Y además, ¿Por que nunca antes del 44, hubo en el país un movimiento ni desde el ejercito, ni desde el pueblo para sacudirse al General?

Como es conocido, Max Martínez era Ministro de Guerra durante el mandato de Don Pío Romero Bosque y también fue Vice Presidente y nuevamente Ministro de Guerra en el efímero gobierno del Ingeniero Arturo Araujo, electo de manera constitucional en 1930.

Este gobierno debe contextualizarse y entenderse en el marco de la crisis mundial de 1929 (igual que debe contextualizarse el gobierno de Funes, en el marco de la crísis mundial de 2008-2009), salvando las distancias y los efectos cronologicos de ambas crisis. Araujo gobernó ofreciendo empleos y superación de la pobreza, y en menos de 6 meses, Martínez ya le había dado golpe de estado, aunque el lo niegue bajo un argumento débil "mi nombre no aparece en ninguno de los escritos golpistas". En historia también se puede hacer inferencias. En esta caso, si Martínez era Ministro de Guerra, si conducía al ejercito, si era militar, si en el golpe dee stados e encontraba en el Zapote dirigiendo tropa y después es nombrado Presidente... pues, como dicen algunos: si tiene rayas negras y blancas, parece caballo, relincha y se junta con hembras de igual color, es cebra.  

Hipotesis: Quizá también los ofrecimientos de Araujo fueron desmedidos y optimistas, y al no cumplir las promesas, logró el desencanto popular. También algunas medidas, como ahora con el tema de impuestos, abordaban intereses de los poderosos economicamente, entonces Araujo debe haberse encontrado en una "pinza", por un lado los terratenientes; y por el otro, las clases populares. Y por ahí, agazapado y con ansias de poder, Hernández Martínez, el negro, el brujo, el indio, el vachala tata, el teosofo.

Martínez inició su gobierno enfrentandose a dos fuerzas importantes en sitios diferentes: en San Salvador, la preparación de un movimiento revolucionario desde el PCS con Farabundo. En el campo, solo en el occidente del país, con un movimiento insurreccional desde indigenas y campesinos empobrecidos y con alguna vinculación a la Iglesia. No hubo campesinos del oriente del país en este movimiento, debido a que es en el occidente donde las fincas de café hacían mas evidente y cruel, el trato hacia los indígenas y campesinos.

Las tierras altas, dedicadas al café, fueron siendo apropiadas, entregadas y hasta compradas en el siglo XIX, para cultivar café, apenas dos o tres décadas después de la independencia. A proposito, el proximo año, en noviembre de 2011, se cumplirán los primeros 200 años del primer intento de emancipación de los ladinos, mestizos, criollos y españoles, no de los indigenas.

Las fuerzas economicas, los terratenientes, los administradores y por solidaridad, los dueños de medios de producción aplaudieron el aplastamiento de los dos movimientos. Rafael Lara Martínez expresa además que muchos de los intelectuales de la epoca (Salarrue, Claudia, Consuelo, Avila... más) ni siquiera protestaron. En aparencia agrego yo, los sectores populares tampoco. Exceptuando a los vinculados al movimiento insurreccional en San Salvador, con nexos en el occidente.

Luego de ese trance, Martínez tuvo la suerte de contar con el renacer de la economía mundial, el café subió de precio, las fincas volvieron a florecer y los campesinos e indigenas tuvieron trabajo, minimas cantidades de dinero y subsistencia. A su manera, hizo modernizacion del estado, reducción del gasto publico en empleados y empezó a construir infraestructura.

Carreteras, edificios y centros de recreación fueron parte de su plan. "Que bonito trabaja el general, mira, está haciendo cosas, ahora sí, el país tiene otra cara".  Además generó institucionalización del estado, logro que algunas cosas en manos privadas y liberales, fueron de justa atribución estatal, como la emisión de moneda. "El general, impone orden". Con la otra mano, el General iba construyendo las bases de su extensivo mandato, una asamblea legislativa leal y servil, y un ejercito a su mando. Si no la ley, entonces por la fuerza.

Generó un clima de poca delincuencia, a partir de su politica de asustar y exterminar al delincuente. Las voces corrieron sobre la ciudad, "a los ladrones les quitan las manos". Cuanto manco hubiera habido en las calles!! y sin poder pedir dinero por falta de manos (sonrisa irónica).

Estados Unidos, que primero se hizo la vieja de los panes con lo del golpe de estado, respaldó y hasta dió apoyo al gobierno del general, al final no le quedaba otra, quizá como en el caso de Somoza "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Incluso ofreció ayuda para el exterminio de los indígenas, con los dos barcos anclados en Acajutla (el Skeena y el Wancouver, a eso se sumaba un barco inglés, el Rochester).

Finalizó con el tema de deuda externa -durante un tiempo- y eso le gustó a la gente, que estaba contenta con el brujo. A nadie le importaba las excentricidades y del General.

Para 1943, finales las cosas no eran tan buenas. Su dictadura y su falta de compartir el poder con otros militares fue creando en los estudiantes, profesores y obreros un movimiento civilista; y en los militares, una conspiración. En abril de 1944, huelgas y rumores de insurrección militar hicieron que el General fusilara a varios de los miembros de las fuerzas armadas. El país se asustó por la cantidad de militares y civicles fusilados. Martínez anunció, entonces, varias reformas sociales que pusieron en aviso a los dueños del gran capital que presintieron una amenaza e iniciaron un trabajo de pagar a otros para mantener la situación de incertidumbre y desestabilización de la dictadura.

Lo peor llegó en mayo, con una de las marchas en la huelga de brazos caídos, cuando un policía disparó a José Wright Alcaine, joven de ascendencia gringa mezclada con criolla.

Los Estados Unidos ya habían visto que el gobierno estaba en mala posición, con el pueblo y con los ricos, y este asunto fue el golpe final a la caída en desgracia. No hubo más respaldo al General, ni los 30 mil campesinos e indigenas, ni la dictadura, ni las elecciones fraudulentes, ni las locuras del general pudieron tanto como la muerte de Wright.