Ah, Chocolate, el payaso más payaso de todos.

Vivía ahí en la 10 de septiembre, por el Venezuela, cerca de la 3 de mayo, y tenía un rotulito pequeño en la entrada de su casa: “Eladio Velásquez, Chocolate”. A veces salía en las tardes a ver pasar los carros.

La Dreyfus era una colonia todavía con calle de tierra; la Cucumacayán era de gente medio creída; el gimnasio nacional se llenaba de estudiantes; el parque Cuscatlán era para irse a “cueviar”; la ruta 8, valía 10 centavos; las gaseosas 15; y el cine, en doblazo, apenas costaba 30 centavos de colón. Los dólares eran una rareza. Los cipotes se agrupaban en pandillas de hondilleros, las bichas no salían de su casa sin permiso.

Chocolate tenía el Circo México, Cañonazo era su ayudante y la feria se llenaba solo por ir a ver a Chocolate y sus patanadas, “una vieja y un viejo, se fueron a jugar futbol, la vieja que se desliza y el viejo que le mete el gol”. Y Chaz, se daba vuelta y se ponía de culumbrón.

Chocolate, jodiendo a todo el mundo. Chocolate riéndose de los demás, Chocolate con dos funciones, una para niño, tierna y dulce, y otra para adultos, chabacana y jodarria.

Chocolate, el payaso de los pobres, su circo México era baratieri, pequeño y con asientos de madera.

El hombre Orquesta de su circo era no me acuerdo y con el andaba Pachuco.

Los bichos buscaban como meterse al Circo de Chocolate, cipotes con el culo roto o remendado, chorriados, y Chocolate los dejaba pasar.

Mientras tener televisión era una burguesada, ir al circo de Don Eladio era una obligación, en la tele daban Chucho el Roto, un novelón trístisimo, la carpa del circo estaba rota, pero alegre.

Los lugares preferidos de Chocolate para montar la Carpa del Circo México eran la barriada de Santa Anita, la feria de Santa Ana, la feria de Agosto en San Salvador y la Feria de Mejicanos. Candelaria y San Jacinto también eran sitios populosos para tener temporada.

En el circo de Chocolate había de todo, bailarinas, trapecistas, domadores, cantantes, y hasta enanos.. ah y trajo a un mexicanito que de vez en cuando veo en la tele, un tal Margarito que andaba despues de las funciones en la Praviana con su guitarrita y cantando.

También me han contado que Chocolate no solo contaba chistes sino que daba información a ... mejor no, no sigo. Vamos a perder la idea de rescatarle a la historia a un payaso a quien la Asamblea le nombró hijo meritisimo y a mí, me hizo cagarme de la risa.

De ahi viene la estirpe de los payasos de ahora. Claro, como ahora debe estar montando carpa y se va a contratar a Chirajito.