Para la lisette, mi pana

Hace un calor del diablo, en Aguacayo es el infierno este domingo.

Mi nombre es Ernesto Mendoza Arrieta, bueno, no, no así. Me llamo Guadalupe Ernesto. No se por que me pusieron así. Mire, yo nací el 2 o el 7 de enero de 1939, así como me ve, tengo 71 años y aquí vivo, aqui en Aguacayo. No, no estoy seguro de cual día es el que nací.

Sí, mi mama se llamaba Apolonia, de Apolo, Apolonia Mendoza, y mi papa tenía el nombre de Carlos Ernesto Arrieta. Así es. Nosotros solo fuimos dos hermanos, ella, la Josefa del Carmen y yo, pues sí, ella se fue en los ochentas para el norte.

Ahora se pone mas sonriente, se agarra la rodilla derecha con las dos manos, y se tira para atras en el cerco de piedras donde estamos sentados

Jaja!! cuando yo estaba chiquito, cipote ¿vea? tenía varios amigos, Toño Ardon, Miguel Angel Ardón, Toño Alas... ahi eran varios que nos juntabamos para jugar pelota, ahh ve, también jugabamos naipe, chucho, treintiuno, y otros jueguitos del naipe.

Aqui, no todos eramos agricultores, bueno casi todos, pero había unos que trabajaban en lo del mezcal, hacía mecates, hacían redes para ir al Lempa a pescar, cinchas para caballo. Sí, vivíamos en Estanzuelas y siempre ibamos a la Escuela en Aguacayo, ahi había hasta cuarto grado. Fijes que apenitas me recuerdo de mi primera profesora, la señorita Antonina Ramírez, de primer grado... imaginese cuanto tiempo ha pasado. Todavía la recuerdo, ella era pelo cafe, alta, y blanca, bien chelita. Ella tenía sus preferidos en la Escuelita, para ella, primero eran los Rivera, el Chemita y Juaquin, unos bichos de aquí, de Aguacayo. Siempre estaba cerca de ellos.

Los ojos le vuelan debajo de la cachucha, mira hacia el cielo y sonríe, mostrando el diente de oro.

Jaynnn!!! aquí, vea, aquí, todo el pueblo era dulcero. No se de donde salió eso de ser dulcero.Quiza es que en San Vicente salió el dulce, las melcochas, el caramelo. Ve, hasta los hombres y los cipotes hacían dulce, no crea que solo las mujeres. Ahi estaban punteando el dulce, dandole a la miel, ellas solitas aprendían. Hacían dulces de chilacayote, conservas de coco, camotíllo...ahhh camotillo, ese era el que me gustaba más, yo le sacaba pistío a mi mama solo para comprar camotillo aqui en el pueblo.

Toma una hojita del suelo, y la va despedazando de a poquitos...

Aqui, las bichas a uno no le aceptaban invitación, aqui uno debía ir, acompañarlas a traer agua, a ir a la tienda, no es como en San Salvador, allá hay que invitarlas al cine o a comer, puta!! hay que tener pisto para salir con una mujercita. Yo, mi primera mujercita me la conseguí a los doce años, es que aqui así es, a los doce ellas, a los doce uno.

A varias les saqué el sí. Hoy, no tengo mujer, la deje hace poco, en el 84 (?!), y fíjese que no, que no tengo hijos. Ella sí, ella tiene siete, que yo le pegué, fijese: Francisco, David, Alicia, Beto, Mario, Ernesto y Rubidia... ¿va creer usted? a ninguno le puse yo el nombre, a todas se los puso ella.

Aqui, eso, sí, cuando comenzó la guerra, sálvese quien pueda, yo agarre los cipotes y me los lleve para San Salvador. Es que todos estaban bonitos,  la Alicia tenía como quince años, sino me los llevo yo, se los llevaban ellos, la guerrilla.

Allá, todas las hembras sacaron título, la otra tiene negocio de ella con su marido. Yo ya llevo 3 años de regreso aquí. Hago un mi pedazo de milpa. En San Salvador, hago albañilería, baños, todo.

Bueno, mire, hoy de voladita, tengo una mujercita por ahí... es que hay que cuidarse, no se puede uno ir acostando con cualquiera.