Por la vía de Saulin, me llego un artículo del Padre Tojeira, a quien admiro. Lo leí y me dejó el dulce sabor de lo compartido, reune los elementos que he estado conversando con varios amigos sobre el asunto del incremento de salario que se han hecho los honorables Hijos de la... Hijos de la Patria. Además, está bien dicho. Envie correo al Padre para pedir su autorizacion de publicar en este espacio,y gentilmente me contestó que como no, que adelante, que que buena onda, que estaba bien, así, que ahi tá. Integro.

"Que una persona gane 10 veces el salario mínimo puede ser una diferencia natural dentro del sistema de mercado. Que gane 15 veces puede ser aceptable. Ganar treinta veces el salario mínimo es simple y sencillamente un robo y una injusticia mientras haya gente en el país que pase hambre. Robo tolerable en la empresa privada, porque al fin y al cabo se le pueden poner unos buenos impuestos y obligarla a producir más riqueza. Pero en un funcionario público es una señal de absoluto desprecio a los pobres, de irresponsabilidad social, de ventajismo y de aprovechamiento del propio cargo.

Ningún coronel en activo gana 5.800 dólares al mes. Pero si se retira y pasa a ser diputado los tiene garantizados. Pocos vendedores de guaro de cantina ganan eso. En la Asamblea hay uno que lo vendía que ahora, al menos, ya no necesita venderlo. Tal vez algún busero, si tiene muchos buses, acabe ganando esa plata. Pero duplicar la ganancia a base de ser diputado para defender los propios buses viejos no está nada mal. Licenciados, maestros, odontólogos, muchos quisieran ganar esa cantidad. Sólo siendo diputados lo conseguirían. El presidente de la Asamblea es maestro. Gana más de 8.000 dólares según los periódicos. Que no se extrañe si maestros mejor preparados que él piden aumento de salario.

En un momento en el que El Salvador necesita austeridad, la Asamblea se receta un aumento descomunal. Ciertamente hay que salvar a personas de casi todos los partidos, de momento parece que minoría, que han hablado de revisar el aumento. Ojalá se impongan, porque, después de una raquítica subida en el salario mínimo, recetarse un aumento de cerca del cincuenta por ciento es una total vergüenza. Es algo así como afirmar que los pobres no necesitan dinero en el país y sólo lo necesitan realmente los que han logrado tener un puesto público que les da la autonomía de recetarse plata a sí mismos.

Cuando hablamos de ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres podemos en ocasiones equivocarnos. Pero en el caso de los diputados es evidente. Hoy el pobre que gana el salario mínimo es mucho más pobre en comparación con los salarios de los diputados, si es que ese abuso sigue adelante. Y un abuso especialmente agraviante cuando los diputados no han hecho en los últimos años una labor que la gente sencilla pueda ver que ha repercutido positivamente en El Salvador. Al contrario, las cosa siguen mal y las leyes no hacen progresar al país. Desde una lógica de mercado cuanto más se suben el salario los diputados más se nota su ineficiencia y, con razón, peor salen en las encuestas ciudadanas. Pero la mentalidad de los diputados y la lógica del mercado que suelen defender son dos cosas muy diferentes.

En el fondo los diputados, aunque digan que no en sus declaraciones públicas, se sienten superiores a la mayoría de los salvadoreños y salvadoreñas. Y no lo son. Al contrario, salvo excepciones, son peores que los salvadoreños sencillos que con su trabajo mal pagado mantienen la economía del país. Son con frecuencia más corruptos, menos libres, más mentirosos, menos productivos. Y se convierten en una vergüenza pública cuando aspiran a tener esos salarios.

Sería bueno que en los programas de los partidos políticos apareciera con claridad la propuesta de un salario máximo para el funcionario público. Un salario máximo que no fuera ofensivo para los pobres de El Salvador. Un salario máximo que nos mostrara quiénes están en ese trabajo por dinero y quiénes están simple y sencillamente porque quieren servir al país. Un salario máximo que no pudiera ser más que quince veces el salario mínimo legal. Aunque sea mucho ya de por sí, pudiera ser aceptable. Pero ya que los partidos políticos insisten tanto en que tienen vocación de servicio público, deberían tener trasparencia en estos temas.

Y la ciudadanía debería fijarse en estos asuntos. Incluso si el partido, o los partidos, que hagan esta propuesta, no tuvieran la fuerza en la Asamblea para convertirla en ley, podrían donar lo que excede de los quince salarios mínimos a alguna ONG o Iglesia para las obras que éstas, con tanta frecuencia, realizan en favor de los más pobres. Y no sirve decir que el sobrante se entrega al propio partido, porque de ese modo el partido se convierte en cómplice interesado del abuso. Hay modos de ser coherentes en política, y el subirse desmesuradamente el salario, sin ninguna relación al salario mínimo, no es un gesto de honestidad política. Ya es hora de que los ciudadanos no demos el voto a quienes prometen mucho pero no ofrecen pasos concretos. Y ya es hora también de obligar a los partidos a ser mucho más concretos en sus promesas electorales. A todos los partidos, de derecha, centro e izquierda. Porque todos pecan hablando generalidades. Que den números, cifras, y no palabras. Que nos den a los ciudadanos suficiente concreción como para que podamos evaluarlos posteriormente. Evaluarlos de verdad y no sólo decir si me gustan o no me gustan."

Hasta ahí el texto del Padre Tojeira, quiero agregar dos frutos de mi cosecha:

1. Me parece bastante estúpido, ilógico y autoincriminatorio decir que no se sabe que es lo que se había firmado al aprobar el presupuesto nacional, en particular el de la asamblea. ¿Debemos pensar que es la única vez que han firmado algo sin saber que era?

2. El salario del Presidente de la asamblea es Cien veces el salario mínimo del trabajador agrícola. Algunos diputados patanes y/o haraganes no merecen ni cinco centavos extra, mejor devolvieran lo que les han pagado. No dijo lo que han ganado, sino lo que les han pagado.

Como casi siempre que uno dice que va a expresar dos cosas, dice tres, va la tercera:

3. ¿Que detiene a los diputados del FMLN para crear una Fundación de la Izquierda para la Educación con el dinero extra recetado en incremento salarial? ¿Cuánto dinero podría tener la Fundación? veamos... unos $60,000 dólares al mes, o sea, unos $720,000 al año. Esa fundación podría crear un fondo de becas, mejorar cualquier cantidad de escuelas, pagar no se cuantos salarios de maestros, comprar quien sabe cuantos cuadernos para los cipotes que ya van a las escuelas publicas y todavía no han logrado comprar sus útiles escolares... en fín...De paso, sería una buena manera de demostrar de forma factual lo que se debe hacer con los fondos del presupuesto nacional.