En 1992, la candidata presidencial por el Partido Verde Oxígeno, en Colombia fue secuestrada por las FARC, desde entonces ha atravesado un verdadero calvario en sus ahora, seis años de secuestro. Pasando de la esperanza a la desesperanza. Como ella misma lo ha dicho, “aquí no se sobrevive, se muere a pedazos”.


Ingrid nació en 1961, ahora con 47 años, ¿o quizá 41? - Los últimos seis no pueden llamarse vida -.

Amarrada, esclavizada, esposada, indignamente de la forma más inhumana. Quien la ha secuestrado es un movimiento ¿de izquierda? Las FARC EP, son hoy por hoy, la guerrilla mas antigua de toda América.

Asesinato y desplazamiento de civiles forman parte de su estrategia. Esta se complementa con e secuestro de figuras de la política colombiana.

Sus orígenes se encuentran en el PCC, Partido Comunista Colombiano, y se remontan a 1953. Su jefe actual es Tirofijo, o Manuel Marulanda. Su nombre legal es Pedro Antonio Marín. Se considera de la línea marxista – leninista.

Ingrid es hija de Gabriel Betancourt, Ministro de Educación durante el régimen militar del General Gustavo Rojas Pinilla y de Yolanda Pulecio, quien fue reina de belleza y Representante a la Cámara por Bogotá.

Ingrid Betancourt cursó sus estudios de secundaria en el Liceo Francés de Bogotá y más tarde ciencias políticas en Francia en el Instituto de Estudios Políticos de París (popularmente conocido como Sciences Po'), se especializó en comercio exterior y relaciones internacionales.

Vivió varios años en París donde su padre se desempeñaba como embajador ante la UNESCO. Allí conoció a su primer marido, el diplomático francés Fabrice Delloye con quien se casó en 1981 y se separó en 1990, de este matrimonio tuvo dos hijos, Melanie y Lorenzo.

Regresó a Colombia en 1989 después del asesinato del líder liberal y candidato presidencial Luis Carlos Galán de quien su madre Yolanda había sido colaboradora y amiga. Se divorció en 1990 y se unió al Partido Liberal recibiendo un cargo en el Ministerio de Hacienda durante el gobierno de César Gaviria.

En 1994 fue elegida representante a la cámara, con la mayor votación del Partido Liberal, donde se destacó por sus denuncias en contra de la corrupción. Junto con los parlamentarios María Paulina Espinosa, Guillermo Martínez Guerra y Carlos Alonso Lucio, formaron un bloque que se conoció como «Los cuatro mosqueteros» y que hizo importantes denuncias de corrupción. Ingrid se convierte así, en una de las mujeres con mayor coraje, bravura, valentía y sedienta de justicia. Sin temor a nada.

Ingrid inicialmente apoyó al presidente liberal Ernesto Samper, pero más tarde sería una de sus más fuertes contradictoras al destaparse el escándalo del proceso 8.000, que revelaba la filtración de dineros de las mafias del narcotráfico del Cartel de Cali en la financiación de la campaña política que llevó a Samper a la presidencia.

Durante esta época y junto con su grupo político realizó una huelga de hambre en el Congreso de la República para protestar por la conformación de la comisión de investigaciones que absolvió al presidente Samper dentro del escándalo. Lo dicho, una valiente. Una que hace falta, tanta falta en esta nuestra América llena de corruptos, en todos los niveles y en todos los colores.

Ingrid Betancourt continuaría denunciando en el congreso los vínculos entre la clase política y los narcotraficantes, razón por la cual recibió en 1996 varias amenazas de muerte por lo que toma la decisión de enviar a sus hijos fuera del país a vivir con su padre. La clase política y la clase “guerrillera”, han estado y siguen de cerca sus lazos con el narcotráfico. Aun cuando algunos dirigentes guerrilleros han dicho que ellos no comercian droga, solo reciben dinero de los narcos. ¿Sólo?

Ingrid, igualmente se enfrentó a sus copartidarios cuando en marzo de 1997, en medio de una convención del liberalismo gritó "En el Partido Liberal hay intereses mafiosos" y continuó “Desde hace muchos años el Partido Liberal viene teniendo unas relaciones vergonzosas con los delincuentes del país". Íngrid fue abucheada y sacada del recinto.

Para las elecciones de 1998 dejó el Partido Liberal y fundó el Partido Verde Oxígeno, afín a los partidos verdes europeos aunque su principal bandera fue la lucha contra la corrupción.

En 1998 llega al Senado de la República con la votación más alta del país, más de 150.000 votos.

Durante su gestión como parlamentaria lideró el referendo contra la corrupción con el objetivo de realizar una Reforma Política anticlientelista.

Sin embargo esta posibilidad se frustró después de que más de 500 mil firmas fueran anuladas por la Registraduría. Para esta época decide respaldar la candidatura presidencial de Andrés Pastrana con el compromiso de que este realice la Reforma Política una vez que alcance el poder. Pastrana incumplió su promesa e Íngrid dijo haberse sentido traicionada. Justa, y valiente.

Íngrid se casó por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este período escribe el libro La Rage au cœur, (La rabia en el corazón), originalmente publicado en francés, sobre su visión de la corrupción durante el gobierno de Ernesto Samper.

El libro fue un "bestseller” en Francia mientras que en Colombia fue muy criticado ¿y cómo?

El ex presidente Samper demandó la publicación del libro en Francia por considerar que presentaba acusaciones sin fundamento en su contra buscando que el libro fuera retirado del mercado. Un tribunal de París resolvió que el libro incluyera la nota de protesta de Samper pero no prohibió su publicación.

En las elecciones regionales de 1999 el Partido Verde Oxígeno obtiene su mayor logro con la alcaldía del municipio de San Vicente del Caguán en Caquetá, parte de la Zona de Distensión en la cual el gobierno celebraba diálogos con la guerrilla de las FARC.

Durante su carrera política, Íngrid despertaría el interés en la opinión pública por su lenguaje directo e irreverente denunciando la corrupción de los grandes caciques políticos del país, y por su forma simbólica de hacer política, desligada de la clase política tradicional, además de la huelga de hambre que realizó en el Congreso, también son recordados los episodios en los que repartió condones en las calles argumentando que "la corrupción es el sida de la política en Colombia" y Viagra para "parar a los corruptos", así como el momento en que daba a conocer su programa montada en una Chiva y cuando inició su campaña a la presidencia dándole tres besos a la estatua del libertador Simón Bolívar en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

Ella es Ingrid. Las FARC son ¿comunistas? Frei Betto dice que “la izquierda actúa por principios”. ¿Cuál es el principio para mantener a una mujer justa y luchadora contra el sistema, amarrada como perro durante 6 años?, ¿cómo se puede mantener en cautiverio a esa misma mujer valiente, que ahora sufre leischmaniasis y hepatitis b? Ingrid es un trofeo para las FARC.

Quizá las FARC no son comunistas, ni de izquierda, ni de nada. Solo un grupo de bandoleros, terroristas, injustos, inhumanos que dan un trato de animal a una mujer, socavando así la dignidad de ella. Todos los izquierdistas sabemos que la dignidad de cualquier persona es intocable. Aun la del peor enemigo. Por el hecho de ser humano. ¿Ingrid era la enemiga?

Ingrid trató de escapar en varias ocasiones. Eso le ocasionó el racionamiento de comida. Ese es el mejor estilo de la GN en El Salvador, cuando era dirigida por Roberto D´Aubuisson. Ese es el grupo que Hugo Chávez, un presidente izquierdista (con el que no todos los izquierdistas estamos de acuerdo) que apoya y trata de elevar el nivel de las FARC, pasándolos de grupo terrorista a fuerza beligerante.

Tengo la esperanza de que Ingrid Betancourt saldrá viva. Cobardes.