ética flexible y moral duplex
el 17 abr - sin comentarios
Hoy día, mientras desayunaba con un compañero profesor, Mario, el de las dos corbatas para mas señas; mi hija que estudia en una de las universidades donde trabajamos, me comentó sobre el acoso de uno de los profesores de la universidad a una compañera suya.
El tema nos interesó, ya que el tipo le habla a esa amiga por teléfono celular y la acosa, con varios tipos de frases.
Le sugerí a mi hija que dijera a su amiga que hiciera una carta y denunciara el hecho con las autoridades universitarias. Nos pareció, al Mario y a mí, lo mas correcto.
Luego había una actividad académica y decidimos asistir.
Íbamos con Mario comentándolo sin darnos cuenta que un funcionario de mediano rango de la universidad iba delante de nosotros y nos iba escuchando. "¿Quien fue?" nos preguntó con tono molesto.
La verdad, no me daba la gana decirlo, ya que suena a chambre y además, las cipotas ya harían su nota. Después de varias preguntas insistentes, finalmente mencionamos el nombre del aludido personaje, abogado, docente de derecho y, según mi hija, acosador de su amiga.
"Ya tenemos la denuncia contra él" nos dijo."Pero a veces, los que hablan son peores que aquellos a quienes acusan", continuó. Aquí se me salió lo marero, pero eso es harina de otro costal. Le habría salido mejor no decir esa frase.
Bueno, el tema alude a la ética, la moralidad de los docentes. La función de los docentes es enseñar, y cuanto mejor enseñen "más mejor" todavía.
Ello implica el uso de metodologías y tecnologías adecuadas, responsabilidad en su preparación, y poner entusiasmo en lo que hacen. "Endiosarse" dice Salvador, porque "entusiasmo" viene de "en theos", en Dios. Ponerle pasión digo yo.
La respuesta del funcionario enredado me sonó a "todos hacemos lo mismo, no nos hagamos bola, incluso usted". Es seguro que no es así. No quiero ni pensar que todos los docentes hacen lo mismo, no me suena ético. Ni que sea una costumbre general. Ni que, en esa universidad se actúe de general, así. Ni que funcionarios lo justifiquen.
Que profesión mas importante nos tocó elegir y qué fácil se puede manchar, que tremendo es el aprovechamiento de una situación de poder como la que tiene un profesor, y que estúpido, justificarlo.
La ética, demuestra sin quererlo la muy grande necesidad que tenemos los docentes de ella. En nuestro trabajo, no basta hacerlo bien, sino, también, actuar bien, en lo correcto, en el bien, en lo sano, en lo adecuado, en lo conveniente. Ética para docentes y ética para funcionarios que no la han alcanzado.
Ser y parecer no es lo mismo. No se puede ser corrupto o acosador y parecer profesor. Me niego a aceptarlo. Menos se puede justificar la acción deshonesta, que raya en lo penal, y que los profesores de la carrera de derecho deben tenerlo mas claro que los de otras carreras.
Altarejos dice que la ética "se encarga del estudio del carácter o modo de ser del profesional de la docencia, y a su vez del estudio de los derechos y deberes que la practica docente conlleva". Siendo así, el carácter o modo de ser tiene varias aristas:
- Actualización: acucioso, investigador, estudioso, actualizador, auto aprendedor.
- Metodología: Empeñado en aprender nuevas metodologías, usando las mas adecuadas, generando participación, respetando opiniones
- Relaciones sociales: de respeto, horizontales, de amabilidad, incluso, digo yo, hasta de cariño con los estudiantes. ¿Quien no se encariña con los estudiantes?
- Responsable: a tiempo, preparador de sus clases, bien vestido, entregando notas, calificando objetivamente. En fin.
La ética nos lleva a considerar a los docentes nuestros actos, ¿correctos o incorrectos?, adecuados o inadecuados?, adecuados o inadecuados?, ¿correctores o justificadores?. Actuar bien.
Ética.


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