Hace ciento ochenta y seis años, en Centroamérica se concretaba una de las grandes aspiraciones de los criollos y ladinos: lograr la independencia de España para poder crear un estado diferente alejado de la idea de contar con un Rey y cercano a una república.

En El Salvador, la noticia de la firma del acta de Independencia llego algunos días después, dadas las limitaciones de las comunicaciones, así que debimos conformarnos en el país con celebrar al toque de las campanas de la antigua Iglesia de la Merced, alzadas al viento por lo brazos del padre José Matías Delgado, quien era uno de los mas grandes promotores de esta separación de lo que muchos llaman la Madre Patria.

Con la Republica Federal, los resultados de unión centroamericana fueron nulificados debido a los intereses individuales y de grupos políticos. Ni Arce ni Morazán lograron una verdadera integración.

Muchas cosas hacen dependiente a un país. En el nuestro, hoy hemos alcanzado una notable dependencia de las remesas familiares para la reducción de la pobreza e incrementar la dinámica comercial a partir del uso de remesas en el consumo.

Desde antes de los años ochentas, los salvadoreños habían iniciado un proceso migratorio hacia los Estados Unidos, la guerra con Honduras en mil novecientos sesenta y nueve produjo un nuevo flujo de migrantes y en la década de conflicto, por razones políticas muchos salvadoreños corrieron hacia el exterior. Estados Unidos, Canadá, Australia y Suecia fueron los destinos preferidos, aunque no es extraño encontrar salvadoreños en toda Europa, hasta en los países mas fríos como Dinamarca o Finlandia. Ahora las razones de migración son económicas, la falta de empleo suficiente y digno han obligado a pueblos enteros a salir, en especial hacia Norteamérica.

Las remesas son ahora uno de los principales pilares de la economía nacional, y se han incrementado año con año, creando al país, a las familias y a los negocios nacionales una “adicción económica remesaria”.

El efecto de la remesa es positivo, ofrece a las familias más pobres la oportunidad de hacer menos dura su falta de dinero, y da a los negocios la oportunidad de contar con compradores con ciertas capacidades adquisitivas.

La remesa tiene influencias en los indicadores nacionales: eleva el ingreso per capita, y hace agigantarse el PIB.

la remesa nos ha hecho dependientes de ella, y presenta los riesgos de que la creación de nuevas leyes y medidas antimigratorias en los Estados Unidos van a reducir el flujo de migrantes y a expulsar a miles de nuestros compatriotas en situacion de ilegalidad.

La nueva independencia se logra conesfuerzo productivo nacional, en paralelo con la creación de empleos dignos, en la inversión extranjera en asuntos que los salvadoreños aun no podemos desarrollar,en una microempresa basada en condiciones de equidad en la distribucióndel ingreso nacional y las oportunidades de crédito, inversión, asistencia técnica y capacitación.