Comentando el Programa Social Educativo "Vamos a la Escuela", 2009-2014, parte 2.


Algo que debemos comenzar a hacer hoy, es a dejar de llamar al Programa por todo su nombre. Dejeme llamarle PSE, por favor.


La “escuela de tiempo pleno”, de acuerdo al PSE, tiene serias implicaciones en torno a la forma de establecimiento de redes de aprendizaje, en donde se vinculan los alumnos, el maestro y la comunidad.

A nivel de los procesos de educación en los niveles básicos –que es la referencia principal del documento, es decir, sería bueno aplicar varios de los asunto abordados en el PSE a la Universidad, pero, no, no está pensado así- esto requiere de condiciones sociales ¿cómo se involucra la comunidad?, el proceso requiere de seguridad pública, en un país donde  desde hace más de diez años el tema es crítico, nos hemos convertido en un país irrecomendable. La escuela de tiempo pleno también necesita de una comunidad dispuesta a apoyar al estudiante, de una sociedad transformada, y eso, eso no existe por ahora.


Las buenas prácticas formativas se convierten en una necesidad para el desarrollo del PSE, desde luego, la pregunta más importante es ¿tenemos los profesores formados de manera suficiente para trabajar con este tipo de prácticas?, ¿cuentan los docentes con teoría y práctica adecuada, profunda y efectiva? No hace falta insistir en que la formación de los docentes es imperativa. Un amigo mío dice que él hace este trabajo de profesor, porque no hay otro. Creo que no debiera estar en esto, pero entiendo que... bueno, cada uno hace como quiere.


En una era donde, la informática, lo cibernético y la sociedad de la información se aprovecha de la tecnología de comunicación,  se requiere de la existencia laboratorios de informatica tal como expresa el documento, sí, pero de la cultura adecuada para la utilización de la tecnología en función del conocimiento, del desarrollo humano, y no como instrumento del ocio, es decir, se requiere del desarrollo de la cultura de autoaprendizaje por los medios tecnológicos existentes. ¿Cuantas profesores de escuela -en Chalate, en Morazán, en La Unión- tienen una computadora con internet hoy día?.

En efecto, los espacios educativos deben ser ampliados para beneficio del estudiante, ampliado hasta la maximización del uso de los museos, de las bibliotecas, de los centros históricos, de los centros tecnológicos. Ahora bien, el asunto no es si es bueno o malo. Es bueno, de manera absoluta. ¿Cómo hacerlo? Eso es el asunto más importante, y el PSE no lo explica, lo declara como una necesidad. ¿buena intención? Los museos del país se concentran en San Salvador, ¿cuantos? MUNA, MUHN, TIN MARIN, HAWKINS... ya párele.

Otro de los aspectos de la Escuela Plena, es el trabajo sobre la base de proyectos pedagogicos, que tienen las características de poder actuar en aspectos como la globalización, la investigación, la progresión del proyecto y la sistematicidad necesaria. Bueno... pero no tenemos a los docentes formados en este tipo de técnica, importante. Así como no los tenemos formados para otros aspectos requeridos por el modelo.

El trabajo de la motricidad es privilegiado en esta “nueva escuela”, así que se deberá proveer los recursos necesarios para favorecer el desarrollo de las habilidades en esta área. La inversión educativa, aun pensando en cosas simples y de fabricación local, será alta, y se espera que bien aprovechada. Este cambio requiere de la ejecución de un proyecto de cambio en infraestructura, pero también en las actitudes y capacidades del docente. Pisto. Bastante.

Los presupuestos del PSE:

El documento apunta a cuatro grandes presupuestos, digamos, necesidades a cubrir para que el modelo funcione:

a. “Regulaciones serias y fuertes” a los medios de comunicación masiva que ejercen clara influencia en la cultura de los jóvenes. Este es un tema espinudo, el más espinudo de todos, probablemente. La influencia que reciben los jóvenes no es solo de los periódicos, y la televisión salvadoreña. Aca encontramos a la televisión de pago –cable- el cine, y la tecnología de comunicación, el internet, fundamentalmente. El hecho de poner “censura” a los medios infringe la libertad de prensa y la libertad de expresión. Al fin de cuentas, la gente, la población tiene derecho de oír y mirar, lo que le de la gana, siempre que eso no atente contra la regulación o normativa legal. Moralmente, cada persona deberá decidir, y es un asunto personal y no del estado. Obviamente hay programas de radio o televisión que atentan contra la moral y las buenas costumbres, e inciden en la promoción de anti valores, y los conocemos todos. ¿Pueden ser sujetos de censura?, ¿actúan de manera ilegal? Si la respuesta es sí, la ley debe actuar, no como una regulación seria y fuerte, si no, racional y justa. Sin subjetividades.

b. “La formación de profesores debe estar bajo la responsabilidad del estado”. Este presupuesto, es más que eso, una obligatoriedad del estado mismo. No se puede delegar la formación de educadores a las instituciones educativas o empresas privadas. El estado, para cumplir con la función de proveer educación a sus ciudadanos debe estar preparado para ello, y la base es la producción de docentes de alta calidad. Hoy día son algunas entidades privadas de educación las que forman a los docentes, y el MINED avala esa formación. ¿Quién define el rumbo del país? Ese sujeto es el encargado de la formación docente, siendo la educación el principal motor del desarrollo, como el mismo Plan reconoce.

c. “Los docentes deben formarse en tecnología”. Igual que lo anterior, hoy día, todo profesor debe contar con una sólida base de investigación uso de tecnologías, capacidades técnicas y vocación de servicio. Sin embargo, esto atraviesa por un asunto de economía, por un tema de valoración de la actividad docente. ¿Proveerá el estado de Internet domiciliar al docente?, ¿otorgará el estado, a cada docente, una computadora?, ¿ganará el docente el salario justo para poder comprarse él mismo esos instrumentos y servicio? La exigencia requiere de condiciones adecuadas.


d. “La construcción de la sociedad del conocimiento”, la idea es fabulosa y utópica, lo que no debe entenderse como negativo. La utopía tiene, sabemos, la ventaja de generar impulsos hacia delante. Sin embargo, en una expresión muy actual, “hay que saber ubicarse”. UNESCO habla de sociedad del saber, en lugar de sociedad del conocimiento. La sutil diferencia es importante para saber que queremos: ¿contenidos, o certezas prácticas y analíticas? Ahí, la diferencia entre Sociedad del Conocimiento y Sociedad del Saber. A pesar de esa sutileza, la sociedad del saber se fundamenta en las tecnologías de información y comunicación. Y francamente, no estamos totalmente preparados para eso, pero, de nuevo, la utopía obligará al estado a efectuar inversiones serias en este tema, si queremos hacer del PSE, una realidad concreta… no utópica.


DEjeme seguir, en el próximo post con la Filosofía de la educación y.. el modelo propuesto. Le prometo ser más corto... en cuanto extensión... del post.