tomado de Gina Alva, Perú

El Travestismo en su definición más simple es el "vestir según el código de imagen del sexo opuesto al propio", sobreentendiendo por sexo: sexo genital.

Sin embargo, las cosas son mucho más complicadas.

Básicamente hay cuatro clases de travestismo. Unos que se originan en la propia sexualidad y el que se fundamenta en la propia identidad sexual.

Travestismo Fetichista

El travestismo como expresión de la propia sexualidad es sencillamente un tipo de fetichismo, y no compromete necesariamente a la identidad sexual de quien lo practica. Hay hombres que se sienten hombres en su interior y que sin embargo, disfrutan de imitar a la mujer con fines eróticos; es una forma de fantasía de auto-transposición al objeto sexual y de acercamiento virtual al mismo. En pocas palabras, es una manera un tanto sorprendente de hacer el amor sin que la pareja ideal esté presente y puede ser considerado como un desviación de la psicología endógena y social del sujeto.

Travestismo Histrionico

El travestismo como expresión teatral o transformismo es una de tantas formas de expresión artística y si bien es dificil que a un actor de renombre le guste aparecer vestido de mujer, quien es verdaderamente actor lo puede hacer con mucha calidad y apoyado por los caracterizadores, que buscarán obtener el personaje ideal de acuerdo al guión o al libreto de la obra. Hay "actores" que repetitivamente actúan como mujeres, son los llamados "Performers" en el mundo del teatro ligero, esto se ha extendido a la televisión. A la actuación en si misma se debe agregar la sospecha que la caracterización constante es una de las cualquiera otras formas de travestismo.

Travestismo Homosexual

El travestismo como una forma de cortejo en la prostitución homosexual es el artificio que usa el homosexual que se prostituye frente a sus clientes también homosexuales pero ocultos, (homosexuales de closet) que se sentirán menos culpables al relacionarse con alguien que tiene al menos la apariencia de una mujer. El travesti prostituto callejero se vale de la inseguridad del homosexual para incrementar su clientela a través del travestismo.

Travestismo Existencial

El travestismo como expresión de la propia identidad sexual implica que la psique no está en el fondo conforme con el propio sexo físico y con la propia personalidad sexual pública (sexo social adquirido). Trae entonces la producción de una personalidad sexual privada que resuelva el conflicto entre identidad y morfología o apariencia sexual. Por lo tanto, desde el punto de vista subjetivo de quien lo practica, es en ese momento cuando la persona reencuentra su unidad y coherencia sexual, y cuando menos travestida se siente.


ENTONCES ...
¿ CUANDO UN HOMBRE VESTIDO DE MUJER NO ES UN TRAVESTIDO ?

La persona que se traviste por identificación de identidad, sólo se siente travestida cuando se ve obligada a producir una apariencia conforme a su sexo físico, es decir, cuando las demás personas la perciben como sexualmente congruente ( Paradójico ¿No? ).

Normalmente, el travestismo por identificación con el sexo físicamente opuesto, progresa hacia estados de mayor ansia y presión interior por restablecer la unidad sexual (léase disforia de género), hasta asumir la condición de transexualidad que se vive consciente o inconscientemente desde el comienzo de l vida, e iniciar un proceso de completa transición sexual (anatómica, genital, social y legal).

Una persona que ha transformado totalmente su sexo físico y genital, ya no puede considerarse travestida bajo ningún punto de vista, porque está asumiendo la apariencia correspondiente al sexo físico de su innata identidad psicosexual.

Puesto que la identidad sexual de una persona nacida transexual está en muchas ocasiones escondida por el yo sexual socializado desde la infancia (léase personalidad sexual inducida), ocurre en esos casos que el travestismo es la generación de una personalidad sexual alternativa (casi siempre en privado), y suele ser durante mucho tiempo la única manera de adquirir coherencia sexual subjetiva, hasta que en algún momento, la propia identidad sexual es asumida con plena conciencia (lo que requiere auto-reconocimiento de los propios instintos, recuperación de la autoestima e independencia personal), para actuar desde uno mismo, desinhibidamente y no desde los condicionamientos sociales.

El encuentro momentáneo con la propia y coherente verdad sexual, que la persona travestida experimenta cuando asume la personalidad sexual que es congruente con su identidad sexual profunda, le produce estados de euforia y gozo que liberan sus energías sexuales con toda naturalidad y la pueden llevar al orgasmo. A su vez, cualquier estado de excitación sexual de esa persona cuya identidad sexual aún no se ha vuelto pública y permanente, hace que automáticamente emerja su identidad sexual fundamental, ya que los instintos sexuales inherentes al individuo se despiertan y se activan, y sobreviene el deseo irreprimible de expresarse, cosa que en el estadio de cotidiano enmascaramiento de identidad, consiste todavía en el acto episódico de travestirse.

En este sentido, esta respuesta sexual y psicológicamente eufórica que algunos psiquiatras denominan "autoginefilia", es de hecho un indicador de la verdadera identidad sexual de la persona, y de la coherencia sexual que se produce con el alineamiento de su forma, de su apariencia y de su personalidad con su identidad sexual. En ningún caso la autoginefilia (léase gustarse a sí misma) puede ser tomada como un síntoma de un desorden mental de género padecido por un varón, sino la señal de que se está en presencia de una mujer psicológica en etapa de reconocimiento absoluto de su identidad sexual verdadera.

El travestismo en este caso no es ni un acto sexual, ni una desviación psicosocial del sujeto, sino la manifestación de su genuina personalidad sexual, condicionada y limitada por sus inapropiados genitales y anatomía, y es el vehículo para la recuperación paulatina de su integridad sexual. Conforme la práctica del travestismo le permita llegar a reconocerse plenamente en sus sentimientos de género y emprender finalmente el ajuste de su sexo físico y social, obtendrá la unidad sexual definitiva, la paz de su alma y la erradicación de su hasta entonces latente conflicto transexual.