Mestizaje, ¿avance o retroceso?
el 30 jul En: cultura - 1 comentario
Antes de la llegada de los españoles, existían en el territorio de Cuzcatlán, grupos étnicos definidos de forma más o menos clara: Lencas, Ulúas, Chorotegas, Chortís, Pipiles o Yaquis y Pokomanes. Cada una de estas etnias tenía y ejercía control territorial sobre una porción de lo que ahora conocemos como El Salvador.
Crisol de razas, que en cierta forma desarrollaban relaciones de diversos tipos, tanto en el intercambio cultural, comercial, como en las relaciones que deben haber existido entre los religiosos y los políticos.
Todas estas relaciones contribuyeron a una mezcla, limitada a partir de la diferencia de etnias, pero mezcla al fin.
No hay evidencias de que los habitantes del territorio hoy conocido como El Salvador se hayan mezclado de forma masiva para poder generar una nueva raza producto de esa mixtura, a pesar de lo limitado del territorio actual o de la cercanía entre las etnias.
Los orígenes de cómo se desarrollan esas maneras tímidas de esa muy probable mezcla étnica se encuentra en dos situaciones:
• La primera de ellas se relaciona con los éxodos obligados o voluntarios, en el estilo de Topiltzin.
• La otra está en la necesidad de comerciar con otros a efectos de generar riqueza producto de los intercambios o trueques.
De hecho, a la llegada de Topiltzin Atxil a Cuzcatlán, en el siglo once y establecerse en esta región de la actual Puerta de la Laguna, en el sitio hoy conocido como Antiguo Cuzcatlán, donde se encuentra la aactual ciudad del mismo nombre, que corresponde al Departamento deLa Libertad;y que parece corresponder a la ciudad principal de los Cuzcatlecos Pipiles. Estos recién llegados aztecas debieron mezclarse con la población local cercana y pre existente, y llegaron a crear una ciudad de unos doce mil habitantes a la llegada de los españoles.
Desde luego, la otra muy probable ubicación es la correspondiente a la actual Embajada de Los Estados Unidos de Norte América, en donde durante su reciente construcción en mil novecientos noventa y tres o noventa y cuatro, no recuerdo bien,se identificó lo que pudo ser Templos Ceremoniales Pipiles, antiguas ruinas.
Dada la coincidencia geográfica, hace suponer que Cuzcatlán pudo tener esta ubicación en Santa Elena en Antiguo Cuscatlán.
Paradójico o simbólico: el poder estadounidense se posa sobre la cultura autóctona. Ambos, paradójico y simbólico.
Algunas relaciones parecen menos probables, por ejemplo el establecer relación con los Chorotegas, en el golfo de Chorotega, actual Fonseca.
Debe haber sido un riesgo para cualquier que tomara contacto con ellos, en donde las mayores probabilidades eran las de terminar en el asador y ser parte principal de una barbacoa, no como invitado sino como barbacoa misma dada la característica cultural antropofágica, come gente, de estos indios del Golfo de Chorotega, hoy Fonseca.
Con la llegada de los españoles y el establecimiento de una política de esclavitud, utilización servil de indios e indias, explotación de la fuerza de producción de los indios, y utilización sexual hacia las indígenas, la mezcla entre españoles hombres e indias comenzó a ser una costumbre.
Las relaciones entre españolas e indios hombres deben haber sido mucho menos frecuentes.
Con el pasar de los años y los siglos, los reductos de indígenas fueron siendo cada vez menores, como el resultado de varios hechos importantes, en donde el mestizaje y la transculturización, junto con los sucesos de mil novecientos treinta y dos, jugaron una papel importantísimo.
¿Fue el mestizaje, una política expresa de exterminio de los indígenas o una forma natural de la mezcla étnica entre razas que co habitan un territorio?
Más parece haber sido esto último, aunque lo primero sería interesante de ser estudiado.
Los indígenas fueron posicionados en una situación, a lo largo de los siglos, de menor jerarquía social por medio de varios actos, uno de ellos el de exclusión de las posibilidades de asumir una condición productiva y por tanto económica de mayor importancia.
Esto atraviesa por las implicaciones en la propiedad de la tierra y la llegada a las ciudades y la asunción de una cultura urbana de ellos, los indios, en la búsqueda de formas de trabajo y empleo generador de ingresos.
Es el trabajo urbano obligado el que hace que la población indígena se convierta en urbana y asuma una cultura ajena, mas españolizada, menos india. Que, además, surte la posibilidad de la mezcla de indios y ladinos, de recien llegados a la ciudad y de los habitantes de la misma.
Si bien es cierto que algunos indios llegaron a poseer espacios de tierra, más o menos superiores al del resto de la población indígena, esto no era para nada comparado con las posesiones de los criollos y ladinos.
La reforma en la tenencia de la tierra, producida a partir de la inserción del cultivo de café, en los últimos cuarenta años del siglo diecinueve, produjo una mayor pobreza en la raza.
Solamente quienes tenían el dinero suficiente para poder cultivar el café podían ser los dueños de las tierras cultivables, desde luego, los indígenas no estaban en este grupo privilegiado.
Aún más, las tierras comunales y ejidales constituyeron parte del territorio reformado en su propiedad, pasando de ser los espacios de producción de los indios a convertirse en parte de los espacios de producción de un grupo detentador del poder económico y político del país, en ese orden.
En los años treinta del siglo veinte, un hecho importante contribuye a la explicación del desaparecimiento/urbanización casi completo hoy, de las razas originarias en El Salvador, esto es la masacre efectuada por el General Maximiliano Hernández Martínez como producto de una interpretación o la excusa de que el movimiento social indígena tenía una base en el movimiento comunista de El Salvador, sustentado en las ideas del Socorro Rojo Internacional y el Partido Comunista Salvadoreño.
Aún cuando el PCS se atribuye en forma desmedida la autoría del levantamiento, lo cierto es que su participación en esto fue “formando parte de” y no como actores principales.
Luego de la masacre, los indígenas debieron buscar formas de volverse invisibles, una de ellas, refugiarse en sus pueblos de origen. La otra, la de mezclarse con la población urbana, ladina, asumiendo una cultura y formas de valoraciones ajenas. Eso contribuyó a la mezcla de las razas, al mestizaje, que hoy es o parece ser nuestra identidad nacional, la salvadoreñidad.

porque no pone imagenes