San Benito, en San Salvador esta algo lejos, lejísimo de Soyapango.
Es más lejos cuando uno sale de un evento a las 9 o 10 de la noche, sin transporte publico !sin metro!, con taxis pero con costo algo elevado para cualquier trabajador artesano u obrero, o pequeño comerciante, o empleado de gobierno, o profesor, o periodista, o contador, o secretaria, o sastre, u ordenanza, o enfermera...
Bueno, el salario mínimo en el país ronda los $192 para comercio y servicios; los $186 para la industria; los $165 para maquila; y $129 para trabajadores de la agricultura.
Un buen libro del FCE, o Paidós, o Austral o Siglo XXI tiene un precio, de acuerdo al autor, tamaño, tipo de pasta y colorido, unos $20, en otros casos, puede llegar a los $50.
Los precios de matriculas y cuota en una universidad privada sobrepasan -en la generalidad de los casos-los $60, sumando a estos los costos de autobus, libros, cuadernos, copias, y alguno que otro dulcito, estamos con suma facilidad llegando a los $125 mensuales por persona. El buen cine -digamos Polanski, Kubrick, Coppola, Scott, Zemeckis, Segura, Buñuel y Almodovar- casi no llega al país ya que se da paso a Tarantino, Costner y algun otro tipo de cine interesante como vagancia, pero con poco o nulo efecto en el desarrollo cultural del cinefilo. Exceptuando al MUNA y la Alianza francesa, no hay cultura de cine crítico o cine como arte con visión estética.
La entrada al cine cuesta, creo -hace rato no me meto a un cine, prefiero comprar una copia pirata y verlo en casa- entre $3 y $5, sumados los churros, las gaseosas, el hot dog, el chocolate, las palomitas extragrandes... ya llegamos a los $10. Además, hay un rótulo en la entrada de cada sala de cine que dice "no se permite alimentos que no hayan sido comprados acá". O sea, no hay manera de llevar los sanguchitos que me hacía mi mamá cuando iba al cine Iberia, allá en Santa Anita a la "tusada", 3 películas por o.30 centavos de colón, hasta "chino" regresaba a la casa.Photo_by_TerrenceMcCarthy.jpg)
Un día llega a San Salvador la ópera -caso raro, extraño, sui generis- Madame Butterfly, y el precio de las entradas es de $25, $15 y cerca del parqueo, a la par del sanitario, donde no se ve... $8. ¿caro? es una cuestión de perspectivas.
Por otro lado, la formación de los hábitos de participación en eventos artísticos y culturales no está cimentada en la escuela o la universidad.
Lo primero es que los eventos de arte y cultura interesantes e importantes no llegan a la población de los sectores populares (con las disculpas consabidas del caso... no, para que disculparme) cualquier burguesito dirá: "Es que esa gente no sabe apreciar, ¿como vamos a llevar la ópera a Apopa, Soyapango o San Marcos...?, ahí lo que hay es majada, populacho, vulgo".
Otro dirá: "Es que el Teatro Presidente es el centro cultural para este tipo de cosas..." y no es cierto, ninguna de las anteriores afirmaciones. La provisión de la formación cultural es parcialmente obligación del estado y parcialmente obligación de la familia, pero no se puede pedir a padres sin formación, que sean provisores de algo que adolecen.
Lo segundo es que el arte, no tiene porque ser elitista. Si los salvadoreños no somos amantes de lo estético es porque nuestra construcción cultural, ha sido así. Nos gusta Pedro Infante y el regueton, como parte de nuestra educación, en casa o en la escuela.
Una política de cultura en El Salvador, debiera abordar el abaratamiento de los precios de los libros, el acceso a la educación universitaria con gratuidad completa -como sabemos, al inicio del año mas de 12,000 estudiantes hicieron un examen en la UES y solo se aceptó a 4,000 de ellos; los otros, no fueron aceptados, no por idiotas, sino porque la UES no cuenta con el dinero suficiente para garantizar la educacion a estos 12,000-.
Una política de cultura atravieza por facilitar el acceso al buen arte: cine, teatro, pintura, escultura, danza, musica... pero no en Escalon o San Benito, o Santa Elena, sino en la casa comunal de la Guadalupe en Soyapango; allá en el barrio, en la casa colectiva de Popotlán en Apopa, es decir... en la población. Además, sabemos que cuando uno va al teatro Poma, o al Presidente, encuentra a gente de clase media: media adinerada, media culturizada, media educada, media entendida. Que además se aburren con el evento artrístico, se salen a mitad de la función, porque su ida al mismo estaba vinculada al snobismo.
Lo cultural, como refuerzo a la identidad, como pasión por lo estético, está ausente, en absoluto.
La disparidad entre los salarios del 43% de la poblacion y los costos del acceso a los servicios culturales es pasmosa. $25 representa casi tres días de subsistencia familiar. Es un imposible, eso implica, en una familia de cinco miembros, $7 dólares diarios, divididos entre cinco personas, es igual a 1.40 por persona, lo que es igual a $0.46 por tiempo de comida, o sea, una coca cola de botella, o una cola champan con un pan dulce de quince centavos. ¿Exagerado? Tome en cuenta que no estamos considerando los otros costos de vida: pago de vivienda, transporte, agua, energía, zapatos, ropa, medicina... mejor no seguir porque me voy a sentar a llorar.
Apenas el 8% de la poblacion alcanza niveles universitarios, claramente estamos mejor que hace treinta años, cuando solo el 1% de la poblacion en El Salvador lo lograba, pero... ¿Podemos lograr alcanzar un 25%, a través de la gratuidad, de la distribucion equitativa de la riqueza del país? menos del 10% de la poblacion cuenta con acceso a internet, y menos del 2% lo tiene en su domicilio.
Es necesario reconocer que hay un grupo poblacional que decide utilizar sus remanentes salariales en dos o tres cervezas, una visita al Estadio, o una tarde de cine... pero este es el grupo privilegiado de la población nacional, que no tiene idea de como vincular su ocio con el desarrollo cultural personal. Dicho de otra manera, hay burros que no solo rebuznan, sino que además se disfrazan de burros.
Una cosa, al menos, es cierta, la mayor parte de la gente en El Salvador, no tiene el ingreso suficiente para pagar una función de ópera, es más, no sabe que es eso, quiza no le inetresa, a lo mejor nunca fue formada para entenderlo, sino para insertarse en el aparato productivo, y para eso, no hace falta formación cultural, no vaya a ser que empiece a ponerse crítico. Y no es su culpa, sino el resultado de su educación, en casa y en la escuela.
Finalmente, una frasecita, "nada es verdad o es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira".