Santo Domingo, una ciudad que conocí, por la primera vez en el año 1995, es muy bonita, calles para turistas, hoteles simpaticos, gente limpia. Este es el Santo Domingo para los extranjeros. Yo, de meque, también me metí en los barrios bajos de la ciudad, me fui a Espaillat, estuve en Santiago, en San Pedro, no en los hoteles, sino en las partes menos frecuentadas por extranjeros. Feo, sucio, mal oliente y pobre. Este es el de verdad.

Estuve mirando un día de estos la pelicula La Fiesta del Chivo, basada en la novela homonima de Vargas Llosa. Visos historicos y literarios, ficción y realidad se mezclan. Los garndes detalles son ciertos: la dictadura, las verdades sobre los actos sexuales del Chivo, con niñas apenas, en fín, su muerte y los nombres de quienes tomaron su justicia. Luego estan los aspectos ficticios. que creo que son los de Urania, quien ya grande regresa a su ciudad natal.

Apenas reconoce al viejo calvo y desdentado que yace en su lecho, mudo e inmóvil, casi inerte, con ojos de angustia, con miles de cosas en su cabeza.

Es su padre, Agustín Cabral, alias "Cerebrito", Presidente del Senado y mano derecha del dictador Trujillo - Rafael Leonidas Trujillo-  durante muchos, muchos años. Hasta que cayó en desgracia. Pero de aquello ha pasado mucho tiempo. Todo ello lo recuerda Urania 30 años después. Se lo cuenta a su tía y a sus primas, que no entienden por qué ha estado tanto tiempo sin venir a verlos, a ellas y a su propio padre. Finalmente, ella confesará el terrible secreto que la llevó a alejarse para siempre de su hogar y su familia, un secreto que destrozó su vida para siempre, la entrega de su virginidad, dada por su padre al Chivo mismo. ¿el chivo? El macho, el más más con las mujeres.

Rafael Leónidas Trujillo era comandante de la Guardia Nacional, un cuerpo militar creado por los Estados Unidos para preservar sus intereses en la isla. En 1930 dio un golpe de Estado y se proclamó presidente de la República Dominicana.

En su delirio de grandeza, Rafael Leónidas Trujillo llegó a cambiar el nombre de la capital dominicana, rebautizándola Ciudad Trujillo; construyó obras públicas enormes para perpetuar su memoria; y lanzó a su ejército a operaciones de intervención en otros países del Caribe. Ante tales excesos, los Estados Unidos dejaron de apoyarle y promovieron un golpe de Estado militar, en el que murió asesinado el dictador.

La Fiesta del Chivo es también la historia de unos hombres que dieron su vida para acabar con una de las tiranías más sangrientas de la historia reciente de América Latina. Su epopeya y la de Urania se entrelazan en un intenso caleidoscopio de amor, odio, muerte y violencia. Conjurados, confabulados, han hecho una notable conspiración, a pesar de ser cercanos al chivo, han jurado matarle, desde luego, los Estados Unidos aprovechan de la imagen que ha logrado hacerse Trujillo. Lo matan en el final de la pelicula, en la Avenida Washington -que ironía-, un asesinato que parece haberse robado la realidad, y que dice muy poco del apoyo gringo.  A ver si un día de estos se nos presenta otra pelicula sobre Balaguer.  A ver.