Mi encuentro con Freire llego hace 29 años, en un ejercicio laboral con programas de alfabetización en el marco de la "Revolución" del 15 de octubre del 79. -las comillas son muy a proposito, para expresar que es paja lo de la revolución-. En esa epoca, yo tenía menos años, probablemente mas hormonas alborotadas, quizá mas pasión por el rockandroll, la marihuana y el basket ball que ahora.
Sin embargo, me tocó leer un librito interesante llamado "La pedagogía del oprimido" de una tal Paulo Freire, hasta entonces desconocido para mí, a pesar de que ya había estado llevando Pedagogía en la Nacional, como parte de mi primera formación en Biología (una carrera decidida en mi bachillerato que me dió mas inversión de tiempo que otra cosa. Para colmo de males, la abandoné en uno de los prolongados cierres de la Universidad decretado por el grupo de poder de los militares, cuando decidí retornar lo hice hacia Trabajo Social, que es ahora una de mis formaciones, que no profesión, pero que me liga a muchos trabajadores y trabajadoras sociales, la verdad, más a las mujeres que a los hombres, por razones obvias. Cerrando la disgresión, debo comentar que Dios sí castiga... una de mis hijas queridas, decidió ingresar a estudiar biología y va saliendo bien. Castigo Divino.)
Freire me enseñó varias cosas:
1. Desharrapados significa desamparados, y hay que amarles porque estan en desventaja. Esa enseñanza me la fortaleció Monseñor Romero, que decía que si uno quiere saber si esta del lado correcto, debe preguntarse sie sta del lado de los pobres, si es así, estamos en el camino correcto. Es que no podemos estar del lado del poderoso, cualquiera que este sea, que trabajará por sus intereses, si nuestra condicion de clase no es correspondiente.
2. La opresión no es un estado normal. Lo normal, natural, es la libertad. No hay que temer a la libertad de decir lo que piensa, de desear lo mejor, de compartir con otros, de elegir. A veces es necesario enseñarnos a vivir con libertad. (¿sera el casamiento una forma de opresión?)
3. Los dominadores, los poderosos, lo son, hasta que los dominados, los débiles se rebelan. la dominación no es buena, pero sí lo es la cooperación. Cuando alguien se vuelve mesiánico, es el momento de alejarse de él. Los mesías se consideran a sí mismos, los elegidos, los supremos, los más más. Eso significa la contradicción con los otros, los menos, los dominados, los no elegidos.
4. La domesticación del otro solo es posible ante la existencia de un domesticador y un domesticado. El domesticado se convierte en sujeto de la opresión, de la dominación, de la manipulación. El domesticado actúa como el domesticador quiere. La educacion es un proceso de domesticación; pero puede ser un instrumento de liberación. De la misma manera como se inducen ideologías, estructuras, contenidos falsos y otros males, se puede educar para el bienestar colectivo, para la historia veraddera, para contar con consciencia crítica.
5. No hay liberadores, solo hay comunion para la liberación. Es decir, la liberación es un acto colectivo y no puede ser inducido por un liberador -poder- hacia otro oprimido -debilidad-. La liberación se da entre iguales. Por liberación entendemos el desafío de ser conscientes, de tener opinión propia, de "decir" la palabra. De ser dueños de nuestra voz.
6. Lo importante en la educación es trabajar con intereses de la gente. Así, el proceso educativo se vuelve un proceso fácil, interesante y dinámico. Contenidos generadores en la universidad, palabras generadoras en la alfabetización.
Freire me acompaña desde entonces, ya sea en actitudes -que olvido de cuando en cuando-, en metodos educativos, en procesos de socialización y en relaciones laborales. Freire no es solo educación sino una forma especial de vida, en donde no hay espacios para oprimidos, sino solo para procesos de liberación.
Freire sigue siendo hoy, como ayer, importante para la educación.
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