Maximiliano Hernández Martínez, militar, general, ex Presidente de El Salvador, difunto desde 1969, ha gozado de una fama que va de Malo y llega hasta oprobioso, y es totalmente seguro que se la ha ganado a pulso, aunque algunos como Don Miguel Castañeda insista que el tipo solo hizo lo que debía en su propio momento histórico, aunque hay que recordar que existen valores universales, como el respeto a la vida.

Pero, tratando, tratando, tratandito de encontrarle algun gusto al asunto, estuve indagando si en efecto el tal Hernández Martínez hizo alguna cosa que me diera algun tipo de alegría, contentura, sonrisa o algo del estilo, ya sea de forma individual o colectiva como sociedad salvadoreña.

Entre este pequeño volcancito, cerrito, chupustito de cosas están:

1. Abolió el sistema de partidos político, es bueno porque me parece que la partidocracia elimina la posibilidad de que la sociedad organizada a traves de entidades civiles proponga candidatos. Malo porque nadie podía proponer a nadie, solo él se podía proponer a él mismo.

2. Abolió las armas como pistolas, cuchillos... machetes y hondillas!! pero solo a los que no fueran militares, o sea, elimino de tajo, el peligro de contar con fuerzas externas a su control, en el estilo de dictador sin oposición posible.

3. Construcción de carretera panamericana y Puente Cuscatlán. Bien. Todavía sirven, funcionan.

4. Creación del Fondo de Mejoramiento Social. Bien, en intención, pero al final solo dió casas a la gente del partido Pro Patria -partido único del dictador, incluso fué a elecciones solo, solito, solitito. Quiza quienes lo defienden de seguro formaban parte de dicho partido, no me suena nada bien servir solo a los que están a favor de uno. En la presidencia se es presidente de todos, no solo de algunos. Además, Martínez ni era Presidente electo, era presidente a huevo. Mantenido con el poder del ejercito, sin oposición armada de ningun tipo.

5. Creó bancos: Banco Hipotecario, Caja de Crédito Rural, Banco Central de Reserva. Bien. Al menos se peleó con los banqueros el negocio.

6. Ordenó el estado de cosas en la Tesorería Nacional, organizó la Compañía Salvadoreña de Café-para los ricos cafetaleros-,  impulso el cultivo de caña y algodón, otorgó moratoria para eliminar riesgos de embargo a pequeños deudores.

7. Hizo el Estadio Flor Blanca. Ya. No más.

Ni una sola de esas cosas vale 30 mil muertos (por más que algunos piensen que los indigenas valen menos) ni los muertos del 44, que también mató Martínez. Ni los dolores de los familiares de los difuntos.

O sea, sale debiendo, en número rojos, y con mala cara.

Cipriano, debiste repetirte.