoncillo.
El invierno que hoy tenemos ha sido pensado y planificado, se ha visto vislumbrado a partir del análisis histórico. Las salida migratorias hacia los estados unidos (minusculas a propósito) como producto de la falta de empleo y la inseguridad, llevaron a la gente hacia una confrontación de migrantes entre salvadoreños y mexicanos, entre grupos que conformaron pandillas en Los Angeles.
Los gringos, deportaron a miembros de estos grupos y, en tanto los salvadoreños migrantes son muchos, igual, muchos son los deportados. Y muchos los que buscaron desarrollar su propio "Los Angeles" en El Salvador, y promovieron, propugnaron, difundieron su idea de la mara, un grupo mejor que la familia, donde se atiende al que se siente solo. 
Donde no faltará la comida, donde no faltará el amigo. Una idea fértil en un terreno en el que la familia está desintegrada, en el que la solidaridad no forma parte del imaginario social en la medida que el sistema promueve la competencia y la individualidad, un terreno en donde la gente se siente sola.
Y ahi, las maras crecieron, desarrollaron, se agigantaron, porque no hubo nada que cambiara el sistema, nada que modificara las condiciones de fertilidad para ese agigantamiento que el país tiene y sigue teniendo (¿seguirá teniendo?), no hubo nada que promoviera un cambio de verdad.
Por eso, la mara puede definir "aqui hay estado de sitio" y nos obligan a todos, a partir del terror que provoca el anuncio y la ausencia total de seguridad que ofrece la policía y el ejército, a encerrarnos, sin hacer nada.
Ciudad Juárez es un buen ejemplo de lo que podemos llegar a ser. No es broma, es vaticinio. Juárez es hoy por hoy, una ciudad que nunca fué, donde el terror impuesto por los narcos y la mafia obliga a la gente a pagar renta, a pagar seguridad y a tener miedo. Los barrilles encontrados -que nadie duda que el dinero era más- son la señal de que las maras y el narcotrafico, la mafia están juntos. Lo de ayer es la señal que estamos desprotegidos, que estamos en aguas turbulentas. Over troubled water... where´s the bridge?

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