por Julio Martínez
Chaac era uno de los dioses mayas más poderosos, asociado con la fertilidad y la agricultura, también con la sequía y las inundaciones, era el Dios de la lluvia. A veces lo encontramos sentado, con los pies estirados y la cabeza girada en 45 grados en relación a su cuerpo, otras veces Chaac esta parado y ataviado con varios ornamentos. Y algunas veces forma parte de esquineras de
pirámides, como en Chichén Itzá. Este de la imagen, está dentro del templo de Kukulcan, en Chichen Itza.
En los Planes de Renderos tenemos una efigie de Chaac, producto de la obra del escultor Valentín Estrada, quién falleció en Soyapango en 1987. Sus últimos años, don Valentín se dedicó a vender piscuchas de papel para sobrevivir. Ingrato Estado.
Los teotihuacanos también desarrollaron su propio Dios de la Lluvia, el fabuloso y azulado Tláloc, Dios de la lluvia y la fertilidad, representa al agua terrestre, mientras Quetzalcoátl representa el agua celeste.
Los aztecas, toltecas y los teotihuacanos, culturas con similitudes dedicaban sacrificios a Tláloc, y los sacrificados eran elegidos entre los niños –imagino que cumpliendo ciertos criterios, quizá belleza, quizá inteligencia- y esto, seguro, sucedía en todos los pueblos nahuáts. 
La doctora mexicana en antropología, Ana María Vásquez Hoyos dice que “La evidencia arqueológica muestra que el corazón o la cabeza de los sacrificados era el segmento corporal elegido por los sacerdotes para ser depositado en las ofrendas. Pero en el caso del sacrificio infantil se asociaba a las peticiones de lluvia, por lo que estaba dedicado al dios Tláloc”.
Este Dios, cuyo significado es Néctar de la Tierra (Tlalli= tierra; Octli= pulque, néctar) se esparció fácilmente hacia el sur, debido a las varias migraciones mexicanas. Así llegó a El Salvador, probablemente por el año 1,000 d.c.
Es conocido de la relación de Teotihuacanos y Mayas, de ahí que haya existido cierta influencia de unos hacia otros, aunque no es extraño que se haya desarrollado, ideológicamente, una veneración a la figura de la lluvia, del agua, de la fertilidad en la religión de cualquier pueblo.
Los católicos, en Bolivia, en Cochabamba concretamente celebran a San Severino, para pedirle un año de mucha abundancia agrícola, no se si lo celebran en otros lados. San Bernabé, en España, es solicitado por los campesinos para una buena cosecha.
Los Incas contaban con Pariacaca, Dios de la lluvia y los vientos. En fin, pareciera que cada cultura celebra su propia deidad para la fertilidad.
El Tlaloc de nuestros ancestros vivía en Tlalocan, cerca de Teotihuacan y Fray Bernardino de Sahagun, cronista colonial y digo yo que también etnografo, dice que: “en aquél lugar -Tlalocan- siempre es Verano, hay abundancia de verduras; la hierva verde, las flores y frutas olorosas, jamás se secan: Hay muchos regocijos y refrigerios, sin pena ninguna; nunca jamás faltan las mazorcas de maíz verde y las calabazas y ramitas de bledos, y ají verde y jitomates, y frijoles verdes en vaina y flores".
Este Tlaloc nuestro, teotihuacano, azteca, tolteca, nahuat, era representado con una especie de anteojos –extraño-, de color negro o azul, y , según la Wiki, “llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia”. Tiene colmillos, quizá representación de los colmillos de una serpiente, tan adorada por nuestra vieja cultura.
Las primeras evidencias de Tláloc en nuestra región fue encontrada por Stanley Boggs, “en un deposito singular de la piramide O4 de Cihuatan”, de acuerdo a un informe de Karen Bruhns elaborado en agosto del 2002, en relacion al sitio arqueólogico Las Marías, que es vista como la ciudad hermana de Cihuatán, y a la que por ahora, se le considera el sitio arqueologico mas grande de todo el país, y que por falta de dinero o quizá expresamente por falta de prioridad, no ha sido comprado el terreno de ubicación, unos diez kilómetros al norte de Quezaltepeque, por lo que es probable que haya habido algún saqueo o destrucción de los vestigios infraestructurales. La imagen es de las figuras encontradas por Bruhns, bueno, en realidad por unos campesinos, pero el informe posterior es el elaborado por Bruhns.
De acuerdo al informe Bruhns “se recuperó varios tiestos adicionales de al menos cuatro artefactos del tipo denominado “botella Tláloc”, pero de tamaño excepcional. Los tiestos estaban a poca profundidad, sobre el piso de una estructura que no es evidente en la superficie, que parecía tratarse de una plaza”.
Un imperativo es que debemos saber más sobre Las Marías, es interesante conocer que, por ejemplo, podría ser que esta ciudad haya tenido el mismo final que Cihuatán, un conflicto, una guerra, un incendio, una destrucción ¿Por qué?, ¿Contra quién? ¿Cuándo? Esa historia nuestra, no conocida en su totalidad.
En Cihuatán, también encontramos a Tláloc, Paul Amaroli, también de FUNDAR como Bruhns menciona en un informe de Octubre de 2008, que se encontró “una escultura de cerámica que representa el dios de la lluvia, Tláloc, de 24 centímetros de altura. Esto objeto formaba parte de la ofrenda y es de estilo único”. Aquí, una imagen de Tlaloc, al ser hallado. ¿Teníamos sacrificios de niños / niñas a Tlaloc en la región de Cihuatan y Las Marías? No sería extraño, es decir, formaba parte de la cultura de devoción hacia la deidad en Teotihuacan y Tula... ¿Por qué no aquí?
Bien, Tláloc llegó anoche a San Salvador, por la tarde de ayer, mientras jugaba mi favorito deporte, con unos desconocidos en el Parque El Roble, sentí la lluvia, miré al cielo y estaba gris con destellos de sol todavía, pensé que el calor era demasiado y que algo bueno sucedería. Por la noche, el calor era difícil de pasar, sin una cerveza, una coca, o un buen vaso de agua. Me tomé dos litros de agua debido a la sed, producto del calor y la deshidratación de la tarde de juego.
Entonces, Tlaloc llegó, vino quedito como sin tratar de hacerse notar, le oí en forma de gotitas sobre el techo de la casa, anunciando que pronto vendrá en serio, cayó suavemente, digamos que me decía, "te anuncio que ya estoy de regreso". Este es su retorno cíclico.
Lo esperamos por su lado bueno, el de la lluvia fértil, para que la cosecha de maíz, de frijol, de hortalizas, de frutas sea buena y nos dé alimento. No lo queremos si viene bravo, enojado, colérico, con inundaciones.
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CLASICKO
15 abr 2010 | 03:20 AM
Julio:
Nuestros Dioses siempre vendran para alegrarnos y servirnos por porque son fuertes y poderosos
EN DONDE ESTAN MIS DIOSES???
cON TODOS NOSOTROS
UN ABRAZO
clasicko
julio
15 abr 2010 | 04:43 AM
Clasicko, te habías perdido un rato. ¿Todo bien? Saludos hermano, fraternalmente, el julio
clasicko
15 abr 2010 | 06:00 PM
Julio:
Gracias todo bien, aunque no he podido escribir mas acerca de mis Dioses, he estado metido en el mundo ( trabajando).
Pero espero pronto retomar la cretividad de escribir
Sigo tus aportaciones y en especial las que dedicas a la educación, creo que es un tema que requiere mucho mas difusion y apoyo.
En la educación esta el futuro
Me gustaria que escribas con respecto a la educación y la "VISION DE DESTINO" COMO PUEBLOS LATINOAMERICANOS
Creo que la educación debe cambiar y reenfocarce mas a obtener un destino autogenerado, y no esperar a que los demas pueblos hagan su parte y a ver que nos toca.
Un abrazo
clasicko