Por Julio Martínez
A finales del año pasado, en medio de las vacaciones, casi oculto de todas las posibilidades comunicativas públicas, debajo de una manta, sin preguntarle a nadie y sin decir nada, el Arzobispo de San Salvador decide que hay que quitar el mosaico elaborado por Fernando Llort, y por el cuál, la Iglesia pidió dinero a algunos buenos católicos que ofrecen pagar los mosaicos.
En esos días, se armó un gran despelote por la actuación de la iglesia, y así, mientras los obreros iban bajando azulejo por azulejo, el camión llegaba a recoger los pedazos para llevárselos a botar quien sabe donde, así cada día, el camión se iba lleno de ripio y regresaba vacío.
Mientras eso sucedía, los periódicos comenzaron a publicar la mala noticia: “Quitan obra de Llort de Catedral” y cosas por el estilo. La internet se llenó de comentarios y fotografías sobre el asunto, hasta que… Monseñor Escobar Alas, el guía espiritual de la grey católica, la máxima autoridad de la jerarquía eclesial, el que recibe confesiones, el sacerdote que lee su libro sagrado, decide dar una conferencia de prensa, y ahí, parece que se destapan varias verdades, pero también varias mentiras: que los azulejos se caían solitos, que ya no servía, que se hizo una evaluación, que no estaba bien, que la obra no era coherente con el estilo de la iglesia, que los pedazos de azulejo los tenía guardados en un lugar que no iba a decir, que la obra fue pagada por la iglesia, en fin, hasta una arquitecta salió diciendo cosas e incluso riéndose cual el cura decía alguna mentira.
A todo esto, la Secretaría de Cultura ya había dicho su última palabra: “Si han hecho daño al patrimonio, deben pagar” y la multa iba hasta llegar a 1 millón de salarios mínimos.
Los amantes del arte, que antes habían bautizado a la obra de Llort como “La toallona”, como una burla al diseño comercializado en una marca de textiles, en sus toallas; y que incluso se habían reído en mas de una tertulia. Esos mismos, después de algunos años, se habían tomado fotografías frente a Catedral, y en mas de una ocasión habían tomado fotografías de la tal fachada.
Monseñor Escobar Alas, finalmente, baja de su pedestal, se arrodilla un poco a la fuerza y pide disculpas al artista y a su familia, y ofrece armar un nuevo mosaico con los pedacitos que dice que ha guardado. Hasta aquí, uno no encuentra la respuesta a la verdadera razón de haber quitado el multicolor mosaico.
En tanto, la SEC mantiene la idea de enjuiciar a la Iglesia Católica Salvadoreña; Monseñor habla de resolver el problema por la vía de las disculpas. Fernando Llort decide abandonar la discusión y la Iglesia se contenta por la actitud de este buen cristiano.
Pasa el tiempo y aparecen nuevas noticias: La Secretaría de Cultura se ha callado, el artista se ha alejado, la arquitecta sigue en su tarea y Monseñor… Monseñor ha vuelto a las andadas.
En algún momento expresó su “tolerancia” a la obra, diciendo que bueno, que estaba bien, que ahí iban a poner una réplica dentro de la Iglesia, que estaba bien, que se disculpaba, que no había mala intención sino la sana voluntad de evitar daños en la cabeza a cualquier pobra transeúnte que se le ocurriera pasar frente al templo.
Pienso yo, que Dios, debe elegir mejor a sus representantes o voceros en la tierra. Los comentarios de Monseñor Escobar Alas suenan a mentira, y en esa mentira, en varias ocasiones ha definido su opinión como la opinión de la Iglesia (que incluye a los fieles, los sacerdotes, la jerarquía, y más).
Ya se ha enviado una nota a la Asamblea Legislativa por parte de artistas e intelectuales, solicitando se haga valer el derecho de contar con el mural, a través de la promulgación de un decreto, y veremos que camino toma la solicitud.
A pesar de la nobleza del artista que se desmarca del pleito en que la población, académicos y artistas se involucran con Monseñor, éste reinicia en este mes de febrero, mes de la amistad su atizamiento del tema, expresando algunos detalles de muy mal gusto, no por el valor estético, sino por las mentiras en que cae:
- Que el mural tenía símbolos masónicos y que por eso no podía estar en la fachada, ya que la Iglesia lo prohíbe. Habrá que prohibir también los billetes de dólar, debido a que también tienen este símbolo. ¿Irán a quemar los tales billetes en la Iglesia, o sencillamente no los recibirán? No sé, pero eso suena a una excusa con tintes de mentira.
- Que el artista se hace publicidad con la obra que tiene su nombre. En ese sentido, habría que quitar los nombres de todos los artistas que han firmado sus obras y están en Catedral.
- Que le puede caer un mosaico a cualquiera que pase frente a la Iglesia. No pasó aún y esperamos que no suceda nunca. Igual, es una excusa, si no les gustan los mosaicos, ¿Lo pintamos?
Al final de cuentas, todo parece ser una serie de excusas, escondidas detrás de algunas de algunas mentiras.