Durante nuestro paso por la vida -el único momento en que ésta existe para nosotros es cuando existimos-, nos vamos llenando de cosas, relaciones, costumbres, ideas, olores y sabores.
Lo más importante de eso son las relaciones, los amigos con quienes podemos compartir tantas cosas, que en realidad sería una existencia sin color, de no ser por ellos. La dicha de llamarse amigo es para toda la vida y está limitada a aquel que lo da todo y se le da todo. No hay secretos entre amigos, y hay, eso sí, fidelidad.
¿Que sería de mí sin la Ana Cecilia, mi amiga eterna del kinder de la Cucumacayan, cuya amistad me siguió hasta el bachillerato, ella en el Morazán y yo en el Menendez? Con la Ana compartían la sinceridad de vivir ella en la San Juan, en aquel tiempo estigmatizada como un barrio de "róbalo todo" y yo en el mesón del Boulevard Venezuela, con mi mamita trabajando de ayudante de cocina en el Rosales y papito lerfiando -aprovechándose de todo lo que podía, como buen vago, jugador, parrandero, chupador y mujeriego, es decir, salvadoreño- como podía en el billar. Compartíamos los dulces, las canciones y los bailes de niños. ¿Como podría haber sido la vida sin las conversaciones de adolescentes acordándonos de todo eso?.
La vida no sería vida sin mi retahíla de primos, que más que primos eramos pandilla, todos en el mismo barrio, y sumabamos catorce primos, mas o menos de la misma edad. Nunca necesitamos que otros se sumaran para jugar futbol, nos bastabamos.
Hondillas y pájaros se juntaban en nuestras jodarrias de bichos. Balta, Juan José, Carlos Alfredo, la Silvia, la Ana María, Eduardo, Nelson, Manuel, Toño... a cuál peor. Cámandula de ovejas negras, que sufrimiento el de la tía Lucy... ah su turrón de huevo con azúcar!
Imaginar mi adolescencia sin la Silvia, la Mile, el gordo Oliva, los 3 pelones -Coky, Mario y Rigo-, Vladimir, el Chele Raúl, Peperecha, Talapo, Tuno, la Ceci, la Yani, Elena, Miguel, Ricky es imposible. Las visitas al 8-40 en el Venezuela, la verdad, no me gustaban, pero había que picarsela de machito, pué. Los cigarros Delta y Embajadores, eran nuestra diversión completa. Luego, las mentas gallito para que el olor no se sintiera en casa.
La guerra nos separó de algunos y nos juntó con otros. Para mí, el Omar fué confidente, guarda secretos, corre riesgo juntos. ¿Cómo sería la historia personal sin esa confianza tan grande en donde se pone la vida en las manos del otro?
¿De donde iba yo a sacar a panas tan lindos como el Semita, el Coco, Salivita, el Chelón, la Evelin, Eduardo, Nelson y Petroccelli? A buena mañana en casa, sin levantarme y ellos dándole duro a la puerta... Comiendo cualquier cosa y compartiéndolo todo. Yendo al cine a ver películas prohibidas para menores, y el boletero del Cinelandia haciendose el maje para dejarnos pasar sin mirar la edad. Las primeras cervezas las tomamos todos juntos entre nosotros, las primeras vomitadas las hicimos camino de regreso a casa, después de tomar tres cervezas, que chiste.
Es extraño, quizá no tanto, pero en algunos lugares donde he trabajado no he sentido jamás, esa cercanía de amigos como la que tenía siendo menos adulto, quiza por que uno, de cipote, oculta menos cosas.
Amigos entrañables como Quincho poeta, o el Arnulfo son inolvidables. Arnulfo llevandome arriba y abajo, mientras yo sufría de una fractura que me tendió dos años, y el con su inexpugnable paciencia siempre dispuesto... imposible, imposible. Arnulfo, fumando Rex a las cinco de la mañana, Joaquín escribiendo a esa hora y yo, contando una historia inventada, todo al mismo tiempo, era la imagen copiada de cada día trabajando en San Miguel... A la noche, invitación obligada del viejo Quincho, locutor de Radio Chaparrastique, en su casa, muy humilde en La Presita de San Miguel, que ricos los frijolitos y platanitos, otorgados con esa sinceridad.
Angeles guardianes son los amigos como Mario, un cabronazo capaz de sacar el bocado de la boca para darte de comer, si tenes hambre. Compartiendo penas, llantos, alegrías, ronquidos, tragos, odios y conspiraciones secretas. Mario entra en la categoría de amigo superior, es decir, hermano. Mi vida, sin la amistad del pana, en los últimos tres años, habría sido un desastre. El más confidente y el más paciente. Mario entra en la categoría de los más entrañables: papito, leita, la chelita y oscarín, familia y amigos a la vez. Los amigos, no hay miseria, no hay egoísmo, no hay secreto, no hay detrás. Eso, son los amigos.


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17 ene 2011 | 05:48 PM
Cada vez que tenemos la oportunidad de hacer una nueve amistad es algo muy importante por los amigos son una fuente de fortaleza,ispiracion, y es una de las cosas mas importantes en nuestra vida por que con un buen amigo podemos sentirnos acompañados, protegidos y en confianza de decirle nuestrod problemas y temores.