17 de junio
el 18 jun En: cultura - 1 comentario
Hola papito, nunca te he escrito una carta, aunque siempre te he dicho muchas cosas.
Te veo hoy, y te encuentro distinto.
Ya no sos el gran jodión que les tocaba las nalgas a las vendedoras en el mercado cuando ibas pasando. Esas babosadas ya no están para tus trotes.
Conozco tu vida, desde que naciste en 1923, hasta hoy… Vergo de años. Me los has contado muchas veces. Por vos, conozco de cerca espacios, hechos y amigos.
Tampoco chupas ahora. Te levantaste un día domingo en 1982, seguramente complicado con las cosas de la vida, y tomaste, de goma, la decisión de no volver a chupar.
No se a quien le hiciste la promesa, la verdad es que nunca lo volviste a hacer, ni aun cuando murió mamita, la enterramos,regresamos a la casa, y te vi triste, íngrimo, desolado, abandonado sin querer por la mujer a quien le habías dedicado una buena parte de tu vida y a quien, a tu manera, habías amado y demostrado tanto afecto. Vieja, le decías y ella te sonreía, siempre fiel.
Ese día te pregunté si querías un trago, ya que yo sí me lo iba a tomar, y me viste con tus ojos bajo los párpados caídos y me dijiste que no. Ese día entendí que tu promesa era en serio. Fíjate que eso fue hace veinte años, ya tenías cinco años de no tomarte un trago. Nunca fuiste un borracho malcriado ni impertinente. Más bien gracioso y muy pocas veces, terco.
Tus ojos son mas tristes ahora, y tu pasión por el juego de cartas, solo es un vago recuerdo en tu vida.
Mas de una vez me he preguntado que va a ser de Oscarín el día que decidas subir donde Dios… y creo que va ser bien jodido para él, que depende tanto de la relación con vos. Yo igual, te voy a sufrir, pero llevo varios años considerando tu cambio de vida.
¿Es así la vida?, ¿Son todos los cierres de historias humanas así?
¿Querés que te diga algo?
A mí me gustaría verte chiflando y jodiendo con tus viejos cheros, aunque sea que te olvides de las horas y las otras cosas importantes.
Yo sí quiero verte hechándote un trago y contando un chiste rojo.
También me gustaría verte jugando billar y decir todas las malas palabras que decis, hasta regañandome por mis pendejadas cotidianas. Pero bueno, no será.
Me basta con verte todos los días, abrazarte y besarte por las mañanas y darte una vuelta en el carro, por la ciudad, de vez en vez.
Te quiero mucho papito.


Julio, muy bonito y sentido lo escrito a tu papá.
Sigo leyendo tus cositas, pero no pude evitar dejar mi señal por aquí.
Tu colega desde el otro lado del océano.
Un abrazo,
Marta