Disculpen si les llamo Honorables… es que aun no les conozco muy bien.
JM en parafraseo de Groucho Marx
A veces uno piensa que las personas con las que habla todos los días se han presentado tal y como son, y no. Las personas andamos cotidianamente con una máscara que nos cubre de todo mal y que nos permite mostrarnos a otros como no somos. Es una pena que a algunos, no nos alcance para comprar esa mascarita, y que nos sintamos en desventaja ante otros.
Y uno les llama de manera respetuosa: decentes, amigos, dilectos, dones y doñas, respetables, augustos, estimados, queridos… y uno no sabe que están pensando, aunque uno siempre piensa que lo sabe. Que cuando muestran su sonrisa, es de verdad; que cuando te abrazan, es de verdad; que cuando te miran con cariño, es de verdad; que cuando te dan los buenos días, es de verdad. Quizá no siempre es de verdad.
No les terminamos de conocer, nos dejan con la boca abierta cuando vemos que en el entretelón, igual que un mago deja traslucir su truco; los fulanos dejan traslucir sus identidades verdaderas.


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