Hace un ciclo retorné a la Universidad para servir una materia, relativamente nueva para mí, como materia, aunque una diversión completa en cuanto tema cotidiano y dinámico. Tres personas han sido valiosas para que yo hubiera logrado este re ingreso como docente a esta universidad de donde, además me gradué dos veces: Ramón, Nelson y Arelí, unos mas, otros menos.

En uno de los grupos, el más grande, destacaron con creces: 1. La Hillary (una morenita bulliciosa como ella sola y creo que empleada en algún lugar donde debía trabajar toda la noche, creo que un call center… Que difícil debe haber sido para esta bicha llegar a clase a las seis y media de la mañana. Además contar con un su enamorado que lamentaba el mal horario de ella y sus ausencias repetidas. 2. La Emilia, una mujer simpática, enamorada, y trabajadora, comprometida con sus hijas y descomprometida de su esposo. Que deliciosas conversaciones tuve con esta chica. 3. El Roberto, un chavo dedicado, amable y además me pareció muy maduro. Desayunamos un día juntos y.. que interesante y agradable es acercarse a la gente para conocerle mejor. 4. Marta Madai, que de repente me la encontraba en el Chat, conversando sobre algunos aspectos importantes para su interés, y estudiante – trabajadora como casi todos los alumnos de la Tecno. 5. Finalmente, destaca la Raquel, ojos de perrito adormitado, chuchita dormida aunque no le gusta que la llame así. Siempre pensé y dije que tenía algo especial, aunque no me atreví a tomar mucho contacto con ella en la clase, por aquello de la “distancia profesional en la relación maestro alumno..” al carajo esas tonterías que limitan las relaciones humanas. Que mujercita mas descocada e interesante es. Una joya.

En mi otro grupo, más pequeño, seguro se llevan las palmas los siguientes muchachos y muchachas: 1. El Alfredo, una de las personas estudiosas con mucho afán de progresar y aprender, lo ves en la calle y no parece estudiante, siempre me dio la impresión de provenir de un sector desfavorecido, pero empeñado en su clase e las once de la mañana y con ganas de resolver bien la materia. Risueño, buen tipo. 2. Oscar Tula, un profesor de Ciudad Arce, viajando a San Salvador todos los días para graduarse de abogado en algún momento. Buen tipo, cristiano y atento. Oscar y Alfredo seguro eran conmigo, los mayores de mi clase, aunque yo les saco ventaja. 3. La Chica Baires Baires, de San Vicente, tomando bus todos los días para ser diferente a todas las muchachas de pueblo, bien por la Francisca. 4. la Bello, otra morena, la única madre del curso. Ojos muy vivos, preguntas muy concretas y ella, muy fácil de estimar. 5. Mi alumna faltante que llego puntualmente a todos los exámenes y muy faltista e impuntual a todas las clases. Aun así pasó la materia, rogando a Dios creo.

No pensé que fuera tan satisfactorio trabajar de nuevo en esta universidad, querida y malquerida; valorada y desvalorada. La verdad que me llenan de satisfacción las muestras de cariño de mis muchachos. Fue una relación que comenzó con precaución y finalizó con mucho amor.

Bueno, como deben ser las buenas relaciones… Estoy contento, me han dado mucha energía… cerré ciclo el 7 de junio, comencé de nuevo el 11 de junio el interciclo. Seis semanas en faena de 6.30 a.m. de lunes a viernes y los sábados de las 13 a las 16.20, toda una maratón académica.

Ya llevamos una semana, ya despuntan los muchachos. Veremos.