No soy mentiroso…
A esas alturas, el señor vendedor no había visto ni la agenda ni la pluma fuente...
SAN SALVADOR – Un día me encontraba parado en un semáforo de la Roosevelt y el Hospital Militar cuando un señor con una caja al hombro se me acerca y me dice: “Le vendo una agenda de este año”. Yo le respondí inmediatamente: “Gracias, pero me acaban de enviar una de la agencia para la cual trabajo, ahí la ando en mi maletín”.
Entonces, el señor insiste: “Le vendo una pluma fuente, bien fina”. Y yo le respondo: “Fíjese que no necesito porque aquí llevo –y le señalo un estuche en el que guardo plumas y anteojos- una Mont Blac que me regaló mi esposa hace unos años”.
A esas alturas, el señor vendedor no había visto ni la agenda ni la pluma fuente, pues yo iba al volante y no tenía como mostrarle que era verdad lo que le estaba diciendo.
De pronto saca de la caja dos libros y me dice: “Entonces le vendo estos libros de Roque Dalton…”
Yo ya no sabía que decirle, pero al fin me salió: “Mire, discúlpeme, pero es que yo soy el hijo de Roque Dalton y tengo todos esos libros…”
El señor tiró los libros en la caja y me dijo directamente: “¡Coma mierda, cerote mentiroso!” Y se fue.
Llegué a la oficina y les conté a mis colegas y todos se carcajeaban… “Sos pajero Juancho, sos pajero…”, me decían entre carcajada y carcajada…


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