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La Coctelera

Categoría: politica

"Tenemos que llegar con la humildad de que no somos los mejores del mundo"

Posteado por: julio el 17 mar En: politica - 9 comentarios

Y... bueno, ayer no quise escribir nada en torno a la despampanante figura de Mauricio -ó el señor Presidente, no sé todavía como vamos a llamarle, ojalá que siempre sea Mauricio- debido a que pensé que muy probablemente la goma del triunfo, la alegría in extremis, o la gana de quedar bien con alguien me ayudara a escribir lo que no quería.

Hoy, ya medio acostumbrado a estar del lado "oficial", pues, decidí dedicarme a hacer algunas letritas en torno al discurso del ex candidato, ahora Presidente, el discurso de Mauricio, la noche de antenoche, después de que Walter Araujo, con el rostro sombrimamucho, dijera que "esto es lo último que entregamosen datos desde el TSE, hemos cumplido, FMLN 51%, ARENA 49% con el 92% de los votos escrutados".

Veamos este interesante discurso, or speech, like the greengos should say:

"AMIGAS Y AMIGOS:

ESTA ES LA NOCHE MÁS FELIZ DE MI VIDA. Y QUIERO QUE SEA, TAMBIÉN, LA NOCHE DE LA MÁS GRANDE ESPERANZA DE EL SALVADOR. QUIERO ABRIR ESTA NOCHE PIDIENDO, DE FORMA HUMILDE Y EMOCIONADA, MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE VOTARON POR MI. A TODOS LOS QUE ESCOGIERON EL CAMINO DEL CAMBIO Y DE LA ESPERANZA. A TODOS LOS QUE VENCIERON EL MIEDO Y SE ENTREGARON CON EL PECHO ABIERTO A LA LUCHA DEMOCRÁTICA POR UN NUEVO EL SALVADOR".

Primera parte del discurso, con miradas entrecambiadas con Wanda, sin mirar a los lados, dirigencia del FMLN callada, sentados a su lado izquierdo, pero callados.  "Votaron por mí" es una frase espectacular dicha por el candidato, reconociendo la importancia de su figura como candidato del partido. No hay demagogia en "la noche más felíz de mi vida", debió ser cierto. "Humilde", ¿humilde? sí, e inteligente.

"QUIERO QUE ESTA NOCHE TENGA EL MISMO SENTIMIENTO DE ESPERANZA Y RECONCILIACIÓN, QUE EL DÍA EN QUE SE FIRMARON LOS TRATADOS DE PAZ DE NUESTRO PAÍS. SÍ, PORQUE, EN ESTA NOCHE TAMBIÉN SE FIRMA UN NUEVO TRATADO DE PAZ. UN TRATADO DE RECONCILIACIÓN DEL PAÍS CONSIGO MISMO. DE HERMANOS CON HERMANOS. DE HERMANAS CON HERMANAS. ESTA ES LA GRAN NOCHE DE LA NUEVA FAMILIA SALVADOREÑA. Y, PARA SER PARTE DE ESTA FIESTA, PARA SER PARTE DE LA GRAN TAREA DE CONSTRUCCIÓN DEL FUTURO, YO INVITO A TODOS MIS COMPATRIOTAS, SIN DISTINCIÓN DE PARTIDOS, DE GENERO, DE RAZA, CREDO O CLASE SOCIAL QUIERO SER EL LÍDER DE LA PAZ, DE LA UNIÓN Y DEL PROGRESO. QUIERO SER EL LÍDER DE LA JUSTICIA SOCIAL. QUIERO SER EL LÍDER DE LA VERDADERA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS, QUE COMIENZA CONLA RECONSTRUCCIÓN DE VIDA DE LAS PERSONAS."

Este aspecto enmarca el triunfo en un paralelo con la decisión tomada por las fuerzas en 1992, "se firma un nuevo tratado de paz", "reconciliación", "nueva familia salvadoreña", "unión y progreso", "quiero ser el líder de la verdadera reconstrucción del país". La idea central de todo el discurso de Mauricio se encuentra en unas pocas líneas, esta diciéndole a los areneros, que no hay venganza, que hay reconciliación.

También se lo dice a los efemelenistas, no hay guerra, hay esperanza. Hay intención de reconstrucción. Se entiende que un país no va a despegar si parte de sus fuerzas y población se dirige hacia un destino y la otra parte hacia el sentido contrario, si fuera así, seguiríamos teniendo país, pero no tendríamos patria, no habría nación. Eso, nos hace falta.

"AMIGAS Y AMIGOS, SÉ QUE TENDREMOS UN LARGO Y TRABAJOSO CAMINO POR DELANTE. PERO SI EL CAMINO FUESE FÁCIL NOSOTROS NO HABRÍAMOS SIDO LLAMADOS. NOSOTROS FUIMOS LLAMADOS PORQUE AQUELLOS QUE ESTUVIERON TODOS ESTOS AÑOS EN EL PODER YA NO TENÍAN MÁS RESPUESTAS PARA NUESTROS PROBLEMAS. SU MODELO ESTABA AGOTADO. ESTA ES LA RIQUEZA Y LA BELLEZA DE LA DEMOCRACIA: CUANDO UN PARTIDO O GRUPO SOCIAL SE AGOTA EN EL PODER, LA SOCIEDAD CONVOCA OTRO PARA SUSTITUIRLO. PARA TRABAJAR EN FAVOR DE LOS INTERESES DE LA MAYORÍA".

El asomo simple y directo acerca de las debilidades de arena, y las razones por las que el triunfo se dá, se basan en ser mejores, a pesar de la humildad pre dicha, se sabe que no se ha ganado sencillamente por la marca del partido -que no habría sido suficiente- sino por la conjunción de un partido popular, un candidato exorbitante y unas condiciones de vida cercanas a la calamidad.


"NOSOTROS TENEMOS QUE LLEGAR CON LA HUMILDAD DE QUE NO SOMOS LOS MEJORES DEL MUNDO. DE QUE NO SOMOS LOS ÚNICOS BUENOS. DE QUE NO SOMOS LOS DUEÑOS DE LA VERDAD. DE QUE NO SOMOS LOS SALVADORES DE LA PATRIA. NI QUE TENEMOS EL MONOPOLIO DEL SABER. NO PODEMOS CAER EN EL GRAN ERROR DE ARENA, QUE SIEMPRE SE CERRÓ A LA CONTRIBUCIÓN DE OTROS SEGMENTOS SOCIALES. QUE SIEMPRE SE MOSTRÓ INSENSIBLE AL DOLOR DE LOS GRANDES SECTORES DESPROTEGIDOS".

Esta arista del discurso, muestra la intención de no perder el suelo, la gana de no emborracharse, el acuerdo de no ser triunfalista.

Mauricio reconoce que parte clave de los problemas del país, está en la confrontación, en el hecharse lodo, en el "odiémonos los unos a los otros", y está buscando que no se caiga en lo mismo. Podría haber dicho "Se les acabó la fiesta a los malacates", tal y como Tony les dijo a los mareros en el 2007, y los mareros siguen. Solo un desproposito: a Tony, ya no se le llama así, sino Saca o Presidente.

Mauricio, dejanos llamarte siempre Mauricio, o como te dijo un día la Conchi, saliendo de la casa de la embajadora brasileña de entonces: "Salú Wicho". Como me cagué de la risa esa noche (marzo 2003) que estabamos trago tras trago, hablando con el mas recordado, bien y mal, de los izquierdistas, Schafick. Que zumba se puso maestro Shafo, esa noche sí me pareció que estaba etílico.

"Y QUE SIEMPRE QUISO PERPETUARSE EN EL PODER COMO SI SOLAMENTE ELLOS SUPIESEN O PUDIESEN GOBERNAR. ¿CÓMO, ENTONCES, DEBEMOS LLEGAR AL PODER? DEBEMOS LLEGAR CON LA MÁS FUERTE VOLUNTAD, LA MÁS INTENSA ENERGÍA Y EL MÁS INQUEBRANTABLE CORAJE, QUE YA EXISTEN EN ESTA TIERRA. CON EL MAYOR SENTIMIENTO DE AMOR QUE YA INUNDÓ NUESTRA PATRIA. Y CON EL MAYOR DESEO DE CAMBIO QUE YA ENVOLVIÓ NUESTROS CORAZONES. AMIGAS Y AMIGOS, QUIERO HACER UN GOBIERNO DE UNION NACIONAL, PERO UNA UNIÓN BASADA EN EL CAMBIO. LOS SALVADOREÑOS VOTAMOS POR EL CAMBIO, Y EL CAMBIO VENDRÁ.

UN CAMBIO SEGURO, CON ESTABILIDAD, SIN RUPTURA DEL SISTEMA ECONÓMICO Y JURÍDICO DEL PAIS. PERO CON CAMBIOS PROFUNDOS EN EL MODELO DE LA GESTION PÚBLICA, DE LA TRANSPARENCIA, DE LA PARTICIPACION Y DE LA JUSTICIA SOCIAL. AMIGAS Y AMIGOS, ESTA ES LA HORA DEL PERDÓN Y DE LA RECONCILICACIÓN. PERDONO A TODOS LOS QUE NOS AGREDIERON Y CALUMNIARON. Y PIDO, TAMBIÉN, QUE ME PERDONEN AQUELLOS QUE EN EL CALOR DEL EMBATE, PUDIESEN HABERSE SENTIDO OFENDIDOS POR ALGUNA ACTITUD MÍA".

Esto es el llamado al trabajo, al denuedo, a recordar que la victoria electoral solo es la primera parte del trabajo, quizá es la entrada a la primera parte del trabajo. Un llamado apelando a los sentimientos de "amor por la patria", un trabajo que no se podrá hacer solos, sino en unidad. El concepto de "patria" va adquirir en el lenguaje salvadoreño una nueva connotación, una nueva forma de verse. Patria. PATRIA.

Una segunda parte se refiere a un nuevo llamado al perdón, a la reconciliación. Mauricio parece reconocer que sin esta condición, el cambio positivo en función del país, en función de la nación, en función de la patria, en función de la gente, no va tener éxito.

"ESTA ES LA HORA DE LA RECONCILIACIÓN PORQUE SOLAMENTE CON PAZ Y UNIÓN PODEMOS VENCER, MÁS RÁPIDO, LOS GRAVES PROBLEMAS QUE NUESTRO PAÍS ENFRENTA. ES HORA DE ACCIÓN Y NO DE AGRESIONES. ES HORA DE AVANZAR HACIA EL FUTURO Y NO DE VENGANZAS DEL PASADO. ES HORA DE DISFRUTAR DE UN AMPLIO ESFUERZO DE REALIZACIONES POR LA PATRIA. QUIERO OFRECER AL PRESIDENTE SACA TODO MI APOYO PARA QUE ÉL CONCLUYA BIEN LOS ÚLTIMOS MESES DE SU GOBIERNO. Y TENGO LA CERTEZA DE QUE ÉL VA A FACILITAR EL TRABAJO DE LOS EQUIPOS DE TRANSICIÓN. ESO SERÁ FUNDAMENTAL PARA QUE EL PAÍS NO SUFRA NINGÚN PERJUICIO, NI SE AGRAVE LA CRISIS ECONÓMICA QUE ENFRENTAMOS".

El llamado de atención al Presidente Saca -¿ves que no le llamamos Tony, como al principio?- para decirle: Tony, preparate para entregarnos bien, no te estorbaremos, pero facilita las cosas, aunque tengas ganas de no entregar.

"PROMETO RESPETAR, HASTA EL ÚLTIMO DÍA, LA AUTORIDAD DE NUESTRO PRESIDENTE Y DE SU EQUIPO DE GOBIERNO, PUES ESO ES FUNDAMENTAL PARA EL EQUILIBRIO DEMOCRÁTICO Y EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES. QUIERO HACER UN LLAMADO ESPECIAL A LOS PODERES LEGISLATIVOS Y JUDICIALES QUE SE INTEGREN, DE MANERA SOBERANA E INDEPENDIENTE, EN ESTE ESFUERZO DE CONSTRUCCIÓN DEL FUTURO DE NUESTRA PATRIA. TENGO LA ABSOLUTA CERTEZA DE QUE ELLOS TENDRÁN UN PAPEL FIRME Y POSITIVO EN ESTE MOMENTO ESPECIAL DE NUESTRAS VIDAS. EL DÍA PRIMERO DE JUNIO, TODOS LOS SALVADOREÑOS, JUNTOS, VAMOS A DAR VUELTA UNA PÁGINA DE NUESTRA HISTORIA E INAUGURAR UN NUEVO CAPÍTULO DE ESPERANZA.

CONVOCO A TODOS LOS SALVADOREÑOS Y SALVADOREÑAS, QUE NOS UNAMOS PARA RECONSTRUIR NUESTRO PAÍS Y HACER DE EL SALVADOR, DE VERDAD, UN PAÍS PARA TODOS. MUCHAS GRACIAS, QUE DIOS NOS BENDIGA Y BUENAS NOCHES."

Que osadía!!! llamarle "nuestro Presidente" con los obtusos y gerontocraticos sentados a su izquierda, aun en función de la democracia!! Yo trataba de ver las caras de Medardo, Luz Estrella, Leonel y los otros presentes, y solo miraba sombras enrarecidas. No hubo alusión al FMLN en este estracto del discurso, pero sí lo hubo cuando lo escuché, algo debe faltar. Lo cierto es que la alusión al partido fué apenas un toquecito. Sintomatico.

Pienso, en serio, que este no es exactamente el cambio que queremos muchos de nosotros, pero que es un cambio esencial, que nos llevará a un amyor equilibrio de poderes, de manejo de los medios de comunicación con mayor imparcialidad, con una justicia más pronta y... justa.

Espero que sea el inicio de una nueva ruta de apoyo a los mas desprotegidos con los recursos que provee el sistema, espero que Brasil esté mas cerca que Nicaragua o Venezuela, espero que sea un proceso, de lo social democrata hacia un mundo socialista. Un día, espero que Cuba esté mas cerca que Brasil.

Para eso, tenemos que llegar con la humildad de que no somos los mejores del mundo.

Creo que nunca he dicho esto y hoy lo escribo con cariño y fraternidad: Señor Presidente, creo en usted.

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diez consejos para militantes de izquierda, Frei Betto

Posteado por: julio el 9 mar En: politica - 3 comentarios

Este es un decalogo de Frei Betto, apliqueselo usted mismo, y si quiere, también a otros dirigentes:

1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN

Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.

Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.

2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN

No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias.
Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha. (no basta con ponerse la camisa roja).

3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.

El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.

El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy, somos 6 billones de habitantes. Según el Banco
Mundial, 2,8 billones sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2 billones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 billones de personas.

4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.

Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y
acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces
y, algunos, son captados por el sistema.

La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los(as) compañeros(as). (uhhhhhhhhhhhhhh!!, ¿como? Si soy perfecto!)

5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE E "MILITONTO".

”Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.

El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.

6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.

La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida.
Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.

Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.

El verdadero militante como Jesús, Gandhi, Che Guevara es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.

7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.

Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística
de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La Madre", de Gorki, o "Las uvas de la Ira", de Steinbeck.

8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.

Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás
seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna.

Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.

9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.

Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que
tuvieron una educación refinada.

En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.

La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.

10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.

Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha.

Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba, libremente.

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Ser revolucionario, y 2: ¿cuál es la medida?

Posteado por: julio el 9 mar En: politica - sin comentarios

Los cambios revolucionarios, o más simplemente: los cambios culturales en las grandes masas humanas, son procesos lentísimos. Rusia, después de décadas de construcción socialista, desintegrada la Unión Soviética presenta aún guerras étnico-religiosas. ¿Sería para pensar que el socialismo es entonces inviable, o es que lo dicho por Einstein parece más que exacto?: “es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. A mucha gente de la izquierda española ya de alguna edad… le sigue gustando las corridas de toros. Obviamente la revolución es más que la toma del poder político. Por lo que eso plantea la pregunta: ¿qué es ser un revolucionario? ¿Se lo puede ser de verdad a nivel individual, o las revoluciones son grandes momentos de hecatombe social a las que podemos sumarnos y alentar? ¿Un revolucionario “de verdad” qué debe hacer en relación a las corridas de toros? Más aún: ¿hay revolucionarios “de verdad”? ¿Quién los designa?

Las primeras experiencias socialistas del siglo XX deben ser muy hondamente estudiadas para no repetir los mismos errores. No quedan dudas que hay mucho por revisar ahí. De ningún modo fracasaron; fueron los primeros intentos, sólo eso. La historia no ha terminado. Algo que debe ser abordado con la más profunda actitud autocrítica es el tema de lo subjetivo y la nueva cultura, la nueva ética que se forjó. Es bastante significativo que en distintas latitudes donde asistimos a estos experimentos de nuevas sociedades se repitió un mismo molde: los “revolucionarios” de arriba fijaron las pautas que la masa “no-revolucionaria” debió seguir. En otros términos: siguió habiendo arribas y abajos. Si alguien puede calificar, poner notas, decir quién es “más” y quién es “menos”… ¿no se ratifica entonces que “es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”?

Los distintos procesos socialistas conocidos de momento, en mayor o menor grado dieron respuestas positivas a los problemas básicos de las sociedades donde surgieron: mejoraron las condiciones de vida, terminaron o redujeron drásticamente la exclusión social, dignificaron a los históricamente más postergados. Todo esto es innegable. Pero siguió siendo débil aún la modificación de los principios y valores culturales del día a día. Setenta años después del triunfo bolchevique de 1917 en Rusia, reaparecieron con sorprendente velocidad valores capitalistas, individualistas y reaccionarios que se suponían enterrados décadas atrás. Y algo similar sucedió en China con la reintroducción de mecanismos capitalistas, surgiendo de la noche a la mañana una nueva casta de millonarios imitadora de los más cuestionables valores del consumismo occidental. Y lo curioso: todo eso se dio fundamentalmente en cuadros de los respectivos partidos comunistas. Lo cual abre una vez más la pregunta de qué significa ser revolucionario. ¿No lo eran todos estos militantes rusos o chinos? ¿Tenemos que llegar a la patética conclusión que los revolucionarios verdaderos son sólo los líderes de estos procesos: Lenin o Mao Tse Tung para el caso? ¿No es, entonces, demasiado estrecho el concepto de “revolucionario”? Porque estos grandes personajes de la historia, o Fidel Castro, o Ernesto Guevara, o Hugo Chávez, no son la medida del ciudadano normal, cotidiano, de a pie, el sujeto social real de la historia, ese que, siempre en porcentajes muy pequeños sobre la generalidad, abraza a veces las ideas socialistas y milita activamente desde algún frente, o que mucho más comúnmente sigue los acontecimientos por la televisión…luego de ver el juego de fútbol.

Lo cual no debe avergonzar a nadie: esa es la normalidad habitual. La gran mayoría de la gente pasa su vida en la búsqueda de la sobrevivencia económica y no se interesa mayormente por cuestiones políticas. Al menos, así ha sido hasta ahora. ¿Pero son los revolucionarios, entonces, sólo los que pueden llegar a tomar parte activa en la historia? ¿No son las masas las que hacen la historia? ¿Y en qué medida se es más revolucionario: cuánto más se milita, cuánto más se compromete en la estructura de un partido político, cuanto más uno se eleva en la calificación que podría otorgarle el Che por acciones heroicas? Entre esa gran masa que prefiere -por una sumatoria de motivos- acompañar los acontecimientos un poco de lado, muchas veces sin ser parte activa, ¿no hay revolucionarios entonces? En el recién creado Partido Socialista Unido de Venezuela, de los casi seis millones de inscriptos como aspirantes a militantes sólo un millón y medio participa en las discusiones de base en las asambleas populares. ¿No son revolucionarios todos aquellos que no llegan a esas reuniones?

Quizá se filtra en esta concepción del partido de vanguardia y del revolucionario como vanguardia un prejuicio intelectual, iluminista por último, solidario de la racionalidad europea en que nace el marxismo, y que se ha venido arrastrando en estos dos siglos de luchas sociales y de ideario socialista: el revolucionario es siempre alguien que está adelante, alguien que está más allá que el común de la gente (y por eso puede calificar a sus seguidores). Si así lo aceptamos -y es lo que ha venido haciendo la izquierda por largos años con todos los partidos ¿revolucionarios? que creó, siempre como organizaciones de cuadros con estructuras verticales, jerárquicas, partidos de iluminados que iluminan a la masa más “atrasada” (la alegoría platónica de la caverna sigue viva después de dos milenios y medio…)- si así entendemos la idea de “revolucionario”, dejamos muy por lo bajo la potencialidad del pueblo.

Tal vez es cierto que los grandes cambios sociales, las cataclísmicas transformaciones que implica un proceso como la construcción de una nueva sociedad socialista, deben ir de la mano de grandes conductores. Eso es, al menos, lo que la historia de todas las revoluciones socialistas conocidas hasta ahora nos indica: ¿sería posible la revolución cubana sin Fidel, o la vietnamita sin Ho Chi Ming, o la venezolana sin Chávez? Todo indica que no. Lo cual obliga a la reflexión -que no abordaremos aquí, pero que sin dudas es una asignatura pendiente de importancia capital- sobre por qué se repite siempre ese fenómeno: ¿necesitan los grandes cambios sociales la garantía de grandes figuras?

¿No pueden los pueblos ser revolucionarios? Pareciera que a veces, en un determinado momento histórico, los pueblos se tornan revolucionarios, se desatan, rompen las trabas ancestrales que los atan; pero luego vuelven a su calma conservadora. Los pueblos, como masa, no pueden vivir eternamente en actitud revolucionaria; las sociedades requieren de cierta estabilidad rutinaria para mantenerse. Las revoluciones son momentos puntuales, grandes quiebres que rompen la cotidianeidad con las que se da un paso delante de no retorno. Lo que nos lleva a pensar: ¿esto de ser revolucionario, es un oficio entonces? Palabras más, palabras menos: eso significa partido revolucionario de cuadros, que es lo que han venido siendo todos los partidos de la izquierda en estos largos años de lucha. Pero, ¿y dónde queda entonces el poder popular?

El común de la gente en su gran mayoría, todos los días, no vive en actitud revolucionaria. ¿Podría hacerlo acaso? ¿En qué consistiría eso? ¿Tener los ojos abiertos y no permitir que le manipulen? ¿No hacerle caso a los valores que promueven los medios masivos de comunicación? ¿Debería vivir en estado permanente de asamblea deliberativa? ¿Debería dejar de tomar Coca-Cola? ¿No escuchar Shakira? Una vez más entonces: ¿qué significa ser revolucionario? ¿Se traiciona la causa revolucionaria si se usa una camisa de seda, si se fuma o se toma Coca-Cola? ¿Sí o no? ¿Cuándo se empieza a dejar de ser revolucionario: si se usa ropa Nike? ¿Dónde está ese límite?

El problema, ya lo dijimos, es endemoniadamente difícil, porque no se trata sólo de ir a una concentración política masiva con la pancarta del caso y con eso tener asegurado el estatuto de “revolucionario”. Por otro lado, esa imagen de militante absoluto que no come Mc Donald’s ni toma Coca-Cola no es una garantía total de “pureza” revolucionaria, de cambios sin retorno, porque a veces, conseguido algún cargo de dirección (en alguna organización popular, en la administración política del Estado, etc. -la historia nos lo enseña con demasiada frecuencia-) los ideales quedan olvidados y se reemplaza la abnegación militante por las características distintivas del ejercicio del poder tal como hasta ahora lo conocemos: verticalismo, sordera para lo que dice la base, falta de autocrítica… y gustosa aceptación de las comodidades del “estar arriba”. ¿La revolución es hacerle el boicot a las marcas transnacionales? Si es más que eso, si es un cambio profundo en la forma de ser, habrá que tomarlo con mucha paciencia. “Siéntate al lado del río a ver pasar el cadáver de tu enemigo”, enseñaba Sun Tsu hace más de dos milenios.

No debemos dejar de recordar que muchas veces grandes cuadros militantes en su intimidad son tremendamente machistas, homofóbicos, incluso racistas. Es decir: una presentación como revolucionario desde el punto de vista político no implica forzosamente la superación de todas las lacras culturales ancestrales y prejuicios que nos constituyen (por otro lado, ¿por qué habría de implicarlo?) Y además, no todos los que se comprometen con una causa política van a ser militantes inquebrantables según el modelo guevarista. ¿Acaso es posible que un ser humano común y corriente -como somos la absoluta mayoría- viva en ese mundo un tanto artificial de estar militando activamente todo el día? Quienes se comprometen con el trabajo político revolucionario en general son grupos minoritarios: son algunos los líderes comunitarios que encabezan las reivindicaciones barriales, y son sólo algunos trabajadores quienes activan sindicalmente. La gran mayoría acompaña, participa aportando, pero no es la que toma la iniciativa. ¿No es revolucionaria entonces? Así planteadas las cosas, no hay salida. No debemos quedarnos con la limitada idea -moralista en definitiva- de ver quién es “buen” revolucionario y quién no cumple con el manual. Eso sólo ayuda a ratificar prejuicios y paradigmas injustos: el que está arriba y el que está abajo.

Si algo nuevo puede aportar el socialismo, básicamente es el generar una nueva conciencia en el colectivo social para ir borrando la idea de abajo y arriba. De momento, producto de una milenaria herencia civilizatoria, nadie -tampoco los que puedan ser considerados “revolucionarios”, o “más” revolucionarios- escapan a estas matrices culturales: las nociones de arriba, de mejor, de más importante, siguen siendo dominantes. La apuesta es poder desarticular esas formaciones. ¿Cuánto tiempo tomará? No se sabe. Pero sin dudas no será ni rápido ni fácil. La misma noción de “revolucionario”, quizá sin proponérselo, está haciendo una alusión a “esclarecido” y “no-esclarecido” (¿arriba y abajo?)

Y si de algo se trata en esta titánica y fabulosa tarea que es inventar una sociedad nueva a la que llamamos socialismo, es poder llegar a tomarse en serio que sólo habrá real igualdad cuando, como dijo Gabriel García Márquez, “ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse.”

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Ser revolucionario, y 1.

Posteado por: julio el 9 mar En: politica - sin comentarios

Este es un artículo de Marcello Coulossi, a proposito de un comentario en uno de mis posts. Sin permiso de don Marcelo, me lo copié para acá.

"Que ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse."

Gabriel García Márquez

Esta es, quizá, la pregunta más difícil de responder de todo el ideario socialista. En un sentido, dar la respuesta desde las consignas es bastante simple: quien cumple con ciertas indicaciones de manual puede ser considerado un revolucionario. En esa línea, está claro que es “revolucionario” aquel que sigue ciertos principios políticos y éticos que tienen que ver con la igualdad, la solidaridad, la búsqueda de la justicia. Pero sabemos que la realidad es mucho más compleja, y un carnet de afiliado a algún partido de izquierda o el uso de cualquier ícono cultural considerado revolucionario (una camisa con el rostro del Che Guevara, la audición de ciertos músicos -Alí Primera, Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez-, la lectura de ciertos autores -García Márquez, Bertold Brecht- o alguna determinada manera de vestir: zapatillas Nike no, pero sandalias de cuero sí, etc.), nada de eso es garantía definitiva. Además -es una cruda realidad que nos tiene que llevar a revisar autocráticamente todo esto- no es inusual encontrar infinidad de prácticas nada revolucionarias en el seno de las organizaciones proclamadas revolucionarias. Pareciera que, de momento al menos, todos los seres humanos estamos cortados por la misma tijera, y las disputas por el poder, el sentirse más que otro, la exclusión en infinidad de formas, la mentira, la corrupción, no se extinguen con la pertenencia a una organización de izquierda.

Quizá en un sentido habría que comenzar por decir, para darle visos de realidad a lo que se quiere transmitir, que nadie, a nivel individual, es en sí mismo un revolucionario. Nadie lo es, y para que nos quedemos tranquilos, nadie puede serlo en esencia. Las revoluciones (que son siempre complejísimos procesos con diversas aristas: políticas, sociales, económicas, culturales) van más allá de los individuos, nos trascienden. Los seres humanos individuales, en todo caso, podemos estar más o menos a la altura de las circunstancias, y actuar más o menos acorde con un clima revolucionario, pero tal vez es imposible decir quién, cuándo y cómo comienza a ser “revolucionario”.

¿Quién es un verdadero revolucionario? Así formulada, la pregunta no deja de tener una pesada carga moralista, casi religiosa, que prácticamente no ofrece salida. ¿Habrá que ser un iniciado en los principios de la revolución para llegar a ser un verdadero revolucionario? ¿Hay que cumplir a cabalidad ciertas normas que garantizan que uno se gradúa de revolucionario? ¿Dónde está escrito ese decálogo? Si uno no toma Coca-Cola pero escucha Michael Jackson o Shakira es medianamente revolucionario…, pero si no toma Coca-Cola y además escucha a Pablo Milanés, es absolutamente un revolucionario. Puede parecer grotesco, pero sabemos que estos valores, esta forma de entender el mundo, muchas veces (¿siempre?) así funcionan en el campo de la izquierda.

En buena medida el ámbito de lo que entendemos por revolucionario se ha ido forjando de esta manera, como un abierto desafío -casi rebelde en muchos casos- a los valores consagrados de la sociedad capitalista. Si lo “normal” es tomar Coca-Cola sin abrir crítica, lo revolucionario es no tomarla. Pero aunque grotesco en algunos casos, de eso se trata una revolución: de romper los moldes, de cambiar todo, de poner en marcha algo nuevo. Lo cual, como todo proceso nuevo, no está libre de exageraciones, abusos, manierismos.

Y ahí radica justamente el problema: ¿hasta dónde, cómo, de qué manera se da ese cambio? Revolución socialista es, en definitiva, el proyecto del más grandioso cambio en la civilización a través de la historia. Se trata de la puerta de entrada a una sociedad donde es abolida la propiedad privada, y por tanto, las clases sociales. Lo cual abre un mundo de valores totalmente novedoso: se terminarían las jerarquías, ya nadie sería superior a nadie, nadie miraría desde arriba a otro. Pero sabemos que eso es, hoy por hoy al menos, una hermosa petición de principios, y no más. No queremos decir que todo ese ideario sea como las estrellas: “inalcanzables, aunque marquen el camino”. La utopía social, en tanto búsqueda de lo que no está en ningún lugar concreto pero que impulsa a continuar seguir buscándolo, es la más noble de las ideas de cambio, es la energía inacabable que hace que las sociedades estén en perpetuo movimiento, en mejoramiento, en avance. Y es innegable que la aspiración de la revolución socialista -que en el pasado siglo apenas dio sus primeros y balbuceantes pasos- es el afianzamiento de ese espíritu revolucionario, trasformador, rebelde, productivamente irrespetuoso. Espíritu que, para autoafirmarse, necesita de ciertos íconos culturales: de ahí que hay una “manera de vestir” revolucionaria, una pose revolucionaria, un folklore revolucionario. Aunque, claro está -y como en toda construcción humana- no faltan los excesos absurdos, los planteamientos más formales que cargados de contenido, los fanatismos incluso. Consideremos esta paradoja: Lenin vestía con camisas de seda, y alguna vez interrogado de por qué lo hacía, su respuesta fue “yo lucho para que todos puedan usar camisas de seda.” ¿Era o no un revolucionario este ruso conductor de la revolución bolchevique?

Una vez más, entonces: ¿existe efectivamente un tal espíritu revolucionario? ¿Podemos cada uno de los seres individuales que nos comprometemos con estos principios de transformación social, ser en verdad “revolucionarios”? ¿Se trata de no tomar Coca-Cola, escuchar la Nova Trova cubana o no faltar a ninguna marcha chavista en Venezuela para ser un revolucionario? ¿Se trata de cumplir con íconos, con seguir un pretendido manual, o es otra cosa? ¿Cuándo se tiene la certeza de ser un revolucionario? ¿Quién la da?

Ernesto Guevara, según lo que podemos leer en su diario personal, calificaba a sus compañeros de célula estando enmontañados en las selvas bolivianas, determinando sus conductas revolucionarias. Dado que eso lo hacía el legendario, mítico “Che”, nada agregamos al hecho; pero si la calificación la hace el jefe de personal para ver el compromiso de cada trabajador con la empresa evaluando quién es “más” colaborador, seguramente ponemos el grito en el cielo. ¿Está alguien autorizado por “más” revolucionario a determinar quién cumple más a cabalidad con el perfil de luchador social? ¿O hay ahí, aún a riesgo de cuestionar ese ícono intocable que es la figura del “guerrillero heroico”, una asignatura pendiente con la nueva ética que la revolución pretende instaurar? ¿Era Ernesto Guevara más revolucionario que sus compañeros de lucha? ¿Se puede medir lo revolucionario de una persona? Pero el Che fumaba, y así lo vemos en todas sus fotos. ¿No es ese un patrón de consumo capitalista? ¿No es eso un producto cancerígeno que debemos eliminar de una buena vez por todas? ¿Cómo podríamos fotografiarnos fumando? ¿Y no abandonó a su familia en Cuba para irse a luchar al Africa? ¿Es ese un mensaje revolucionario o fomenta la paternidad irresponsable? Una vez más: ¿cuándo y cómo se gradúa uno de revolucionario? ¿Quién otorga el diploma?

Probablemente en todo esto arrastramos en la izquierda un prejuicio moralista, que quizá es muy difícil -o imposible- desechar, pero que debe ser considerado: las revoluciones implican monumentales cambios en las relaciones económico-sociales y políticas, pero las transformaciones subjetivas son infinitamente más lentas, dificultosas, tortuosas. Hay ahí un límite infranqueable que ningún manual puede superar. Aunque pareciera -ahí está el prejuicio ¿o ilusión?- que un decálogo para la acción sí pudiera dar el camino. Obviamente, eso tranquiliza: siempre son bienvenidos los libros sagrados. ¿Y qué diría ese decálogo: se debe o no usar camisas de seda? ¿Se debe o no fumar? ¿Está bien abandonar a los hijos para ir a trabajar por la revolución en otro país? ¿Y qué hacemos con un camarada que escucha Shakira? ¿Y si alguien toma Coca-Cola? Complejo, ¿verdad?

Esto no significa que no sea posible el cambio; obviamente no. Si no fuera posible, las sociedades humanas jamás hubieran evolucionado, y justamente la historia es una interminable sucesión de cambios, de mejoramientos en la situación cotidiana. Pero los cambios profundos en la subjetividad son más lentos, muchísimo más lentos de lo que pretenderíamos. Valga decirlo con este ejemplo: en el momento de la anexión de Austria por las tropas nazis cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, Sigmund Freud, judío, padre del psicoanálisis, por ser un prestigioso personaje de fama mundial fue perdonado y no marchó a los campos de concentración. Pero sí fue condenado al destierro. En el momento de abordar el avión que lo trasladaría a Londres donde poco tiempo después moriría, dijo con ácida mordacidad: “en la Edad Media me hubieran quemado a mí; hoy día queman mis libros. No hay dudas que como especie hemos progresado.”

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A una semana del cambio

Posteado por: julio el 8 mar En: politica - 5 comentarios

Solo queda una semanita para conocer quien será el nuevo Presidente de El Salvador. Ayer fué el cierre de campaña del FMLN, en la Juan Pablo II. El FMLN es nuestra más cercana posición ideologica. Es que bien decía Dagoberto la otra noche en la televisión. "Yo soy del FMLN, pero no del Partido".

Esa afirmación que es tan absurda en apariencia, tiene su grandeza en el reconocimiento de que el FMLN militante, guerrillero revolucionario no existe más en el partido FMLN que ahora es solo un vehículo de tránsito politico comercial para quienes decidieron asumir la conduccion politica del mismo, y que olvidaron que un revolucionario de izquierda hace la revolución, que la forma de hacer la revolución, es una sola y que la derecha capitalista les ha embaucado con el cuento de "la revolución democratica" y el uso de "el sufragio como derecho universal para elegir" a sus gobernantes en una campaña en donde pretende ganar el que pone mas dinero en la campaña y el que miente más.

Es decir, usando los instrumentos y mecanismos de la democracia, tales como las elecciones que tienen sus mañas de acuerdo a quienes las dirigen, es decir el estado, en este caso controlado por la derecha. Pero ahí estan y siguen llamándose FMLN. Pero eso es lo mas cercano que tenemos.

Hoy tarde será el cierre de campaña de ARENA en el estadio Cuscatlán.

Y.. se acabó la campaña. Bueno y malo. Bueno porque ya dejaremos de ver los gastados anuncios de los politicos, hasta en la sopa. Malo, porque los pobres desempleados que encontraon alguna actividad de pago en la campaña, pues ya quedarán cesantes.

¿Quien ganará? Espero que el FMLN, pero como he dicho, la respuesta la logramos solo que le preguntemos a Francisco Girón, hijo de Rubén y hermano de la Regina, la Rubidia,  y la Fé del Rosario,  mejor conocido como FANCI, el mago y que de vez en vez hace sus vaticinios. El sábado, en una conversación de ese tipo con Mauricio Yánez, el hijo de los famosisisimos Pánfilo y Doña Teresfora, intentamos hablarle por el celular, pero como dijo panfilito, "me mando a una contestadora". Así, que decidí poner una encuesta en mi blog, para que usted vote.

Vote por el candidato que mejor habla, el mas inteligente, el mas humano, el mas capaz, el mas respetuoso de los derechos de la gente.  Si va a votar por otro, pues.... hagalo también. Esta encuesta mía es amañada, y lo es, porque ya me di cuenta que todas lo son, en esta encuesta mía, yo le pido que vote... por el Frente. (igual puede usted votar por el cuilio, el mecanismo lo aceptará y podrá ver en los resultados si acaso ha logrado algun voto)

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el agua esta fría... elecciones 2009 El Salvador

Posteado por: julio el 25 feb En: politica - 6 comentarios

Quiza este post debió titularse "Elecciones y Encuestas", porque de eso se trata. Hoy por la mañana estuve en la presentacion de la ultima encuesta de la UTEC sobre el proceso electoral de El Salvador en torno a la silla Presidencial

La verdad es que hemos tenido tres encuestas en la semana, una tras otras y ninguna parece estar de acuerdo con la otra. La primera es de Vox Latina, casa de investigación creo que guatemalteca, contratada por el FMLN, segun el periodico Co Latino del día lunes. En esa encuesta, los resultados son de que Mauricio Funes cuenta con un 48.6% sobre Rodrigo Avila con un 28.5% de intención de voto. ¿influye en el resultado que quien paga la encuesta sea el mismo FMLN?  No debiera ser así, y vamos a suponer que no.

Luego se encuentra la otra encuesta, de CS Sondea (5-15 febrero), que presenta a Mauricio con 41.3% y a Avila con 30.1%, esta fue publicada por el periodico digital El País de Costa Rica. En ambas Funes está arrriba, pero con un puntaje diferente.

Hoy, vimos los resultados de la Encuesta CIOPS - UTEC, con las siguientes conclusiones:

1. ARENA captará mas votos de los partidos que se retiraron de la contienda.

2. El FMLN tiene mayor aceptación que ARENA en los municipios.

3. El FMLN tiene el mejor programa de gobierno.

4. ARENA tiene la mejor campaña electoral.

5. FMLN 50.5%, ARENA 48.9% en intención de voto. Esto hace una distancia de 1.6% solamente. Hace un mes, pudo haber sido, 14% o 20% o 23%. Hoy es solo un 1.6%.

En todas las encuestas Mauricio aparece como ganador, de forma estatica. Sin embargo, estamos a tres semanas de las elecciones presidenciales, y solo en el último mes, Rodrigo ha subido de 28.6 a 48.9%!!!!!!! Mientras Mauricio ha pasado de 45.9% a 50.5%. Un crecimiento de 20.3% para Rodrigo y de solo 4.6% para Mauricio.

Mis conclusiones sobre el asunto:

a. Las encuestas no expresan realidades estaticas sino, mas bien dinámicas, las cuáles no se pueden calcular mecanicamente, requieren de información diaria, cotidiana, tan cotidiana como el cambio de la sociedad.

b. Los partiditos retirados de contienda han recibido algun tipo de prebenda de ARENA para su vinculación. YA sea ellos mismos o sus dirigentes. Trato de entender al FDR de Julio Hernandez y no me salen las cuentas, es decir, no logro afianzar la logica con la que funcionan sus mentalidades. ¿Apoyar a ARENA? ¿A quien se le ocurre eso?

c. No importa el programa de gobierno, sino la calidad y dinero invertido en propaganda de calidad.

d. ARENA tiene los medios de comunicación a su servicio, por tanto, la batalla es desigual en cuanto a recursos disponibles. Al perderse la batalla propagandística, también se puede perder la batalla electoral.

f. ARENA, por las razones que sean, está creciendo de manera demasiado rápida, tanto que los números pueden voltearse en un par de semanas y dejar a ARENA con el 51% y al FMLN con el 49%

g. ARENA seguirá con su idea de las alianzas, que tiene efectos más publicitarios que reales, pero que termina moviendo los ánimos de la gente, y cambiando su intención de voto.

Fuera de esas conclusiones, un par de elementos de análisis:

el primero: El FMLN, desde el inició, hizo desprecios de las alianzas, hoy, en mi juicio, esas alianzas son las que le dan vida a ARENA

el segundo: Por mas despreciativo que se pudo ser con la pérdida de la elección municipal de San SAlvador, ese aspecto generó envalentonamiento en la población afín a ARENA.  

 

 

 

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el camaleón

Posteado por: julio el 13 ene En: politica - 12 comentarios

Las proximas elecciones en El Salvador ponen de manifiesto expreso la calidad de los políticos del país.
Quiza sea verdad que "cada pueblo tiene los políticos ques merece". Un politico que debe ser un servidor publico y un representante de la sociedad debe reunir, en mi juicio, algunas características especiales que le confieren el honor de ser representante, entre estas:

- Gozar de una alta calidad moral
- Considerar, ante cualquier decisión, el bien común
- Ser incorruptible
- Tener fidelidad a la ideología que se sustenta
- Tener capacidades técnicas y políticas

Eso, por decir solo algunas de las caracteristicas que uno esperaría. Sin embargo, las elecciones del 2009 (Diputados, alcaldes, concejos municipales y presidente) no reunen plenamente a la tribu politica que encaje exactamente en esas cualidades. Para presidente de la república compiten los siguientes candidatos:

- El postulante del PCN es un pastor evangelico, de la Iglesia Elim. Tomás Chevez es conocido y desconocido. Conocido por su iglesia, desconocido por el pueblo en general. Equivale a que Monseñor Saenz o el nuevo Arzobispo Alas fueran candidatos presidenciales, con la diferencia que estos son mas conocidos.
¿Que pasa? ¿Cuál es el análisis detras de la candidatura? No sé, pero este candidato puede reunir todas las características deseables, lastima que su partido no reune ninguna ni otras miles de condiciones. Un pastor relacionado con los más astutos políticos del país. Un camaleón que pasa de pastor a político, en un partido de dudosa reputación.

- Carlos Rivas Zamora, va postulado por el PDC. Carlos fue mi compañero en el concejo municipal de San Salvador por el FMLN en el período 2003 - 2006, y la verdad nunca pensé que alguna vez fuera candidato por el PDC, que es un partido ligado a la derecha, especialmente después que su máximo dirigente se ve mencionado en la investigación sobre el asesinato de los sacerdotes jesuitas en noviembre de 1989.
¿Que hace Carlos ahí? A saber, mala decisión del candidato para entrar a contienda con un partido político altamente desprestigiado. ¿Que interés le mueve? No sé, pero él sí conoce que no hay oportunidad de ganar, solo de sufrir desgaste. A veces soy ingenuo, pero no logro descubrir el interés de Rivas Zamora en esto. Un político que cambia de color cuantas veces quiere. De FMLN a FDR y de ahí al PDC. ¿Que esperaremos después?.

- Mauricio Funes, una persona de clara tendencia izquierdista, pero no comunista, eso sí, ahora estrechamente vinculado con el partido coptado por las fuerzas del PC, el FMLN. Creo que reune todas las cualidades esperadas, pero igual creo que el no tendrá el mayor peso decisorio en el gobierno que seguramente presidirá. Es el más claro ganador de las elecciones presidenciales y solo una catastrofe natural o una acción del más allá podrán evitar el triunfo de Mauricio y su equipo de amigos, más los ortodoxos y no tanto, del FMLN. Ese partido tendrá fuertes discusiones después del triunfo de Mauricio, discusiones acerca de la orientación economica y socio organizativa que tendrá el gobierno, discusiones entre los amigos de Mauricio (una derecha inteligente y oportunista) y la dirección del FMLN (una izquierda recalcitrante y obtusa). En este caso, los camaleones han sido los dirigentes del partido que en la elección del 2004 desecharon a Funes y en esta otra elección, bueno, lo buscaron.

- Rodrigo Avila, reune solo una de las condiciones, es fiel a su ideología, por lo demás, no cuenta ni con las capacidades, ni la moralidad, ni el deseo del bien común, sino para su "clase". Es probablemente, el peor de todos los candidatos en el partido que hasta la última elección presidencial, vapuleó al FMLN por más de 500,000 votos, lo que significó más del 25% del total de los votos. Una mala decisión partidaria. Cualquiera de los pre candidatos hubera sido mejor. El menos camaleón de todos, de paso, el menos inteligente.

Saque usted sus conclusiones.

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Las doce putas mas importantes de la Historia

Posteado por: julio el 14 nov En: politica - 2 comentarios

1) ¿Cuándo putas va a parar de llover?
(Noé, año 4314 AC) .
2) ¿Cómo putas se te ocurrió eso?
(Su mamá a Pitágoras, año 126 AC )

3) ¡Qué calor, por la gran puta!

(Juana de Arco, 1431).
4) ¿Cuándo putas vamos a llegar?
(Cristóbal Colón, año 1492)

.

5) ¿Cómo putas quieren que pinte el techo?
(Miguel Ángel, año 1566).

6) ¿Qué putas tomaste Julieta? (Romeo, año 1595).

7) ¿De dónde putas salieron todos estos indios?
(Pedro de Alvarado, año 1524).
8) ¿Cómo putas no van a entender esto?
(Einstein, año 1938).

9) ¡Vamos, Mónica! ¿qué te pasa?

¿Quién putas se va a dar cuenta?
(Bill Clinton, año 1997).
10) ¿Dónde putas me escondo?
(Ing. Carlos Perla, 2004).
11) Que negro `por la Puta!!
(a Barack Obama, 2008)

12) ¡Por la gran puta Rene,

"Hoy si que la cagamos con Rodrigo"
(Tony Saca, 2008).

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