Lo defino así: Biografico, Humano, Anécdotico.

Me dió una muy buena impresión el libro de Raul Mijango, "Mi Guerra", que es la guerra de toda la vida, desde antes de nacer ya estaba el Raul en la pila de guerrear.
El siete micos, fue un cipote grande, un hombre chiquito, un niño con responsabilidades de adulto autoimpuestas.

Mas tarde hace honor a su nombre el militar honorable, casi en cada acto, hay cosas que reprochar, pero hoy es fácil hacerlo. No se vale.

De fácil lectura, con poca imaginación y mucho realismo, nos va narrando todas las carreras, amores, luchas, angustias, sonrisas, batallas, amistades, lagrimas y cuenteretes. Uno no quiere soltar este librito de cuatrocientas paginas por que esta esperando que sucede en el siguiente acápite, uno no quiere cerrar la lectura porque esta queriendo saber mas de como va, como sigue y como finaliza.

Además, para quienes conocimos el territorio, tambien es una manera de hacer viaje con los ojos cerrados, pasando de Perquin a San Fernando, viajando por la calle negra. Yendo de San Luis al Cacahuatique, atravesando la panamericana o la litoral.

Conocí, de pura casualidad a algunos de los protagonistas de este libro, al comandante Roberto de las FAL, al hermano de Jonás, el bien querido Juan José y otros. Estuve en Jucuaran de visita en uno de los campamentos, me cruce el río Grande en acercamiento de amigos a otro de los grupos estacionados ahí.

Me llamó la atención la anulación de Atilio guerrillero, el hombre de batalla, solo reconocí a Joaquin Villalobos, el otro Atilio. Bueno, habra razones.

Me habria gustado saber mas detalles de Juan José y todos sus buenos actos, que sé que fue casi un angel, o al menos así lo recuerdo.

Aunque no se menciona a Luisa ni a Clelia, me pareció verlas en una de las fotografías, aunque no las ví en el texto.

Me impactó mucho la historia del desquijado, ya habia escuchado esa historia, pero no del todo.

Que dificil escaparsele a la muerte!! Pero que bueno dar testimonio de ella.

Mi Guerra, pudo llamarse de otro modo, pudo ser de otro color la pasta, pudo tener otri tipo de letra, todo eso no habria cambiado el gusto que sentí de haberlo leído de un tiron. Todas las pasaditas para volarse el puente Cuscatlán o el cariño desarrollado por el Jorguito, en fín, cada cosa.

Ahora te conozco mejor Raúl, y te respeto más.