Tenemos una "Armenia" en el departamento de Sonsonate, en El Salvador. ¿Extraño?
Pasa que en este paísito nos damos aires de grandeza. Así, aquí San Francisco es apenas un Ingenio donde se procesa la caña de azúcar. Berlín es un pueblito bonitío en una montaña, allá en Usulután.
Turín es un pueblo caliente cerca de Ahuachapán. El Paraíso no es mas que una pequeña ciudad de Chalatenango... dicho con respeto, no se parece tanto al paraíso. Zaragoza es una pequeña urbe casi rural en la bajada hacia la playa desde San Salvador.
O sea... en El Salvador somos presumidos. Veáse: Jerusalen es un municipio del departamento de La Paz, chiquitíto. Nueva Esparta, uno de los lugares mas calientes en La Unión, ¿y El Congo? un lugar muy pequeño donde venden frutas; California no es mas que un pueblo de cuatro calles en Usulután.
Pues ahí en Armenia, cuyo nombre original es Guaymoco, donde a los hombres se les conoce como buchones, ahí nace Consuelo Suncín, al principio del siglo XX, precisamente en el año 1901. 10 de abril.
Hija de Félix, el coronel y de Doña Chilita, tenía otras dos hermanas: Amanda y Dolores.

Carmen (Claudia) y Consuelo eran amigas en su Armenia, se conocían, se encontraban, se hablaban y se confiaban cosas que las bichitas se cuentan. ¿Que queres ser cuando seas grande? Yo poeta, y ¿vos? Reina de un país lejano.
Claudia o Carmen, fué poeta. Todo esto lo cuenta Claudia en su libro Tierra de Infancia, en el cuento Tres Deseos.
Claudia es una de las grandes de El Salvador. Uno de mis mejores recuerdos es su autografo en el Instituto Nacional en 1970, me firmó mi cuaderno con su nombre: Claudia Lars. Yo, bichito como era, lo perdí.
La otra, quizá la mas creativa de las hermanas Suncín, se convirtió, no sin penurias, en Reina. Bueno, en Condesa.
Condesa y pintora. Pintora y escritora. Escritora y escultora. Escultora y cuentista. Conocida y afamada, no tanto en El Salvador, donde somos algo ingratos. Ingratos, ignorantes de forma permanente y generalizada. Tercos y obsecados.
Aquí, a Consuelo se le conoce por otras razones. Ni por pintora ni escritora ni escultora ni cuentista.

¡Qué bien está ese repaso de nombres: Zaragoza, Armenia, California, Turín... Como que dejar atrás lo nuestro no es nada nuevo. Por otra parte, bien por rescatar a Consuelo en sus aspectos artístico-literarios; y a Claudia, que recibe nuy seria a los visitantes del parque de Armenia (por supuesto que le fotografié en mi reciente visita), quizás como reclamando nuestra falta de lectura.
¡Buen ejercicio mental, estimado Julius!
ESTA BONITA TU HISTORIA Y DEJAME DECIRTE QUE MI PAPA ES SOBRINO DE CONSUELO SUNCIN