Noche buena
el 25 dic En: cultura - sin comentarios
José caminó de la mano de su esposa, amoroso, siendo que su esposa estaba a punto de tener un bebe, le ayudaba en cada paso que ella daba. María no podía mas con su panza, estaba a punto de reventar.
Ella lo miraba con lagrimas en los ojos mientras el respondía con abrazos de ternura. Así caminaron un buen rato hasta que se dieron cuenta que en el cielo se iluminaban todas las estrellas debido a que una de ellas daba una luz fulgurante.
José encontró un lugarcito en un establo y le pidio a María que descansaran ahi, encendió una candela y se dió cuenta que junto a él, se encontraban una vaca, un toro, dos ovejas, tres patos, una cabra y tres gallinas ponedoras. Todos ellos juntos en el pesebre.
En medio de esos animalitos encontró un espacio para acostar a María, que miraba hacia el cielo encontrando diferentes señales que le anunciaban que pronto estaría con ellos el hijo esperado.
María estaba felíz de haber podido huir de Herodes, que les buscaba a ellos y a todos aquellos que tuvieran hijos menores de dos años.
A lo lejos divisaron que venían los tres camellos que conducían a tres reyes, que no sufrían de discriminación racial, habia reyes blancos y negros. Cada uno de ellos venía con un regalito para el Salvador, que les esperaba en la panza de María.
La noche comenzaba a caer, y el frío se había ahuyentado, en el cielo se dibujaban flores, pajaros y lunas. Cada estrella tenía un fulgor diferente, las campanas se escuchaban tenues pero bonitas.
José acomodó la paja del establo, y organizó un espacio para preparar el nacimiento del niño que se esperaba para nacer el día veinticinco de diciembre, Jesús sería el nombre del niño. Pronto sería de noche y el niño-Dios se haría presente como un milagro. La salvación del mundo estaba cerca.


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