Mario Mata – Julio Martínez

 

Este es un resumen de un estudio donde se pone al descubierto la forma como las organizaciones sociales de campesinos e indigenas han evolucionado, como son sus alianzas y cuales sus vínculos con movimientos internacionales. Un documento valioso para trabajadores sociales, promotores de organizacion campesina, trabajadores de la cultura y organismos de cooperación.

 

El Salvador es un país cuyos indicadores sociales y económicos lo delatan en desventaja; la pobreza es una condición vinculada principalmente a los sectores rurales, y dentro de éstos a los /las campesinos /as e indígenas. Entonces es de esperar que los procesos migratorios se den desde el campo hacia la ciudad, bajo la esperanza de que la ciudad ofrezca oportunidades de trabajo que permitan generar ingresos para hacer menos difícil la situación de la mayor parte de la población.

La distribución de los ingresos, a pesar de 18 años de paz y un primer gobierno de izquierda, continúa siendo injusta. Un pequeño porcentaje de población cuenta con la mayor parte de la riqueza nacional. Las condiciones de vida de la gente salvadoreña, en cuanto a salud, educación, vivienda, empleo, en general son deficitarias.

 

Las remesas se han convertido en los últimos cinco años en el pilar más fuerte de la economía, muchos salvadoreños y salvadoreñas emigran diariamente, en busca de un sueño.

 

Los gobiernos presidenciales pertenecieron a la derecha en los últimos cuatro períodos, y a pesar de veinte años de llevar impulsando un modelo económico que pretendieron que ofreciera un “rebalse económico”, la situación de las personas es ahora mucho más complicada que antes. Un primer año de gobierno de izquierda, si buscara seriamente resolver la problemática socioeconómica, sería insuficiente. Ni tan siquiera un período presidencial.

 

La promulgación de leyes desde el órgano legislativo, cuenta con el respaldo del Ejecutivo; las propuestas del Ejecutivo son respaldadas por el Órgano Legislativo en una argumentación que se cierra ante la aritmética legislativa, donde la suma y resta bota cualquier argumento inteligente de cualquier partido.

Tanto campesinos /as como indígenas tienen una historia común basada en un hecho ineludible de la historia de El Salvador: la masacre de 1932;

Existe además, una necesidad histórica todavía no resuelta: la propiedad de la tierra. La tenencia de la tierra ha sido un factor determinante tanto para el sector campesino como para el sector indígena salvadoreño.  En ambos casos, se ha mancillado la dignidad tanto de indígenas como de campesinos /as.

 

Los /las indígenas han sufrido, históricamente, los embates de los poderosos, desde Anastasio Aquino, en 1830, hasta la fecha.

Aquino se rebeló contra la política de los gobernantes generando un proceso de lucha sobre la defensa de la tierra y la autonomía de los pueblos.

En la década de los ochentas y noventas, otro cacique indígena puso de nuevo en relieve lo indígena, Adrián Esquino Lisco, quien modernamente asumió un papel de importancia en la denuncia, la proposición y la protesta pública a favor de los /las campesinos /as. Solidariamente también marchaba junto a los trabajadores y trabajadoras.

 

El problema de la tierra no ha logrado resolverse, ni para indígenas ni para campesinos /as. Un breve intento de Reforma Agraria en 1974, impulsado por el entonces presidente Arturo Armando Molina hubo de ser abortado, luego de que las organizaciones de terratenientes dispusieran enfrentar la promoción de la reforma.

 

Ninguno de los procesos relacionados con la transformación en torno a la propiedad ha podido resolver las necesidades más importantes de los sectores campesinos e indígenas. La tierra es de utilidad para la creación de recursos alimentarios y como fuente de producción. Eso no se resuelve con la mera tenencia, sino con asistencia técnica, soporte financiero y tecnología adecuada, esos aspectos siguen siendo débiles en el país.

 

Luego, en 1980, como resultado de un análisis para eliminar las banderas de lucha de los sectores guerrilleros, se decide efectuar una reforma que adoleció de diversas fallas técnicas; la principal de ellas, basada en la ausencia de una buena asistencia técnica que enfrentara la falta de preparación de los campesinos y campesinas para la gestión organizativa de la población campesina y gestión productiva de la tierra.

Las organizaciones de campesinos /as se convirtieron en una fortaleza del movimiento social, luego que desde la Iglesia Católica se consolidó a FECCAS (Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños) y desde la organización de la población se estableció la UTC (Unión de Trabajadores del Campo).

 

Las organizaciones indígenas en la actualidad se encuentran representadas principalmente en el Consejo Coordinador Nacional Indígena Salvadoreño (CCNIS), que el aglutina a un total de 15 organismos indígenas. A éstos se suman otro tanto de organizaciones no agrupadas, pero que representan a un sector importante de población indígena.

 

En el sector campesino, se identifica a algunos movimientos de carácter global como Vía Campesina y el Comité Latinoamericano de Organizaciones Campesinas (CLOC).

A nivel nacional, varios grupos de organizaciones conforman un entramado muy fuerte de tejido organizativo social, así encontramos a:

- La Coordinadora Nacional Agropecuaria (CNA)

- La Coordinadora del Movimiento Social(CMS)

- El Grupo de los 7 (G7)

- El Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre (MPR 12)

- El Bloque Popular Social (BPS)

- La Coordinadora Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), un organismo aglutinador creado desde la iniciativa de Vía Campesina – CLOC

- El Bloque Agropecuario (BA)

- La Confederación de Cooperativas de la Reforma Agraria (CONFRAS).

 

Las organizaciones más importantes a nivel campesino son: CNA, CONFRAS, CRIPDES. Sin embargo organizaciones que efectúan tareas de movilización e incidencia política son MPR 12, G7 y el BPS.

En cuanto a las coordinaciones, desde el sector campesino se establece relación sobre temáticas como los transgénicos, el Convenio 169 de la OIT, y los derechos de los pueblos indígenas. Las relaciones se establecen con el Consejo Indígena Centro Americano (CICA), Comité Técnico Multisectorial para Pueblos Indígenas (CMTPI), la Secretaría de Cultura y el Fondo Indígena.

 

Por el sector campesino, es evidente la relación entre Vía Campesina, CLOC y la CNTC, como vertientes de un solo pensamiento y organización, aunque en un nivel más amplio, de carácter regional.

 

No es lo único, otros movimientos continentales y globales son el Foro de los Excluidos, MOICAM y el Foro Social Mundial. A nivel indígena esto es menos evidente. Las luchas globales son en cierta forma coincidentes con las luchas locales, los temas de la soberanía alimentaria, derechos de los pueblos, transgénicos, acciones contra los tratados de libre comercio se convierten en banderas de lucha tanto local como global. Eso coincide de manera casi exacta con muchos de los planteamientos de UBV en cuanto al sentido de promover fortalezas en las organizaciones a efectos de posibilitar habilidades, conocimientos y destrezas para poder enfrentar la lucha por sus propios derechos.

Los ejes de trabajo que se vuelven mas relevantes son: la lucha por el reconocimiento desde el Estado hacia los indígenas, el censo nacional que identifique a los pueblos indígenas, el rescate de la cultura indígena y su fomento, la lucha por la tierra, la seguridad, los programas de enseñanza del náhuat, y la participación de los indígenas en alianzas que se enfrenten a los tratados de libre comercio.

 

Los principales ejes de trabajo que en la actualidad tienen las organizaciones campesinas incluyen tanto aspectos de ejecución muy operativa como elementos importantes y estratégicos que forman parte de condiciones mundiales, de interés global.

 

Así, se vuelven las principales banderas del sector campesino, temáticas como:

- La reforma agraria

- Comercialización

- Tratados de libre comercio

- Acceso al crédito

- Lucha por el salario digno

- Regulación de precios de insumos

- Legalización de tierras

- Medio Ambiente

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La equidad de género, es el área más débil de las organizaciones indígenas, no se da un proceso de igualdad y de desarrollo de oportunidades a las mujeres; y si las hay, es de manera poco o nada visible. Esto no contradice que muchas de las mujeres tienen un rol protagónico en la conducción de esfuerzos e iniciativas en sus localidades, pero estas acciones, en la mayoría de casos, están relacionadas con tareas tradicionales y domésticas.

 

El sector indígena desarrolla espacios de acercamiento con sectores poblacionales jóvenes a través de desplegar acciones de la enseñanza del idioma náhuat, así como de procesos de concientización en torno a los valores identitarios de sus pueblos.

Los esfuerzos son limitados y tienen poca incidencia en la población joven; obviamente, esto se debe a distintos factores tales como: la migración, la aculturización, la delincuencia, las maras y la falta de oportunidades en el campo para que los y las jóvenes puedan desarrollar sus capacidades.

Las políticas del Estado salvadoreño acerca de los /las indígenas son poco claras; este aspecto lo asume la Secretaría de Cultura a través de la Secretaría de Asuntos Indígenas creada en la década de los años noventa.

Algunas banderas de lucha de los sectores indígenas y campesinos son

· Lucha contra los proyectos de minería.

· La legalización de tierras y lo relativo a la reforma agraria.

· Lucha contra las privatizaciones de los servicios básicos.

· Demanda hacia el Estado para obtener una política de desarrollo rural y acceso a la tierra.

· La defensa de los Acuerdos de Paz.

 

 

Tanto las organizaciones indígenas como las campesinas, surgen en la medida que sus derechos básicos les son negados. La población establece sus mecanismos de protesta, a través de las organizaciones.

 

En ese sentido, la organización es el espacio ciudadano, organizado para demandar y presionar al Estado para que asuma la responsabilidad del desarrollo y asegurar el cumplimiento de los derechos que propicien una vida digna y el fortalecimiento de un proceso democrático caracterizado por la inclusión y participación de todos los sectores.

El CCNIS, es el organismo más prestigioso del movimiento indígena, y considera la importancia de ampliarse y visibilizarse.

 

Los y las campesinos /as ya han logrado hacerse ver, el movimiento social local (CONFRAS, CNA, CNTC) tiene intereses muy similares, especialmente en cuanto a Reforma  Agropecuaria, éste es además el tema donde hay mayor coincidencia de todas las organizaciones.

Hoy falta evidenciar que sucederá en el segundo año de presidencia de Mauricio Funes y el FMLN.