Max Hernández, nacido en 1882 y conocido por Maximiliano (como el Emperador Austríaco en el México del siglo XIX) Hernández Martínez, o sencillamente “el Presidente Martínez”, estableció durante su larga permanencia de 13 años en el gobierno (¿el 13 es de mala suerte?) varias políticas que afectaron la vida nacional. Se hizo, por webos, presidente a los 50 años y fué obligado a dejarla cuando ya tenía 64 años, una nada.

Así, el deporte, la cultura, la economía, la vida y la muerte, Dios y el diablo, tuvieron su incidencia, para bien o para mal.

Un maje que estaba en toda jugada, de taquito o de pechito, pero no descuidaba permanecer en cada actividad de gobierno. Parecía contar con la ubicuidad, quizá como resultado de sus creencias y oraciones. Es muy posible que haya contado con un selecto y secreto grupo de asesores que le hayan ayudado a tomar decisiones importantes, de tal forma que siempre se ha pensado que era él, personalmente que decidía.

Mandó a la mierda a todos los militares para que no estuvieran cerca de la administración del estado. A pesar de ser el presidente que inicio la camándula de burros que gobernó al país durante casi cincuenta años, los militares fueron los menos en su gobierno.

Salarios para militares: bajos. Salarios para funcionarios: bajos.

El despacho de Maxito estaba cerca del cuartel el Zapote, mismo que le sirvió de centro de operaciones durante su golpecito de estado al ingenuo de Araujo, dado con el apoyo de la Juventud Militar. Que casualidad, así también se hicieron llamar los militares que le dieron golpe de estado a Romero en el 79.

Su casa era la antigua Escuela Normal de Varones (escuela de formación de profesores), la cual convirtió en Casa Presidencial, abandonando la antigua Casa Presidencial en el centro de la Ciudad.

Algunos años mas tarde, otro grupo de burros también cerró la Escuela Normal de Profesores ubicada en San Andrés, para convertirla en el Cuartel de Caballería. Ahhhh!, es que era la época en que los militares hacían cualquier pendejada en El Salvador.

Algunos días después de que Maxito se había quebrado casi 30,000 salvadoreños indígenas y campesinos, 30 días exactamente, declaró al estado salvadoreño en quiebra. Después mandó teatro movil a las zonas de muerte, para montar obras que legitimaban la acción.

No se puede pagar la deuda externa y se acabó!. Y logró que le alargaran el plazo y bajaran los intereses. En 1935 fué el único candidato presidencial, asi que ni modo, triunfo sobre nadie, y ganó la presidencia por primera vez. Ni la primera ni la segunda vez son legales las formas de arrebatar la presidencia.

Terminó de pagar la deuda en 1938, menos los intereses que cerraron su saldo en 1960 (mierda!!! 22 años de intereses!!)

Puso una placa en la honorable, culta, dilecta, responsable, honrosa y bien amada Asamblea, “Se establece la política de no pedir prestado”. Creo que los actuales di-puta-dos no la leyeron nunca, hay que enviárselas.

Construyó la Panamericana, hizo el Banco Central de Reserva que hoy no sirve para nada, creó el Estadio Flor Blanca, hoy Mágico Gonzalez, en fín, Martínez mas mago que el mágico mismo. Los ladrones capturados terminaron o bien cutos, o bien boca arriba y fríos con intoxicación de plomo, en grandes cantidades. Los fusilamientos siempre eran acompañados ya sea por Monseñor Belloso o por Luis Chavez, el otro arzobispo de San Salvador. Belloso dio misa de acción de gracias después de la muerte de los indigenas. Creo que se merece el calificativo de hijodeputa, con el perdón de su madrecita.

Fiel teósofo, en una de las pestes de viruela del país, mando a forrar con papel azul las lámparas de las plazas, “esperando que los médicos invisibles salvasen a los que estaban destinados a vivir”.

Entre otra serie de pendejadas, estableció que todo aquel que pidiese educación debía ser considerado comunista (vaya, si hubiera nacido antes me hubieran quebrado ipso facto), negando especialmente el acceso a la educación a los obreros y asalariados porque, en sus palabras, pronto dejaría de haber personas dispuestas a trabajar en tareas de limpieza.

Exactamente un hijueputa.

Martínez terminó sus días en la Hacienda Jamastran de Nueva Ocotepeque, Honduras. Ahí fue asesinado de 17 puñaladas por su motorista, José Cipriano Morales, en el día 15 de mayo de 1966. ¿Cuánto te debo Cipriano?.