Y era un día martes...
el 28 oct En: del interior - sin comentarios
No era la mejor epoca para andar teniendo bichos: la guerra estaba encima, yo no tenía trabajo fijo, estaba metido en la organización, cualquier rato aparecía uno dentro de un radiopatrulla, mi familia lo estaba pasando muy mal. Eso obligaba a pensar bien las cosas, pero la carne es débil, uno no esta educado para usar condones, además dan ganas, el diablo es fuerte, las circunstancias están, y a uno, a los veinte años, le vale verga la vida. 
Asi que ni modo, en una historia de parejas lo que seguro aparece son bichos, y ahi me apareció el primero, al inicio un poco confundido -¿que sera eso de ser tata?- despues, con aceptación y finalmente con alegría y deseo, como buen macho, aspiraba a que natura nos dira un varoncito, machito, hombrecito, para ponerle, pues julio.
Así fue, sin saber donde nacería, como nacería, donde viviría y de que, pues ahi vá. Mi trabajo en el colegio de los Vaquerano generaba algun ingreso, luego entre al MINED y un poco mas tranqui, economicamente, digo.
El cipote nació grande, grueso, y poco dormilon. Eso sí, era lindisimo, muy parecido a su padre. Moreno muy claro, trompita bonita y nariz como, como... como la del abuelo, eso es.
El proceso de embarazo fue complicado, que se venía, que no, que quizá sietío, que quiza a los ocho meses, total.. cabal.. a los ocho meses, los dolores del parto, las molestias intestinas, los ya no puedo, llevame al hospital.
Y era un día martes, sin dormir, y esperando a que el mono apareciera en este mundo. La Ismenia -Caravantes, enfermera graduada de Maternidad, amiga hecha porque le compraba paletas en las noches de calor- había prometido que haría lo posible por que el parto fuera menos angustioso y el trato a la madre, pues, con cariño.
Comenzaron los dejame, los ya viene, al fin, el bicho, cinco y media de la mañana. Gritón, llorón... Ya en casa, felices todos, se ganó la gallina!, que se parece a vos este mono, que bonito el niño, y que grandes patas tiene, en fin... me dormía dandole la pacha a la media noche y solo me daba alegría. ¿Adivina como le pusimos de nombre? nada original, julio el bisabuelo, julio el abuelo, julio el tata y julio el hijo...
Bien me lo dijeron, los que nacen de ocho meses son unos grandes jodiones, exacto, así es, lo juro.
Un día como hoy, hace 29 años... una nada.
Te quiero monito.


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